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La teoría política del kirchnerismo

…una ciudad corrompida que vive bajo un príncipe no podrá llegar a ser libre aunque ese príncipe desaparezca con toda su estirpe, por lo que conviene que un príncipe suceda a otro, pues no descansará hasta crear un nuevo señor…

Nicolás Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Libro I, parágrafo 17.

Con las ideas, como con las palabras, se pueden hacer muchas cosas, pero sobre todo se pueden hacer dos cosas: mencionarlas o usarlas.

Alguien “menciona” una idea cuando la nombra, cuando genera una secuencia de signos en torno a esa palabra, o a esa idea, cuando en una disputa meramente señala, por ejemplo, que va a respetar el diálogo, la calidad institucional o los compromisos asumidos. Pero alguien “usa” una idea cuando la utiliza efectivamente como mapa cognitivo para mirar el mundo, y toma decisiones congruentes con los supuestos y las previsiones que se derivan de esa idea. Para decirlo con una ilustración a la mano: Si un gobernante dice que respetará las instituciones públicas, pero falsea sistemáticamente las cifras oficiales, entonces, y bajo la hipótesis realista que pretende mantenerse en el poder, ese gobernante en realidad cree que la mentira persistente es un instrumento de gobierno más adecuado.

En un caso, pues, profesamos una teoría política, una manera de ver el mundo del poder y fundar nuestras decisiones, que podríamos llamar “manifiesta”, “superficial” o  “pública”, en la que mencionamos muchas palabras; en el otro caso, le somos fiel a una teoría política “latente”, “profunda” o “secreta”, que usamos realmente para resolver nuestros problemas.

De un tiempo a esta parte se han escrito caudalosos arroyos de tinta acerca de la teoría política “profunda” del kirchnerismo. Sus principios son, a esta altura del partido, sobradamente conocidos: acumulación de los poderes republicanos, concentración piramidal de la toma de decisiones, centralización federal del nivel de gobierno, manejo discrecional de los recursos fiscales,  viraje arbitrario de las regulaciones económicas, y otros despropósitos por el estilo. Algunos de estos principios ya han mostrado capacidad para devorar a sus propios progenitores, pero otros no han sido desmentidos ni por la sociedad ni por sus instituciones, o sea que hasta ahora, al menos, no han sido refutados por la realidad, que es la única verdad.

Ahora bien, una primera pregunta que ha comenzado a repiquetear en estos días, a resultas del cambio de actitud respecto del conflicto agropecuario, es si se trata de un viraje estratégico, algo así como un cambio de paradigma teórico, o apenas es un ajuste táctico ante una fortuna definitivamente adversa. Como bien lo anticiparon los dirigentes del sector agropecuario, la confianza no se reconstruye con palabras (esto es, no basta con “mencionarla” en los discursos y los acuerdos), sino que hay que edificarla pacientemente con hechos reiterados a lo largo del tiempo, hay que ponerla en práctica con decisiones confiables. Para citar otra vez a un filósofo experto en cuestiones de lenguaje: “al rengo habrá que verlo caminar”.

Pero por debajo, o por detrás, de esta interrogante puntual, hay una pregunta algo más perturbadora a la que deberíamos prestarle atención. Cualquier cosa que sea el kirchnerismo, es claro que no ha sido una tormenta en día sereno. Lo poco o lo mucho, lo bueno o lo malo de su aprendizaje de gobierno, su manera de ver y de actuar en el mundo de la política o los negocios, lo aprendieron aquí, en estas tierras, no en Júpiter.

Por eso, y más allá de estilos y de formas (que importan, y mucho), me pregunto si la teoría política “profunda” del kirchnerismo acaso no se corresponde demasiado bien con la estructura y la dinámica del poder –político, económico, social o cultural- de la Argentina contemporánea. Me pregunto si acaso el kirchnerismo no tomó debida nota de la persistente oscilación que nos ha tenido a mal traer en el último cuarto de siglo de vida democrática, y que ha afectado tanto la eficacia de las políticas como la calidad institucional de la república. De acuerdo con ese desdichado esquema pendular, los términos opuestos han sido concentración política o fragmentación partidaria; gobiernos personalistas y providenciales, o dispersión caótica; eficacia omnímoda y descontrolada versus pluralismo inoperante. El último Alfonsín y todo De la Rúa de un lado, Menem y Kirchner del otro. De los que ya terminaron, todos terminaron mal, es cierto, pero hay diferentes formas de terminar mal.

Así las cosas, alguien podría decir, y con razón, que la teoría política del kirchnerismo es tan primitiva como su “teoría” económica, y que debe ser superada por algo mejor. Pero entre ambas hay una distancia no menor que se traduce en términos de su eficacia diferencial. En la actualidad, la teoría económica es forzosamente global y eso le impone restricciones infranqueables y oportunidades delimitadas. Por haber respetado prudentemente esas restricciones, países como Chile o Brasil tendrán ahora oportunidades que la Argentina verá pasar de largo. En cambio, la teoría política profunda todavía, y por mucho tiempo, podrá darse el lujo de ser nacional, provincial o pueblerina, y de actuar en el marco de esos estrechos (o demasiado laxos) márgenes.

Quizá alguno/a juzgue ociosas estas indagaciones, que dirigidas al kirchnerismo pronto serán objeto de reposada curiosidad historiográfica. Pero los actuales líderes opositores –y los ciudadanos de a pie- harían bien en comenzar a espigar algunas lecciones de esta amarga experiencia.

Quizá más temprano que tarde esos líderes emergentes deban enfrentar una decisión crucial, y contestar aquella pregunta perturbadora: ¿Hasta qué punto están dispuestos a poner en práctica de manera efectiva, con qué beneficios y a qué costos, las palabras y las ideas que hoy tanto se mencionan?

La Plata, 5 de marzo de 2009.

Posted in Kirchnerismo, Paro Agropecuario, Política, Politica Argentina.

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6 Responses

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  1. Ramiro says

    Son muy buenas la s teorias, muy buenas, como dice en la Biblia por sus frutos los conocereis, Ni capitalismo ni Socialismo, ni Derecha ni Isquierda, ni lo uno ni lo otro, todo que traiga bienestar e igualdad es buena

  2. Liliana Rodríguez says

    Si realmente se cree que la actual estrategia del Gobierno sea la de reivindicarse de sus pasados errores de actuación (léase llevarse puesto a cuanto disputador del poder, o contrincante o enemigo ), medidos en términos de legitimación propia, estamos cayendo en un error de concepto acerca de quién es el matrimonio gobernante: producto de un partido político con vocación hegemónica que, cualesquiera sean las circunstancias internacionales que le dan marco -menos esta crisis actual en la que volaron por el aire todos los instrumentos regulatorios del comercio y el crédito internacional- habrá de sacar provecho propio -plutocracia si las hay- profundizando el “subdesarrollo político” del electorado que los elegio.
    Quizás las elecciones de octubre sean un camino rectificador democrático, aún ganando la oposición en su conjunto por un sólo voto, dejando al descubierto, en ese hipotético escenario, a un país dividido en profundidad, caldo de cultivo de las peores perspectivas, como es el caso de Venezuela. Si fuera al revés no sería de extrañar que el matrimonio gobernante, preso de su propia ilegitimidad, decidiera abandonar el barco… pero claro, en las peores situaciones posibles para su sucesor, porque en ese acto de retirada obrarían como siempre lo han demostrado: con ignorancia de muchas cuestiones nacionales e internacionales que nos implican como Nación, sin respeto a las instituciones, manipulándolas en propio provecho ( Los emprendedores K en Santa Cruz), polarizando las relaciones de amigo-enemigo, y, en definitiva, con ese gusto amargo de dejar el “verdadero poder” del cuál se hicieron adictos.
    Quizás la candidatura de K a la provincia de Buenos Aires (otra locura de jurisdicciones que la justicia permite) se parezca a cuando Lastiri fue Presidente…aberraciones de especuladores para quienes gobernar fue sólo, y nada más, que una aventura…en propio provecho económico y del Ego.
    Respecto de la última pregunta perturbadora, no creo que cambien ahora lo que fue un estilo de gobierno durante seis años…está en la propia naturaleza de los K, aún cruzando un río y la Nación llevándolos encima.
    Lo felicito por su análisis.
    Liliana Rodríguez.
    6 de marzo del 2009
    San Martín de los Andes.

  3. Escriba says

    …”sobradamente conocidos”. Si las premisas del cuarto párrafo son falsas, entonces el resto no sirve. Una lástima.
    Saludos

  4. Abel B. says

    Este es un blog de buen nivel entre los dedicados a la reflexión política. Y casi una ráfaga de aire fresco, al estar entre la pequeña minoría – de los que conozco – que no sólo no es kirchnerista ni progre, sino que reivindica el pensamiento que en Argentina es llamado “liberal” (Aclaro, por si a alguien le importa, que yo no adscribo a ninguna de las tres corrientes).
    Pero el hecho que considere necesario que haya en la blogosfera voceros con nivel de ese pensamiento, me obliga a observar que es una desilusión cuando encuentro a una nota que critica al kirchnerismo desde los lugares comunes más berretas que pueden encontrarse en los medios antioficialistas.
    Por supuesto que Kirchner y el kirchnerismo tienen mucho que puede y debe ser criticado, pero es necesario un poco más de rigor en el análisis. Igual, debo reconocer que la cita de Maquiavelo es un aporte de calidad (También, por si a alguien lo importa, tengo que decir que si adscribiese a alguna doctrina, debería llamarme maquiavelista, si Burnham y otros no hubieran berreteado el concepto).
    Saludos y buenos deseos.

  5. Norberto says

    Liliana dice la “pretención hegemónica del matrimonio K” ja ja ja, Ustdes si que hacen análisis sesgados. Son unos caraduras. El problema del gobierno K es que arreglo con todas los hegemónicos, léase grupo clarin, las empresas multi de petroleo y con todo el poder económico, despues se dió cuenta que cuando quizo introducir modificaciones el poder le saltó a la yugular. HEGEMÖNICA ???? en donde que tele ves vos. Si tienen horas y horas de panatalla la gorda acarrio que su idea más lúcida es edeudarse con el FMI. Los K se acordaron tarde de modificar muchas cosas, que se jodan pero no me vengan con eso de la hegemonía o doble comando. ESO LO INVENTO DUHALDE che, tan pco vuelo intelectual tienen miren la tele y van a ver que a cristina le dicen hasta Pu….ja ja ja hegemonia…

  6. Liliana Rodríguez says

    a Norberto… vuelva a leer mi comentario, no sólo lee mal sino que repite y escribe lo que no dije. Las pretenciones hegemónicas son las del peronismo, a semejanza del partido que gobernara durante décadas a México. Relea los temas de los Partidos políticos y sus representaciones lobbystas, de la implicancia de tener en primera fila del gobierno a organizaciones sindicales y grupos de presión, investigue los íconos o símbolos políticos que esgrime un partido tratando de convencer al electorado que la historia pasa por 50 años atrás (lea a Umberto Ecco, A paso de cangrejo),relea o investigue acerca de las motivaciones a la hora de emitir un voto o vuelva a hacer el CBC, apague el televisor, lea libros e investigaciones actuales y deje de reirse como un tonto.