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El ciclo de vida de los programas económicos en la Argentina

No me lo van a dar. En gran medida por envidia, por humanos celos profesionales, por oscuros rencores nórdicos. Aparte corro con desventaja porque no soy economista, y para ser totalmente sincero, tampoco sé mucho que digamos de economía. Todo eso deja mejor parados a mis competidores, graduados en universidades como Yale, Chicago, Harvard o la UADE;  pero no importa. Si alguna vez me llegaran a dar el Premio Nobel de Economía, ya tengo preparado mi discurso. Se titula “El ciclo de vida de los programas económicos en la Argentina”, y en su parte substantiva dice así:

Estimados Reyes de Suecia: …les agradezco que me hayan galardonado con este importante premio por mis descubrimientos en bien de la humanidad, bla, bla, bla. Como se sabe, mi sensacional hallazgo consiste en haber demostrado que en la Argentina ningún programa económico funciona por mucho tiempo, y que siempre terminan mal. Para analizar este complejo y desconcertante problema he dividido el ciclo de vida de los programas en cinco fases, por las que necesariamente pasan todos ellos, a saber: 

1. La primera fase se llama ¿Pero funcionará…? Es la fase en la que los agentes económicos, los analistas especializados, los lobbistas de toda laya, los periodistas independientes, los dependientes, los astrólogos y los taxistas, entre otros, se dividen entre aquellos que creen ciegamente en el nuevo programa, los que creen que no va a andar de ninguna manera, y los que se quedan orejeando las cartas a ver qué pasa. A esta última posición se la conoce en la literatura especializada como la posición “hay que desensillar hasta que aclare”. Como es sabido, muchos programas nunca pasan de esta etapa inicial.

2. La segunda fase se denomina Sí.. ¿ pero cuánto va a durar…? Por diversas razones que aquí paso por alto, un número muy reducido de programas logra superar la primera etapa y alcanza una cierta estabilidad, que generalmente no sobrevive a una o dos elecciones. En algún punto de esta fase comienzan a surgir reclamos de actores poderosos que no están incluidos entre los beneficiarios del modelo vigente, se agudizan conflictos, se acentúan inconsistencias, o se cometen errores de diverso calibre que llevan a modificar las expectativas de los actores económicos, de los actores sociales, de los actores políticos, y hasta de los actores de telenovela. Algunos consideran que estas cíclicas recaídas se deben a ciertos rasgos estructurales de las relaciones entre los actores socioeconómicos estratégicos, pero hace tiempo que demostré –en base a sofisticados tecnicismos sobre los que no quiero detenerme- que estos ciclos tienen profundas raíces de índole teológica: cada cierto tiempo, los dioses se distraen de sus obligaciones para con nosotros, y contra el destino nadie la talla.

3. La tercera etapa se abre con una demanda más o menos perentoria: Che, hagan algo… Al principio este reclamo es desoído por las autoridades hasta que la gente se empieza a poner más nerviosa, sale a comprar moneda extranjera, se enoja por las calles, contesta porquerías en las encuestas, y jura que no va votar a los gobernantes en la próxima elección. En ese punto, los miembros más lúcidos de cada gabinete (siempre los hay)  empiezan a preguntarse: ¿Y ahora qué corno hacemo…? Cuando al fin los gobernantes se dan cuenta que es mejor cambiar algo para ver si pueden zafar, lanzan el conocido esquema Tomen, ahí les va, que consiste en una serie de ajustes menores, correcciones importantes o incluso publicitados y ambiciosos relanzamientos. El problema es que las enmiendas al modelo inicial tienden a romper equilibrios ya logrados, generando nuevos conflictos, otros reclamos, más inconsistencias, y entonces el futuro se pone castaño oscuro.

4. En la cuarta etapa los especialistas empiezan a preguntarse: Pero…¿ se puede salir ordenadamente de este esquema? Salir ordenadamente significa que no haya demasiado descalabro político, que no haya demasiado desborde social, y que no haya demasiado caos económico. Es un período que se juega en tiempo de descuento, mirando con un ojo el reloj electoral y con el otro la entrada al túnel porque la tribuna se empieza a poner violenta. En esta fase se producen grandes realineamientos políticos y todos los expertos corrigen hacia atrás sus pronósticos económicos (“como nosotros lo advertimos en su momento…”, “nuestra consultora fue una de las pocas que señaló…”, etc.). Es una etapa definida por la salida de capitales y por la salida de Ezeiza. Un indicador clave es el aumento de las solicitudes de visa con destino a países con mejores perspectivas socioeconómicas, políticas  y culturales: Afganistán, Albania, Irak, etc.

5. Como prueban todas mis investigaciones de historia económica, en la Argentina nunca se puede salir ordenadamente de nada (tampoco se puede entrar). Por ello, la última etapa se denomina ¡Uy, qué despelote que se armó…! Es una fase acompañada de todo tipo de lamentos y de discursos de buenas intenciones (“esta es la peor crisis de la historia”, “los más pobres no deben cargar con los costos de la crisis”, etc). Por supuesto, se trata de una de las tantas crisis de la historia y los más pobres son los que siempre cargan con el mayor costo de las crisis. La etapa termina cuando alguien o algo logra reunir una mínima voluntad política, un arco de intereses que se asocian transitoriamente y alguna que otra idea económica, para empezar a caminar en alguna dirección. Esto abre nuevamente la primera fase,  y el ciclo vuelve a comenzar.

Estimados Reyes, apreciados amigos, deliciosas y amadas suecas, seguramente Uds. se preguntarán en qué fase se encuentra hoy el esquema económico del kirchnerismo. Pues bien, según mis últimos cálculos estamos metidos de cabeza en la tercera fase, en la que cada vez más actores reclaman che, hagan algo…, algunos pocos miembros del gabinete empiezan a preguntarse  ¿y ahora qué corno hacemo…?, pero todavía no se alcanzan a ver los trazos del nuevo esquema  tomen, ahí les va. Claro que hay pronósticos algo más pesimistas. Por ejemplo, algunos laureados economistas del conurbano ya han comenzado a descontar que estamos en la cuarta etapa, y la clave entonces es levemente distinta: ¿se puede salir ordenadamente de este esquema?

Pero no nos adelantemos a los hechos. A fin de cuentas, a esta altura de mi larga vida académica tengo más preguntas que respuestas: ¿Podrá el kirchnerismo quebrar este patrón cíclico de todos los programas económicos? ¿Las excepcionales condiciones externas que vive el país alcanzarán para revertir esa dilata tendencia que lleva a la caída? ¿La estupenda competencia técnica del Jefe del Partido Justicialista, acompañado por un sólido y calificado equipo desde el Ministerio de Economía, serán la excepción que voltea la regla? Le dejo a mis jóvenes discípulos repartidos por todo el mundo la tarea de contestar cabalmente estos interrogantes.

Mientras tanto, me despido recordando las sabias palabras de Allen S. Konigsberg en su inspirador Discurso a los Graduados, que podemos leer como una severa advertencia sobre la actual situación económica argentina: “…resulta claro que el futuro ofrece grandes oportunidades. Pero puede ocultar también peligrosas trampas. Así que todo el truco estará en esquivar las trampas, aprovechar las oportunidades y estar de vuelta en casa a las seis de la tarde”. Muchas gracias.

 

La Plata, 25 de julio de 2008.

Posted in Kirchnerismo, Politica Argentina, Politica Económica.

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5 Responses

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  1. Tito says

    Antonio: ya mismo te postulo al Nobel. Me gusta el texto en lo conceptual y en su estilo. Pero como tengo la esperanza de ser el segundo Nobel argentino en economía (unos años después que vos, se entiende) algo tengo que decir – “reformuló brillantemente las teorizaciones fascinantemente innovadoras de Camou, etc., etc.”. Y lo que digo es: no deberían ser 6 las etapas? Yo agregaría luego de la núm. 2 tuya, una tercera: “Soy Gardel”. Todavía nadie se atreve a decirles “che, hagan algo” y los pocos que se atreven caen en el más humillante ridículo, son aves de mal agüero, Casandras, etc. Gardel queda atrapado en el círculo de popularidad de su público, que es mucho, muy eufórico, de derecha, izquierda, centro, arriba y abajo, no importa, se mira al espejo y dice y sí, soy Gardel, qué otra debería importarme? No es necesario hacer algo porque las cosas marchan tan bien que los pequeños problemas se pueden acomodar solos.
    Un abrazo,
    Tito.

  2. asd says

    jajajaja muy bueno!

  3. El Isaurico says

    Antonio, yo también te iba a postular al Nobel, hasta que leí el comentario de Tito.
    Es indiscutible que el esquema titiano que incluye la fase “Soy Gardel” es mas preciso y realista.
    Ergo, postularé al Nobel al binomio Camou-Tito.

  4. Antonio Camou says

    Estimados Reyes, apreciados amigos, deliciosas y amadas suecas: La consabida modestia que acompaña mi saber me obliga en su nobleza. No puedo dejar de destacar y de incorporar el lúcido aporte del Dr. Palermo, oportunamente publicado en el Journal of Disorganized, Stubborn, and Stupid Economics, Vol. X, Nro. 2, 2008, donde propone la ahora conocida “Corrección de Tito” a la “Conjetura de Camou” sobre el ciclo de vida de los programas económicos en la Argentina. Fetivamente, señores y señoras mías, debe hablarse en verdad de seis etapas, donde la fase “Soy Gardel” suele extenderse al compás de temporales bonanzas y bloquea toda crítica constructiva, así como también eventuales y necesarias correcciones, al programa en cuestión. Ejemplos a la mano: los primeras años del Plan de Convertibilidad o el cercano presente. El asunto es largo y complejo, pero entre otras cosas, nos llevaría a una discusión sobre la dinámica deliberativa del espacio público, sobre las imbricaciones entre el campo intelectual (donde incluyo desde los expertos económicos a los intelectuales en sentido clásico), las estructuras estatales, y los dirigentes socioeconómicos y político-partidarios, y en definitiva, nos llevaría a debatir sobre las características del proceso sociopolítico de elaboración de las políticas públicas en el país. Sobre este punto, recomiendo el sugerente (aunque todavía inédito) paper del economista Leo G. Carroll, que se ajusta muy bien a los primeros años del kirchnerismo: ¿Se puede realizar “sintonía fina” a garrotazos? Forthcoming, winter 2008-2009. Abrazos. AC

  5. Tito says

    Genial, gente, me… desternillo da risa!!!
    Un abrazo,
    Tito.