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¿Por qué Moreno?

¿Por qué Cristina Kirchner no remueve a Guillermo Moreno de su cargo? La pregunta merece ser planteada porque la permanencia del funcionario parece imposible de ser comprendida, en una primera mirada, en términos de “racionalidad política” (en el sentido restringido de este concepto). Moreno es un blanco permanente de críticas por parte de los medios de comunicación y parece contar con el rechazo generalizado de la opinión pública de clase media. Su sola existencia dentro del gobierno parece ofrecer una excusa permanente para el ataque, mientras que su remoción podría permitir cierta oxigenación en la sumamente deteriorada relación del gobierno con las clases medias y los medios de comunicación. Cabe por ello arriesgar algunas hipótesis respecto de por qué ello no ocurre:

-El gobierno considera que la remoción de Moreno mostraría debilidad. En ese sentido, ceder ante los medios de comunicación no mejoraría la relación con la opinión pública sino que solo pondría en evidencia cierta endeblez frente a sectores a los que, en principio, no se intenta seducir (tarea que se percibe como imposible).

-En el gobierno prima la ideología por sobre la estrategia coyuntural. Ello implica que ciertas decisiones que no se consideran “justas” o “razonables” son rechazadas aunque las mismas impliquen réditos políticos en términos de gobernabilidad. A partir de ello, los reclamos de la clase media y los medios de comunicación pueden ser percibidos como expresión de la resistencia de ciertos sectores reaccionarios a la política progresista del gobierno. Luchar contra dicha resistencia sería entonces parte de la lucha ideológica emprendida por los Kirchner.

-Moreno es un funcionario de extrema confianza para los Kirchner. A partir de ello, se evalúa que contar con sus servicios supera los costos de sobrellevar su imagen negativa.

En cualquier caso, habrá que evaluar los réditos que la “estrategia del mantenimiento” le viene aportando al gobierno y al país, para establecer la razonabilidad de la misma.

Posted in Kirchnerismo, Politica Argentina.

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6 Responses

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  1. MOLLY says

    SE ESCRIBE ENDEBLEZ NO ENDEBLES.

  2. Javier says

    Corregido. Gracias.

  3. Ricardo Duró says

    Interesantes hipótesis. A lo que sumo una mirada crítica sobre el concepto “ideología”. Disiento con que en los K prima la idelogía. Salvo que se llame ideología a la cuestión de la “venganza” como llama Nietzsche a la “justicia”. Los K se presentan como los justicieros del siglo XXI, quienes impulsa la “inclusión” y “reedistribución”.
    Se miran en el espejo de su militancia juevenil y burguesa, pero no tienen una propuesta Ideológica para el pueblo. Nivelan para abajo. Pretenden entregar pescados y no cañas.
    Además de hacer negocios, que eso es lo que es “la política práctica” y no “la práctica política”.
    Saludos

  4. Lucas says

    “¿Por qué Moreno?” La pregunta, podría ser dirigida al gobierno, a la oposición y a la prensa. Creo que, públicamente, sólo los empleados del INDEC tienen una respuesta clara y fundada al respecto. El resto, ve el árbol y no el bosque. En privado, los formadores de precio, también tienen otra respuesta, pero ella los compromete: las negociaciones periódicas, la baja de ciertos precios el día que la gente del INDEC sale a medir, los favores de cambio, son la institución informal que justifica tanto el sostén de las ganancias holgadas de grandes supermercados, en particular), como la continuidad de Moreno. Desde este punto de vista, las tres alternativas señaladas se complementan: un hombre cercano, confiable compañero de militancia, con el carácter suficiente para lograr cada semana lo que ni la economía ni la sociología logran (que la inflación baje), tiene que quedarse. ¿Qué se resolvería con su salida?
    La previsibilidad de la mayoría de las preguntas de la conferencia tuvo su signo en la insistencia sobre Moreno. La ambición ganó a varios periodistas. Fueron a confirmar versiones, lobbies y rumores, que no necesitan de la palabra presidencial para seguir existiendo el día después de la conferencia. Mientras tanto (mientras los periodistas dan su opinión antes de notar que el litigio está en la verdad en que ella se basa –deben engullirse así las negaciones de peticiones de principio-, buscan el título de tapa, se devanan en exordios editoriales antes de hacer una pregunta que se responde por sí o por no), mientras tanto, decía, la presidente se permite omitir que hay cuestiones de verdadero o falso que resolver, alimenta una dicotomía poco crítica entre “generaciones del pos modernismo” y la juventud maravillosa, para la que “el compromiso social y político era casi una actitud de vida”, y abre la primera puerta a la especulación financiera, que tanto mal he hecho.

  5. Javier says

    Nunca hay pura ideología ni puro pragmatismo. Sin embargo, este gobierno parece dalre a las ideas un lugar más prepoderante que cualquier gobierno anterior. Ello no significa que sea siempre coherente con ellas, o que ellas mismas sean coherentes, sino que al momento de tomar decisiones, ciertos factores ideológicos (“no ceder a las presiones de la derecha”, por ejemplo) tienen un peso mayor al que tuvieron en otros gobiernos. Ello permitiría explicar ciertas decisiones que, en términos de racionalidad política coyuntural, parecen difíciles de entender.

    Lo del INDEC es probablemente más amplio que el tema Moreno, aunque podría pensarse que mantener al funcionario tiene que ver con que es el único que puede sobrellevar, aunque sea del modo más extraño, el quilombo que armaron en el organismo. Después de todo, él es en gran medida el responsable, y removerlo implicaría tratar de resolver el tema, lo cual no parece formar parte de la agenda del gobierno.

    Coincido en que el periodismo parece incapz, o bien no tiene interés, en tratar el tema con cierta profundidad. Fue lo que se vio en las preguntas de la conferencia de prensa, que abrieron el camino para que la presidenta repitiera lo mismo de siempre. Como me dijo un colega, antes que preguntar por sí o por no si Moreno sigue, sería más interesante preguntar “¿Cómo evalúa usted la gestión de Guillermo Moreno?”, o “¿cree usted que los índices del INDEC reflejan adecuadamente el impacto de la inflación en el consumo de la población?”.

  6. Sebastián says

    Una razón más:
    Remover a Moreno significaría hacer cambios reales en el INDEC (lo que, además del plus a pagar a los bonistas, implicaría reconocer que se estaba mintiendo). Si se remueve a Moreno y el INDEC no cambia, las críticas, demoradamente, van a ir hacia arriba, y en términos de imagen pública eso no puede ser bueno. Para el gobierno, no es genial que haya una idea de que el mal de los males es “Moreno”, como si fuese un demonio salido del infierno para mentirles a todos los argentinos?