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Debacle financiera, tiro por la culata

Hace poco escribí que el “anti-intelectualismo” de Palin había sido una buena estrategia para los republicanos. A través de ello, habían logrado denigrar al intelectualismo de Obama y de los demócratas, ligándolo a cualidades propias de una elite intelectual apartada de los intereses del americano medio. La estrategia funcionó bastante bien hasta que, gracias al derrumbe financiero, el tiro les terminó saliendo por la culata.

Los votantes se pueden sentir seducidos por personajes sencillos y algo primitivos siempre y cuando las cosas anden más o menos bien, y la campaña tienda a convertirse en un concurso de popularidad. Pero cuando hay problemas graves, mejor tener un tipo odioso en el gobierno (aunque pertenezca a esa repudiable elite intelectual de Harvard) que sepa cómo solucionar una crisis financiera, que un tipo querible (y, potencialmente, una porrista con escasa experiencia de gestión) con poca formación. Es decir que, si la economía tiembla, es probable que el “americano medio” termine valorando más la fuerza intelectual de Obama por sobre la valerosidad campechana de McCain.

En definitiva, es esperable que la debacle financiera vuelque la elección decididamente hacia los demócratas, mientras los republicanos quedan atrapados en su propia jaula de “personaes sin méritos intelectuales”.

Posted in DDHH, Política.

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One Response

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  1. Facundo says

    Javier, tu comentario me hace acordar el viejo adagio que señala al Partido Demócrata como el más indicado para administrar el Estado cuando la economía flaquea.
    Lisa y llanamente ese es el planteo de Alan Blinder, economista de Princeton en The New York Times, quien explica que históricamente se podría inferir que una victoria de Obama podría conducir a un crecimiento económico sostenible con menor inequidad, mientras que una victoria de su contrincante llevaría al país a un crecimiento económico menor con mayor inequidad.
    Ahora bien, el blog de Greg Mankiw, economista de Harvard, también hace referencia a otra correlación de Casey Mulligan, economista de Chicago, a propósito de un artículo publicado en WSJ. En él, Mulligan comprueba que en los períodos en los que los republicanos tuvieron la voz cantante el desempeño económico propendió a una mayor equidad entre géneros.
    Mankiw se pregunta entonces: ¿Podemos afirmar que entre las premisas que establecen estas correlaciones hay sustento para colegir de ellas una causalidad?
    La crisis parece haber llegado para acompañarnos un buen rato. Ante esta aproximación, persiste la pregunta: ¿Qué estadounidense no se sentiría inclinado a apoyar a Obama? Creo que muchos republicanos -moderados, que los hay- al menos están frunciendo el seño y tragando saliva. Así parece estar haciéndolo Joe Sixpack o Jane Q. Taxpayer, el estadounidense de clase trabajadora. Si es cierto que, como publicó La Nación, CFK votaría por McCain si fuera estadounidense ¿volvería a meditarlo?