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La interna peronista y el problema de la transición

Sin tiempo que perder, a poco de presentadas las listas, empezó la campaña. Y empezó con jugadas bien arriesgadas. La oposición, en particular la peronista, parece haber tomado la delantera. En estos últimos días De Narváez, Solá y Macri han querido retomar la iniciativa que el oficialismo pareció quitarles desde que lanzó las candidaturas testimoniales en la provincia de Buenos Aires. Los líderes del Pro-peronismo han dado dos pasos que pueden servirles para ello, pero pueden también traerles problemas.

El primero es acercarse a los intendentes bonaerenses del PJ que cedieron a las presiones de Kirchner y Scioli para entrar a las listas, para convencerlos de que permitan o incluso alienten el corte de boletas: que la gente vote sus candidaturas para cargos locales y la de los disidentes para diputados nacionales. Siendo que la lista oficial de diputados nacionales en el distrito tiene muchas dificultades para sumar adhesiones, pese a la inclusión del gobernador y de Clotilde Acosta, la oferta puede ser tentadora para jefes locales que no tienen deseos de compartir la suerte declinante de sus superiores. Así, con el corte de boletas en las listas locales, intendentes que podrían de otra manera perder el control de los Concejos Deliberantes se pueden asegurar la sobrevivencia a un muy probable colapso del kirchnerismo.

Puede suceder también, sin embargo, que debilitar más o menos abiertamente las chances de sus candidatos locales termine siendo perjudicial para el perfil y posicionamiento de los disidentes en el distrito. Si se debilita el entusiasmo de sus seguidores en el territorio, pueden incluso tener inconvenientes para fiscalizar la elección. Y también pueden darle crédito indirectamente a la idea que intenta instalar la oposición no peronista, que es una disputa más aparente que real la que enfrenta a los dos sectores del PJ. Con todo, hay que decir que al menos esto último no parece preocupar a muchos votantes: da la sensación que buena parte de la sociedad está resignada a que las elecciones generales sean internas del peronismo apenas disimuladas, y como ya ha sucedido en el pasado muchos no peronistas preferirán votar a lo que consideren menos malo de ese partido.

El segundo paso que dieron los disidentes fue aceptar el desafío del kirchnerismno de hacer de esta elección de medio término una batalla por el control del poder: la afirmación lanzada por Mauricio Macri en cuanto a que una vez que él y sus aliados derroten a Kirchner debe abrirse una “etapa de transición” debe entenderse en estos términos. En vez de tratar de devaluar la importancia de la elección, como tiende a plantear una oposición con menos olfato, diciendo que se trata “sólo de una parlamentaria”, Macri se hace cargo del argumento kirchnerista (“si no nos votan no podremos seguir gobernando”) para refutar su conclusión (“vendrá entonces el caos, el 2001, etc.”), y proponer en cambio una conclusión que lo beneficia: “seremos nosotros (el PRO-peronismo) los que aseguraremos desde el 29 de junio la gobernabilidad”.

El oficialismo ya ha puesto el grito en el cielo: hablar de transición es alentar el clima destituyente, protestan. Pero es dudoso que ese argumento vaya a calar hoy, más allá del estrecho círculo en que repiquetean las diatribas de Carta Abierta. Inversamente, para la alianza Pro-peronismo puede ser doblemente conveniente apostar fuerte en este sentido: primero, le permite dramatizar un argumento del que el Acuerdo Cívico Social sólo puede hablar, la presentación de su alternativa como la de un “cambio seguro” que reducirá la incertidumbre que embarga hoy a los grupos de interés y los ciudadanos en general y está agravando la crisis económica; segundo, a diferencia de Reutemann, sus líderes tienen la necesidad de vencer a Kirchner en persona para tener chances en 2011, no habrá una segunda oportunidad, y por tanto se trata también para ellos, igual que para el ex presidente, de jugar a todo o nada; si ganan, no sólo habrán iniciado la sucesión del liderazgo peronista, habrán resuelto a su favor la interna entre los disidentes.

Es otro asunto determinar si una transición tranquila, negociada y colaborativa, como la que Macri parece proponer, será esta vez factible. Recordemos que no lo fue en 1988-89, porque Alfonsín y Cafiero lo intentaron, pero Menem les hizo pagar por ello terribles costos, y una vez que se hizo de la candidatura presidencial la tornó imposible. Tampoco se logró en 1998-99, porque de nuevo el peronismo estaba muy dividido y además los que corrían con más chances de ganar, la UCR y el Frepaso, la consideraron innecesaria. Puede que los actores hayan aprendido de la experiencia y esta vez se le preste la debida atención a esa difícil circunstancia en que queda colocado un régimen presidencialista cuando el gobierno está de salida. Pero puede también que se repitan los obstáculos para resolver el problema, que imponen entre nosotros las desconfianzas, las ambiciones y la falta de cohesión de los partidos.

Posted in Elecciones 2009, Kirchnerismo, Politica Argentina.

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6 Responses

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  1. Alejandro says

    Dos brevísimas acotaciones. Una: el Acuerdo tiene dificultades para hacer el mismo argumento que Macri porque no tiene antecedentes de gobernabilidad que exhibir, o al menos no fácilmente. Podrían decir que cuando hubo gobierno minoritario (87-88, 89 y 97-99) las cosas no salieron tan mal porque ellos apostaron a la gobernabilidad, pero todo el mundo se va a acordar de 2001 y no de eso. La otra: relajaría la frase sobre la resolución de la interna entre los disidentes. Pondría, sí, que Macri se posiciona con fuerza para esa interna, pero de ahí a resolverla hay un par de pasos: por un lado, porque los peronistas pueden pensar que Macri no arrastra mucho voto peronista y no suficiente de clase media como para ganar, y quizás Lole pueda hacerlo; por otro lado, porque Lole todavía no caminó el conurbano.

  2. Marcos Novaro says

    Estimado Alejandro, sobre el primer punto estoy totalmente de acuerdo. Sobre el segundo no tanto, me parece que Unión Pro, con un control de Buenos Aires y Capital, necesitaría la colaboración de muy poco del interior para imponerse a Reutemann, y éste tiene dos obstáculos que Macri no tiene, no controla su distrito y está dentro de la estructura del PJ, que puede presentar aun en manos de Kirchner muchos obstáculos, incluso otro candidato. En fin, me parece que es además difícil imaginar a Reutemann como armador de una coalición, más bien es de esos personajes que esperan hagan el trabajo por él, puede que los caciques peronistas del interior lo prefieran, por los tradicionales recelos antimetrópoli, pero estos también tendrán sus propios problemas para coordinarse. El que podría ayudarlos es el que mientras más cerca más los perjudicará, Kirchner. Saludos

  3. Vox Populi says

    A mi me parece que por el desempeño legislativo de los últimos años y por afinidades ideológicas, hay más cercanía entre la Coalición Cívica y el pro-peronismo, que entre éste último y el PJ oficial. De esta forma, el argumento de la CC de que no hay diferencias entre el Pro-peronismo y el kirchnerismo se cae ante los hechos. En cambio, yo diría que no hay diferencia entre la CC y el Pro. De hecho, Carrió buscó una alianza con el Pro en la lista de diputados nacionales por Capital.
    Asimismo, también me parece muy dudoso (y casi imposible) de que Macri puede heredar el peronismo. En primer lugar está gobernando Capital, que es el distrito anti-peronista por excelencia, y además él no quiere estar pegado a ningún partido “real”, y menos al peronismo. En todo caso, lo que busca es una política de personalidades, y va a tratar de llegar a la presidencia de esa forma, sumando figuras individuales y escapando de las estructuras partidarias. Hay que darse cuenta que Macri busca una nueva forma de política, y en este sentido propone un verdadero cambio. Por eso en el hipotético caso de que el Pro gane en Capital y provincia, puede fortalecerse para 2011 pero nunca heredar la estructura peronista. En cambio, esto último sí lo puede hacer Reutemann (ganándole la conducción al kirchnerismo o pactando una transición “oculta” con Néstor) o Scioli, que luego de las elecciones va a empezar a despegarse de K para recorrer su propio camino.

  4. Jorge D. says

    “La Interna peronista”. Es lo que viene y lo que va a “dar de comer” a los analistas. Primero, no hay que descartar que Kirchner no se dará por vencido. Tratará de hacer valer su ” 36%” o “38%” en Buenos Aires, que no es poco para una interna. El problema para “K” será el fantasma del “ballotage”. Recordando a Menem, los “muchachos” lo bajaràn “respetuosamente”, como hacía la Mafia con los capos en desgracia. K (que no es tonto), se dará cuenta tan pronto lo inviten a cenar. Tratará entonces de consagrar a Scioli, quien está esperando esta circunstancia y que se lo merece después de la cantidad de “sapos” que comió. La música de fondo que tocarán algunos gobernadores, será “la unidad del peronismo”, pero todo terminará en el 2011 con dos peronismos.

  5. Marcos Novaro says

    Puede que Scioli merezca muchas cosas pero la política, y más aún la política kirchnerista tiene la costumbre de ser muy injusta, miren sino lo que ha pasado con el esforzado Rossi. Si el escándalo de las testimoniales sigue creciendo por obra de jueces y constitucionalistas recelosos de su función, entonces creo que gane o pierda Kirchner Scioli ya perdió.
    En cambio estoy más de acuerdo con el otro argumento de Jorge D. Y Vox Populi, el peronismo se encamina a una nueva competencia interna abierta para las presidenciales de 2011, difícilmente las del 28 de junio definan la situación y quedarán varios proyectos de sucesión con chances, Reutemann y Macri principalmente, el primero desde dentro y el segundo desde fuera del PJ, pero tal vez se les sumen Rodríguez Saá y algún otro del interior profundo. La pregunta es qué chances tendrá Kirchner, aun saliendo airoso en la provincia esta vez, de incidir en esa pelea.

  6. COLODIBU says

    DESDE YA LES DIGO COMO RADICAL QUE SOY,Y VOY A SEGUIR SIENDOLO EN MEMORIA DE ALFONSIN;A PESAR QUE EN LAS PRESIDENCIALES ANTERIORES VOTE A CRISTINA Y COBOS;YA NO LO VOY A SER MAS.
    ESTOY DE ACUERDO CON TODOS LOS COMENTARIOS ANTERIORES,EL 2011 LOS DE LA COALICION CIVICA VAMOS A TENER QUE DECIDIR EN UN BALLOTAGE ENTRE LOS 2 PERONISMO,UNO DE IZQUIERDA Y UNO DE DERECHA,OSEA POSKICHNNERISTA Y POS MENENISTA.
    LA ACCION CIVICA Y SOCIAL CON COBOS A LA CABEZA NO VA A SACAR MAS DEL 28% A NIVEL NACIONAL.ENTRE LOS 2 PERONISMO VAN A SACAR EL 31% CADA UNO APROXIMADAMENTE.
    YO CREO QUE TIENEN MAS PODER AHORA QUE CUANDO ESTABA PERON,A NIVEL VOTOS.