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	<title>Comentarios en: Alfonsinismo, heroismo y ética política</title>
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	<description>Blog del Centro de Investigaciones Políticas (www.cipol.org)</description>
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		<title>Por: Edgardo</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2009/04/04/alfonsinismo-heroismo-y-etica-politica/comment-page-1/#comment-680</link>
		<dc:creator>Edgardo</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 15:36:20 +0000</pubDate>
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		<description>http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=505021</description>
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		<title>Por: Marcos</title>
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		<dc:creator>Marcos</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 11:28:52 +0000</pubDate>
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		<description>Estimado Alejandro, me parece muy atractivo tu argumento general, y me parece que desmiente lo primero que decís, que no tenés clara la distinción entre los dos tipos de gobiernos. Al menos me la aclaraste a mí. Como sea, el argumento no puede servir para explicar todo, claro, apenas para entender cómo se acercan al problema del cambio político y económico gobiernos progresistas que terminan no muy bien que digamos. Y la conveniencia de revisar ese modo &quot;reparador&quot;: porque hay en él un problema de cultura política (la tradición decadentista, el carácter retrógrado de muchas ideas de izquierda, etc.), pero también problemas de agenda y de estrategia bien concretas que genéricamente se pueden denominar &quot;populistas&quot;. Saludos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Alejandro, me parece muy atractivo tu argumento general, y me parece que desmiente lo primero que decís, que no tenés clara la distinción entre los dos tipos de gobiernos. Al menos me la aclaraste a mí. Como sea, el argumento no puede servir para explicar todo, claro, apenas para entender cómo se acercan al problema del cambio político y económico gobiernos progresistas que terminan no muy bien que digamos. Y la conveniencia de revisar ese modo &#8220;reparador&#8221;: porque hay en él un problema de cultura política (la tradición decadentista, el carácter retrógrado de muchas ideas de izquierda, etc.), pero también problemas de agenda y de estrategia bien concretas que genéricamente se pueden denominar &#8220;populistas&#8221;. Saludos</p>
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		<title>Por: Alejandro</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2009/04/04/alfonsinismo-heroismo-y-etica-politica/comment-page-1/#comment-654</link>
		<dc:creator>Alejandro</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 22:04:32 +0000</pubDate>
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		<description>Estimados, no estoy seguro de entender la distinción entre reparación y reformas. ¿Reformar sería modificar instituciones y organización económica y reparar sería atenuar o revertir los daños producidos por las reformas? Si es así, entonces tampoco estoy seguro de que las clasificaciones implícitas en vuestra discusión sean empíricamente adecuadas: alfonsinismo = reparación, menemismo = reformas, kirchnerismo = reparación. Por una parte, porque en todos los gobiernos hubo elementos de agenda clasificables como reformistas - elementos además centrales o imprescindibles para que los ejes de las estrategias de gobierno fructificaran. Por otra parte, porque en ningún gobierno clasificado como reparador la reparación efectivamente alcanzó a hegemonizar la agenda. Parecería, más bien, que la tensión entre reparación y reforma ha sido irresoluble y, en última instancia, letal - en tanto minó la credibilidad tanto del reformismo como de la reparación. En este sentido, quizás sería interesante explorar hipótesis de carácter cíclico: los gobiernos que construyeron su poder inicial vendiendo una agenda de reparación terminaron implementando o radicalizando algunas reformas para tratar de sostener algo de esa reparación, y los gobiernos que construyeron su poder inicial vendiendo reformas terminaron implementando políticas de reparación para impedir la deslegitimación de las políticas de reforma ante la evidencia de sus costos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimados, no estoy seguro de entender la distinción entre reparación y reformas. ¿Reformar sería modificar instituciones y organización económica y reparar sería atenuar o revertir los daños producidos por las reformas? Si es así, entonces tampoco estoy seguro de que las clasificaciones implícitas en vuestra discusión sean empíricamente adecuadas: alfonsinismo = reparación, menemismo = reformas, kirchnerismo = reparación. Por una parte, porque en todos los gobiernos hubo elementos de agenda clasificables como reformistas &#8211; elementos además centrales o imprescindibles para que los ejes de las estrategias de gobierno fructificaran. Por otra parte, porque en ningún gobierno clasificado como reparador la reparación efectivamente alcanzó a hegemonizar la agenda. Parecería, más bien, que la tensión entre reparación y reforma ha sido irresoluble y, en última instancia, letal &#8211; en tanto minó la credibilidad tanto del reformismo como de la reparación. En este sentido, quizás sería interesante explorar hipótesis de carácter cíclico: los gobiernos que construyeron su poder inicial vendiendo una agenda de reparación terminaron implementando o radicalizando algunas reformas para tratar de sostener algo de esa reparación, y los gobiernos que construyeron su poder inicial vendiendo reformas terminaron implementando políticas de reparación para impedir la deslegitimación de las políticas de reforma ante la evidencia de sus costos.</p>
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		<title>Por: Marcos Novaro</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2009/04/04/alfonsinismo-heroismo-y-etica-politica/comment-page-1/#comment-647</link>
		<dc:creator>Marcos Novaro</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 19:43:00 +0000</pubDate>
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		<description>Estimado Nicolás, efectivamente, no era mi intención hablar sobre los problemas de gobierno en sí, si no sobre el modo en que gobiernos &quot;progresistas&quot; se cargan de ciertas promesas reparadoras caras a la izquierda, y las dificultades que eso conlleva. Pero vos mismo seguís el argumento, creo que con bastante razón, para sostener en el último párrafo de tu comentario, que ese enfoque &quot;reparador&quot; siendo muy problemático para la gestión de gobierno en general. Creo que no sólo el caso de Alfonsín, también el de los Kirchner, es revelador de esta dificultad: una vocación reparadora muy absorbente, y muy difícil de satisfacer, termina complicándole las cosas inutilmente a los gobiernos progresistas. Se puede desprender del argumento otra conclusión;: cuánto dificulta esta agenda de reparaciones que estos gobiernos puedan encarar agendas reformistas? O dicho de otro modo, cuánto pesa la mirada hacia atrás en las diifucltades para mirar hacia adelante? Hay una versión pueril de esta pregunta que es la que siempre con mala intención les dirige la derecha a estas experiencias, pero no deja de haber algo cierto en esa perspectiva: hacer reformas es siempre en alguna medida invertir recursos políticos, económicos etc. hoy para obtener beneficios a mediano y largo plazo, y se contrapone a la necesidad de reparar daños infrigidos a actores bien concretos que quieren se los compense aquí y ahora. No necesariamente reparar impide reformar, se pueden pensar fórmulas para sortear estas tensiones, por ejemplo cuando Alfonsín combinaba su política de juicios acotados con invitaciones a los militares a colaborar con su propia reforma, con la nueva ley de defensa, etc.., pero hay más ejemplos de lo contrario. Como sea, es interesante discutir a este respecto, y contra la tendencia general de estos días y lo que creen sus respectivos protagonistas, lo mucho que tienen en común ambas experiencias, por qué de ese desconocimiento resultó en gran medida, entre otras cosas, que la actual no pudiera aprender de los problemas de la alfonsinista. Saludos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Nicolás, efectivamente, no era mi intención hablar sobre los problemas de gobierno en sí, si no sobre el modo en que gobiernos &#8220;progresistas&#8221; se cargan de ciertas promesas reparadoras caras a la izquierda, y las dificultades que eso conlleva. Pero vos mismo seguís el argumento, creo que con bastante razón, para sostener en el último párrafo de tu comentario, que ese enfoque &#8220;reparador&#8221; siendo muy problemático para la gestión de gobierno en general. Creo que no sólo el caso de Alfonsín, también el de los Kirchner, es revelador de esta dificultad: una vocación reparadora muy absorbente, y muy difícil de satisfacer, termina complicándole las cosas inutilmente a los gobiernos progresistas. Se puede desprender del argumento otra conclusión;: cuánto dificulta esta agenda de reparaciones que estos gobiernos puedan encarar agendas reformistas? O dicho de otro modo, cuánto pesa la mirada hacia atrás en las diifucltades para mirar hacia adelante? Hay una versión pueril de esta pregunta que es la que siempre con mala intención les dirige la derecha a estas experiencias, pero no deja de haber algo cierto en esa perspectiva: hacer reformas es siempre en alguna medida invertir recursos políticos, económicos etc. hoy para obtener beneficios a mediano y largo plazo, y se contrapone a la necesidad de reparar daños infrigidos a actores bien concretos que quieren se los compense aquí y ahora. No necesariamente reparar impide reformar, se pueden pensar fórmulas para sortear estas tensiones, por ejemplo cuando Alfonsín combinaba su política de juicios acotados con invitaciones a los militares a colaborar con su propia reforma, con la nueva ley de defensa, etc.., pero hay más ejemplos de lo contrario. Como sea, es interesante discutir a este respecto, y contra la tendencia general de estos días y lo que creen sus respectivos protagonistas, lo mucho que tienen en común ambas experiencias, por qué de ese desconocimiento resultó en gran medida, entre otras cosas, que la actual no pudiera aprender de los problemas de la alfonsinista. Saludos</p>
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		<title>Por: Nicolás Cherny</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2009/04/04/alfonsinismo-heroismo-y-etica-politica/comment-page-1/#comment-639</link>
		<dc:creator>Nicolás Cherny</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 14:35:54 +0000</pubDate>
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		<description>Marcos, tengo la impresión que en el texto no me termina de quedar claro cual fracaso/declive querés explicar. Si las apuestas (o la ambición más grande) por producir cambios en el sistema de partidos (UCR vs PJ por progresistas vs conservadores) o la medida en que los gobiernos pudieron producir políticas públicas consistentes con las expectativas que procuraron generar sus discursos. Es obvio que la apuesta más ambiciosa de recrear los alineamientos tradicionales y la capacidad para hacer un gobierno efectivo se afectan mutuamente (sobre eso sospecho y espero que haya mucho escrito). Pero creo que la recreación de alineamientos y la efectividad del gobierno estarían afectadas por cosas distintas. 

El argumento que presentás va creo en la dirección de explicar la primera: que al minar la coalición de gobierno, el maximalismo y el faccionalismo de la izquierda argentina contribuyó al debilitamiento de la apuesta del gobierno por un cambio en los alineamientos partidarios. Y el partido del presidente podría en tal caso ser el lugar en donde retorna y se refugia el presidente cuando el maximalismo y el faccionalismo de la izquierda lo deja debilitado (en tal caso el partido sería un recurso a la mano del presidente). O, como decis en el post, los atributos conservadores y centristas del partido pueden ser un obstáculo a la apuesta del presidente lo suficientemente grande como para que su proyecto de cambio del sistema de partidos fracase (aca si sería una explicación alternativa).

En el caso de la relación entre promesas y resultados creo que no es la coalición con la izquierda argentina lo que explica el fracaso de los gobiernos en producir políticas públicas consistentes con las expectativas que generaron sus discursos. Lo que explica el fracaso o el éxito es la medida en que la agenda de reparación es consistente -política y  económicamente- a lo largo de la gestión del gobierno. En tal caso sospecho que la agenda de reparación (por oposición a la de reforma) podría ser algo así como un gobierno cuya maximización de la atención de la demandas socioeconómicas y/o ideológicas de su base electoral y partidaria requiere minimizar o anular el riesgo de encarar reformas institucionales –convencer a su base electoral y partidaria, neutralizar actores de veto. Si la agenda de reparación fue la que permitió al gobierno gobernar con la izquierda, es el fracaso de esa agenda lo que explica el fracaso de la coalición. Pero estimo que sobre esto también se habrá escrito mucho.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Marcos, tengo la impresión que en el texto no me termina de quedar claro cual fracaso/declive querés explicar. Si las apuestas (o la ambición más grande) por producir cambios en el sistema de partidos (UCR vs PJ por progresistas vs conservadores) o la medida en que los gobiernos pudieron producir políticas públicas consistentes con las expectativas que procuraron generar sus discursos. Es obvio que la apuesta más ambiciosa de recrear los alineamientos tradicionales y la capacidad para hacer un gobierno efectivo se afectan mutuamente (sobre eso sospecho y espero que haya mucho escrito). Pero creo que la recreación de alineamientos y la efectividad del gobierno estarían afectadas por cosas distintas. </p>
<p>El argumento que presentás va creo en la dirección de explicar la primera: que al minar la coalición de gobierno, el maximalismo y el faccionalismo de la izquierda argentina contribuyó al debilitamiento de la apuesta del gobierno por un cambio en los alineamientos partidarios. Y el partido del presidente podría en tal caso ser el lugar en donde retorna y se refugia el presidente cuando el maximalismo y el faccionalismo de la izquierda lo deja debilitado (en tal caso el partido sería un recurso a la mano del presidente). O, como decis en el post, los atributos conservadores y centristas del partido pueden ser un obstáculo a la apuesta del presidente lo suficientemente grande como para que su proyecto de cambio del sistema de partidos fracase (aca si sería una explicación alternativa).</p>
<p>En el caso de la relación entre promesas y resultados creo que no es la coalición con la izquierda argentina lo que explica el fracaso de los gobiernos en producir políticas públicas consistentes con las expectativas que generaron sus discursos. Lo que explica el fracaso o el éxito es la medida en que la agenda de reparación es consistente -política y  económicamente- a lo largo de la gestión del gobierno. En tal caso sospecho que la agenda de reparación (por oposición a la de reforma) podría ser algo así como un gobierno cuya maximización de la atención de la demandas socioeconómicas y/o ideológicas de su base electoral y partidaria requiere minimizar o anular el riesgo de encarar reformas institucionales –convencer a su base electoral y partidaria, neutralizar actores de veto. Si la agenda de reparación fue la que permitió al gobierno gobernar con la izquierda, es el fracaso de esa agenda lo que explica el fracaso de la coalición. Pero estimo que sobre esto también se habrá escrito mucho.</p>
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		<title>Por: FEr</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2009/04/04/alfonsinismo-heroismo-y-etica-politica/comment-page-1/#comment-597</link>
		<dc:creator>FEr</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Apr 2009 06:42:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.politica.com.ar/blog/?p=147#comment-597</guid>
		<description>Estoy realmente impactado por la magnitud de la respuesta de la gente ante la muerte de Alfonsín. Quizá sea una cuestión generacional, pero siento que me perdí una parte de la película y no puedo medir el significado que sí tiene, en un sentido muy profundo, para aquellos que vivieron el retorno a la democracia como una vivencia personal.

Más allá de los errores, Alfonsín personifica muchas virtudes que, exageradas o no, parecen faltar en la política actual. El mismo valor de la política es el que reivindica, como señaló Cafiero. Quizá exacerbar su figura ética es desmerecer su rol de militante, su combate concreto por la democracia. Una democracia que hoy día es criticada como si todos hubieramos nacido en 1983, como si la dictadura hubiera sido en vano.

Tanto se critica a la &quot;vieja política&quot; que viendo de quiénes ha venido esa crítica deberíamos plantearnos, al menos, volver a revisar de que se trata. Alfonsín representa a esa vieja política, que disputada, por derechas e izquierdas, por sindicalistas y militares, defendía su razón de ser. Quizá una vez baje la emotividad se pueda procesar críticamente que mensaje deja la muerte de Alfonsín, si una sentencia de muerte hacia el pasado, una llamada de atención al presente o un mensaje hacia el futuro.

Lo dejo en forma de pregunta: ¿Con Alfonsín muere lo poco de democracia que queda? o, por el contrario, ¿permitirá replantear el camino recorrido desde 1983 y reivindicar aunque sea un poco de esa &quot;vieja política&quot; (y no esta de cabotaje que tenemos)?. Quizá no sea nada, y mañana estemos nuevamente hablando de las elecciones, la inflación, etc.. Sinceramente, espero que no.

Excelente artículo.
FEr</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy realmente impactado por la magnitud de la respuesta de la gente ante la muerte de Alfonsín. Quizá sea una cuestión generacional, pero siento que me perdí una parte de la película y no puedo medir el significado que sí tiene, en un sentido muy profundo, para aquellos que vivieron el retorno a la democracia como una vivencia personal.</p>
<p>Más allá de los errores, Alfonsín personifica muchas virtudes que, exageradas o no, parecen faltar en la política actual. El mismo valor de la política es el que reivindica, como señaló Cafiero. Quizá exacerbar su figura ética es desmerecer su rol de militante, su combate concreto por la democracia. Una democracia que hoy día es criticada como si todos hubieramos nacido en 1983, como si la dictadura hubiera sido en vano.</p>
<p>Tanto se critica a la &#8220;vieja política&#8221; que viendo de quiénes ha venido esa crítica deberíamos plantearnos, al menos, volver a revisar de que se trata. Alfonsín representa a esa vieja política, que disputada, por derechas e izquierdas, por sindicalistas y militares, defendía su razón de ser. Quizá una vez baje la emotividad se pueda procesar críticamente que mensaje deja la muerte de Alfonsín, si una sentencia de muerte hacia el pasado, una llamada de atención al presente o un mensaje hacia el futuro.</p>
<p>Lo dejo en forma de pregunta: ¿Con Alfonsín muere lo poco de democracia que queda? o, por el contrario, ¿permitirá replantear el camino recorrido desde 1983 y reivindicar aunque sea un poco de esa &#8220;vieja política&#8221; (y no esta de cabotaje que tenemos)?. Quizá no sea nada, y mañana estemos nuevamente hablando de las elecciones, la inflación, etc.. Sinceramente, espero que no.</p>
<p>Excelente artículo.<br />
FEr</p>
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