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Un escenario “por poquito” embarazado

Pareciera que unos pocos votos han bastado para cambiar drásticamente la distribución del poder en el país: fueron muy pocos los que dirimieron contra Néstor Kirhcner la batalla en la provincia de Buenos Aires y permitieron que el PRO festejara pese a la bastante mala elección en Capital; aún menos los que catapultaron a Carlos Reutemann a la sucesión del liderazgo del PJ. Y, lo que fue aún más sorprendente, una cantidad realmente exigua alcanzó para terminar de arruinarle el día a los Kirchner, imponiéndole una derrota inesperada en su Santa Cruz natal. Sin embargo, sería un error concluir de todo ello, como quiso el ex presidente, que lo que sucedió el domingo 28 de junio fue una “derrota por poquito”. Si tan pocos votos lograron tanto fue porque no estuvieron solos: ellos “definieron” la elección porque fueron la cresta de una ola de proporciones cataclísmicas, que movió profundamente las preferencias electorales y las tendencias políticas del país: salvo en 2001, nunca desde 1983 a un gobierno nacional le fue tan mal en una elección de medio término.

De allí que la lista de derrotados sea bien larga y esté poblada principalmente por figuras oficialistas. Néstor la encabeza, claro, porque no pudo evitar pese a todos sus esfuerzos, legales e ilegales, que se expresara la amplísima mayoría que rechaza sus políticas y su figura; ni que triunfara en el resto del peronismo la tesis según la cual para sobrevivir es preciso ubicarse lo más lejos posible de ella. Pero también está en esa lista Elisa Carrió, porque se reveló el hartazgo que han llegado a experimentar los votantes con su cargoso ejercicio de la denuncia y de la descalificación del adversario, y porque no pudo ya disimular su incapacidad para construir una fuerza política mínimamente cohesionada y una propuesta que no se bandee constantemente a derecha e izquierda. Más significativo que ello es que, entre los derrotados, podría incluirse asimismo a Eduardo Duhalde, quien no pudo demostrar que su contribución fuera necesaria para que De Narváez se convirtiera en un serio aspirante a la gobernación bonaerense, y vio como los heridos del kirchnerismo, tanto los votantes como muchos dirigentes intermedios, preferían cobijarse bajo los lemas renovadores de Unión-Pro antes que bajo los del peronismo disidente. ¿Qué tienen en común estos tres rostros de la derrota? Que su época de gloria fue la que arrancó con la crisis de 2001 y se prolongó a la sombra de sus secuelas. Ninguno de ellos podrá ser protagonista de un tiempo signado por problemas y por posibilidades de muy distinta naturaleza que aquellos.

Y ¿qué podemos decir de los ganadores? Ante todo algo bastante obvio: no hay uno solo sino varios, y cada uno de ellos encarna un proyecto particular, expresivo en cada caso, de un lado, de apuestas personales por llegar a la Presidencia, del otro, de caminos alternativos para procesar la crisis del kirchnerismo desde dentro o fuera del PJ. Ante todo, hay que contabilizar al terceto encabezado por Mauricio Macri. Él logró retener la preeminencia en la ciudad y, lo que sin duda es lo más importante de la jornada, convertirse en verdugo del ex presidente. Además lo hizo sin correr detrás del peronismo disidente, imponiendo su propia estrategia y agenda en la formación de una mayoría poskirchnerista, que tendrá elementos peronistas, pero no será una coalición que vaya a girar alrededor del PJ. En segundo lugar, Reutemann: aunque con un triunfo ajustado, logró superar la prueba que se había autoimpuesto para lanzarse a conquistar la candidatura presidencial del PJ para 2011, sin tener que negociar nada con los Kirchner. En tercer lugar, Cobos, que se consolidó como jefe del panradicalismo, gracias a su triunfo aplastante en Mendoza y a que les ha demostrado a los demás radicales que no pueden prescindir de él, como quisieron hacer en Capital y Buenos Aires. Por último, y aunque por pocos votos se le escapara el triunfo en la lista de senadores santafecinos, Binner, que lo logró en la de diputados, mejorando su situación provincial y fortaleciéndose como una figura de proyección nacional. Tiene el mérito suplementario de haber respaldado a Giustiniani contra todos los pronósticos, abandonando el encierro localista que hasta hace poco predominaba en su ánimo, y la ventaja extra de tener de aquí en más el panorama más despejado para construir un liderazgo progresista nacional, gracias al declive definitivo de Carrió.

Cada uno de estos líderes representa, como dijimos, un proyecto y una vía particular hacia la Presidencia. En el destino de ninguna de estas alternativas tendrá un papel protagónico el kirchnerismo, que seguramente se descompondrá como facción interna del PJ más rápido de lo que se dice “alpiste”. Pero lo que haga el gobierno nacional, y Kirchner como jefe formal del partido oficial, sí puede influir en la suerte de uno u otro de estos aspirantes a sucederlo. De esta combinación de acciones y reacciones de los ganadores y los derrotados se podrían deducir distintos escenarios futuros, cada uno resultado de la nacionalización de las tendencias que hemos visto se impusieron en alguno de los principales distritos del país el pasado domingo.

Y es que el cuadro resultante de las elecciones de 2009, además de estar compuesto de muchos actores, es uno en que ellos tienen a la mano distintas alternativas para la acción, y cada una de ellas representa por decirlo así, una forma particular para procesar el declive y abandono del poder por los Kirchner. Si suponemos que cada uno de los cuatro grandes distritos en que él fue derrotado el 28 de junio, es el germen de un determinado futuro posible para la política argentina, podríamos tomar esos distritos como casos de laboratorio para identificar y sopesar los rasgos que la política nacional puede llegar a adoptar en los próximos años. Cuál de esos futuros posibles finalmente se confirme dependerá de lo que el matrimonio gobernante haga, pero también y por sobre todo de lo que sean capaces de hacer aquellos que han demolido todos sus planes. Veamos.

Si el país siguiera el camino abierto por la provincia de Buenos Aires, tendríamos un peronismo dividido, pero un kichnerismo que, aunque minoritario y dependiente de otras figuras bastante reñidas con su autoimagen de izquierda populista, podría sobrevivir; sentado claro en el asiento trasero de una nueva etapa del peronismo, pero en cualquier caso sería mejor que nada. Si en cambio el país tiende de aquí en más a parecerse a Capital Federal, tendríamos un peronismo dividido y también un kirchnerismo dividido, que por tanto perdería todo peso, aunque retenga de momento algo de sus votos y representatividad legislativa: digamos, como facción minoritaria del PJ y facción también de la izquierda, no podría influir en el modo y orientación de la nueva mayoría electoral, a la que migraría el grueso del PJ. En cualquiera de estos dos casos, de todos modos Kirhner podría mantenerse en la conducción formal del peronismo, y por tanto forzar a que los realineamientos de los jefes distritales del PJ se produzcan a través del abandono de su estructura. Este juego seguramente le dificultaría las cosas a un aspirante a la Presidencia como Reutemann, que depende de reunificar al peronismo en torno suyo, y se las facilitaría, como ha hecho precisamente en estos dos distritos, a Macri.

La tercer alternativa sería peor para los Kirchner pero no para el peronismo, ni para la gobernabilidad: corresponde al escenario que resultaría de una extensión a nivel nacional de la lógica de competencia política que se ha impuesto en Santa Fe. El PJ mantiene globalmente su unidad, tanto en términos partidarios como electorales, pero lo logra excluyendo de modo abierto a las figuras kirchneristas, que prácticamente perderían toda representatividad en sus manos y en las de una alternativa “progresista y republicana”, capaz de unificar el voto no peronista y rescatar las promesas incumplidas de la era K. En este caso puede que el PJ no pierda las elecciones pero el kirchnerismo habrá desaparecido tanto de la sociedad como del PJ y de las instituciones representativas. Lo que puede sonar paradójico es que, para que este escenario se concrete, sería necesaria cierta colaboración de Kirchner y su gobierno: no sólo deben permitir que Reutemann se haga del control del partido, también deben negociar con él las decisiones de gobierno, de manera que el PJ no cargue con la responsabilidad por dos años más de desaciertos y conflictos irresueltos. Es difícil imaginar a Kirchner sacrificándose de este modo, salvo que se lo convenza de que es la única salida para no terminar preso.

Llegamos así al cuarto posible escenario, este sí el peor de todos para los Kirchner, y también para el peronismo: en él, éste se divide en forma aun más abierta y escandalosa a nivel nacional, como ha sucedido en el último año en Córdoba, y ello hace posible que se imponga una fuerza no peronista, con aliados de izquierda tanto como de derecha, que le permitan sumar todo el voto no peronista y atraer también parte importante del voto progresista que convocaron en su momento los Kirchner. Este escenario nos plantea dos paradojas. Por un lado, el kirchnerismo si es fiel a sí mismo puede terminar favoreciéndolo: igual que Menem en 1999, Kirchenr puede preferir un peronismo derrotado que uno triunfante en contra suyo, como vía para conservar algo de su poder interno. En segundo lugar, y en dirección contraria, si se debilita el PJ y se fortalece correlativamente la oposición no peronista, se intensificará la competencia en el Acuerdo Cívico y Social, entre dos figuras que encarnan alternativas muy distintas sobre el futuro posible de esa coalición, Binner y Cobos. Su suerte electoral iría acompañada de su debilitamiento coalicional, algo que ya vimos le sucedió a la Alianza y que esperemos sirva de aprendizaje para que estos dos líderes y sus partidos no cometan de nuevo los mismos errores que entonces.

Posted in Elecciones 2009, Kirchnerismo, Politica Argentina.

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12 Responses

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  1. Rodrigo says

    El pronostico sobre el “declive definitivo de Carrió” lo han hecho varios, desde el kirchnerismo, desde el duhaldismo, desde el cobismo, y por ahora no se ha concretado. Y Carrió ha perdido peor que ayer. Asi que no me parece que la prediccion vaya a concretarse pronto. Claro que tambien hay que predecir cuando le van a empezar a entrar las balas al macrismo y a Michetti, que siguen bien tratados a pesar de errores y horrores de gestion.
    Me parece que lo que nos falta en el analisis es la evolucion organica del sistema de partidos y coaliciones. En la medida en que solo se habla de apellidos, todos es posible. El autor identifica a Cobos como lider de un panradicalismo cuando todavia sigue en estado de desafiliacion por haber arreglado… con Kirchner!!!! Y asi como Cobos se niega a sacarse la foto con Barbieri y hace viajar a Ricardito Alfonsin a Mendoza, se la saca con De Narvaez y hace elegir diputado a un dirigente del felipismo. Entonces, con este tipo de candidatos, vidriosos, sin vuelo politico ni definiciones ideologicas, todo es posible. En realidad, todo es negocio: ayer lo hicieron De Narvaez, Macri y Sola. Hoy se puede sumar Cobos. Y Scioli, que parece que estuviera lejos, es uno mas de ellos. Y Juez, otro tanto. Por ahora, uno puede advertir cierta coherencia ideologica en la UCR, en el socialismo de Binner, y en lo mejor y lo permanente del ARI, especialmente el GEN. Al fin y al cabo, el unico gran “error” de Carrio fue tomar de la mano a Prat Gay, que es igual de tibio que De Narvaez, Macri, Scioli y Cobos. Estos dirigentes necesitarian tomar sus cursos, Novaro.
    Un cordial saludo,

    Rodrigo

  2. Carlos A. Bonorino says

    Excelente artículo que comparto plenamente y que espero que lean quienes se han postulado en esta elección. De la grandeza o la pequeñez de estos politicos depende mucho lo que suceda del 2011 en adelante. Si se comportan racionalmente todavía hay esperanzas.

  3. Apuntes del Doc 9 says

    Encontre este espacio en La Nación de hoy y mucho coincido con usted. Algo similar apunté desde Doc 9, un espacio que sólo es un puente de apuntes de otros apuntes para otras personas, porque no todo es Tinelli en esa Argentina don de un hombre como Kirchner arruinó una gran oportunidad, minando la que hubiese sido la mejor presidencia desde el regreso de la democracia, por tener las mejores condiciones económicas y de maduración políticas tras 26 años de libertad. Abrazo grande y los seguiré porque Agente de Cipol es un lindo espacio para Apuntar.

  4. Marcos Novaro says

    Agradezco los comentarios de Carlos y Doc9. En cuanto a lo que sostiene Rodrigo sobre la sobrevivencia de Carrió, tal vez tengas razón, pero la verdad es que ya han sido demasiadas elecciones frustradas, como para pensar que la suerte es eterna. Me parece que lo fundamental es que Carrió fue funcional al modelo kirchnerista, no podría sobrevivir ni un minuto si la política argentina madura aunque sea un poquito. Y si pudo disimular sus fracasos detrás de un discurso cada vez más inconsistente, fue porque no hubo nadie capaz de darle el empujoncito que se merecía. Ahora están Cobos, Binner, Stolbizer, Juez, ninguno de esos necesita a Carrió, más bien necesitan alejarse de su mala imagen y sus pésimas costumbres, así que apostaría porque esta vez no se le disculpe ni el resultado ni lo que hizo concretamente para conseguirlo. Puede que haya mucho de wishfull thinking en esto, lo concedo, pero con argumentos. No te parece Rodrigo? Decir que “el único error de Carrió fue Prat Gay” me parece injusto con Prat Gay, que lo hizo bastante bien, y demasiado generoso con la gorda. Má qué cursos! esta gente sabe lo que hace, y me parece que se están moviendo suficientemente bien como para aprovechar la oportunidad que les ha creado la torpeza kirchnerista, todos ellos, más allá de que nos gusten mucho o poco, salvo Carrió.

  5. pablo says

    Marcos, el mismo discurso de Carrió muestra que tiene una estrategia. Que claro, si Stolbizer sacaba un 27% y Prat un 25%, yo creo que tendría que estar hiper chocha.

    No se cuantos líderes políticos se animan a generar otras caras otras figuras.

    De todos los que nombraste, ninguno dijo nada útil, nada certero. Carrió si parece tener más un plan, una idea de que quiere como país. De los otros solo se qeu saben hacer lindas campañas, o que se han ido recostando deun lado y del otro de la calesita según les convino.

    la verdad no enteindo cuál es la profunidad de su análisis.

    DIgase la verdad: los argentinos eligen así , al tuntun, lo que está lindo y no es comprometido ni complicado. Y eso es De narvaez, es Cobos.

    lo otro único medio serio es Macri, porque michetti tampoco tiene discurso, y a la vez muestra que macri un poquito dispuesto a abrir su cabeza está, al incluirla a ella. Lástima que se vende al peronismo, y a los mafiosos para triunfar. (andá y averiguá con quien se juntó en las provincias para ir de candidato) :P

    se vemo

  6. Marcos Novaro says

    Estimado Pablo, te parece que Stolbizer es fruto de la generosidad de Carrió? Me parece que no. Incluso diría que si no le fue mejor en la provincia fue porque Carrió la tiró para abajo y le dificultó la tarea de combatir la polarización. En cuanto a las razones del voto y la calidad de los liderazgos emergentes, sin duda hay muchos motivos para no ser demasiado optimista, comparto tu impresión de que se prefieren figuras lo más huecas posible, quejarse de la forma en que la gente elige a los sucesores de los Kirchner es de todos modos inconducente, hay que preguntarse por qué Solanas fue tan exitoso en apropiarse de votos que dejaban caer los demás, el desgaste de Carrió pesó en ello, y el hecho de que haya salido tercera lejos me parece que la inhabilita para competir por el liderazgo de una coalición opositora, esperemos que lo reconozca y sea sí generosa como vos decís que lo ha sido, facilitándole las cosas a quienes como Stolbizer y Binner pueden liderar de forma más sustantiva, no tan hueca, ese sector.

  7. chinos en fuga says

    Lamentablemente Lilita se enredó en su propio discurso y de ello hizo acción. Copio el dedo mágico del peronismo, aunque en la mayoría de los casos con candidatos ya fogeados que no necesitaban de su decisión, salvo prat Gay y la verdad que le fue muy bien, tanto a él como a ella. La decisión de fondo que viene es si esta vez ( y van…) hay posibilidades de un armado de centroizquiera que contemple las ilusiones de muchos y las necesidades de todos. Se podrá? El panradicalismo estara ok? Excelente Blog!!!

  8. Antonio says

    Muy bueno Marcos el análisis y la definición de los escenarios. Anoto, nada más para agregar al panorama, un par de cuestiones. La primera es una lección del pasado para tener en cuenta, y que se podría llamar la “maldición de los grandes ganadores”: en septiembre de 1987 el “gran” ganador de esa jornada en un mar de triunfos peronistas fue Antonio Cafiero, que mucho antes de Saddam ganó la madre de todas las batallas de entonces, pero dos años después el presidente se llamaba Carlos S. Menem; en 1997, la “gran” ganadora fue Graciela F. Meijide, pero dos años después el presidente era De la Rúa; y en las cataclísmicas intermedias de 2001, el “gran” ganador fue Duhalde, pero dos años después el presidente era Néstor Carlos. Lo que pasó en el medio fue la liquadora de la crisis y/o la habilidad para volcar las estructuras partidarias nacionales en pos de una candidatura. Y estas dos cuestiones están, en ese orden, delante de nosotros con fuerza suficiente como para terminar de reconfigurar los escenarios que señalás.
    La segunda cuestión es para reforzar el tema de las estructuras, porque a mi juicio eso no pone a todos los candidatos en la misma jerarquía: Binner o Macri-de Narvaéz manejan estructuras “vecinales” (con todo el respeto que me merecen), y aunque uno de ellos tiene recursos potencialmente infinitos no sé si los va a usar para nacionalizar la campaña (mucho va a tener que invertir en provincia de BsAs para ser gobernador, y además tiene como 6 hijos, y viste lo que gastan los pibes hoy en día…), y los otros no pueden hacer lo que sí podía hacer Menem en el ’87-88, que fue caminar el país, porque tienen que gobernar distritos complicadísimo (Menem podía dejar en La Rioja una foto, y listo: con todo el respeto que me merecen los hermanos riojanos). O sea, me quedan Cobos y Reutemann arriba de todo, que son dos “grandes ganadores” de esta elección… ¿Vos creés en las maldiciones? Yo no, pero que las hay, las hay. Abrazos, AC

  9. Marco says

    Concuerdo con el análisis de Marcos acerca de Carrió, no sé para que hace política… pero seguro que no es para ser gobierno… ¿cual es la estructura que está armando? ¿cuanto hace crecer a quienes la rodean? (ejemplo: Adrián Perez)… sin conocimiento de causa me imagino que para asesores y el entorno debe ser inabordable.. ¿quien se anima a contradecirla?… y ¿alguién cree que se la pueda convencer de algo contrario a lo que sostuvo en una primera instancia? …
    Creo que a Kirchner le está pasando lo que le pasó a Duhalde, las urnas le dicen: NO. Y va a verse obligado a marginarse como lo hizo Duhalde. Claro que Kirchner no pudo contruir ni la mitad de la “lealtad” que contruyó Duhalde dentro del PJ. Y si analizamos lo que le pasó a Duhalde cuando debió dejar de ser la cara visible -me refiero a las “deslealtades” que sufrió-, el panorama es muy oscuro para Kirchner. Habría que ver como va a jugar el hecho de “tener la caja” hasta 2011. Pero para mí se viene un 2011 de PJ unificado bajo términos no-kirchneristas.

    Saludos-

  10. Marcos Novaro says

    Estimados Antonio y Marco, creo que tienen razón en todo lo que dicen, aunque tanto Cobos como Reutemann necesitan seducir a una opinión no partidista que en principio puede ver más simpáticos q tipos que tienen menos que ver con los viejos partidos, como son Macri y Binner, y no los veo a ninguno de estos dos regalándose a aquellos, yendo como vices de ellos, ni cediendo siquiera su posibilidad de competir, aunque sea para perder dignamente y seguir construyendo para el 2015, finalmente son gente bastante joven, no?

  11. maria says

    Marcos Tu análisis de lo q pasará gira en torno a personas no es raro pues el PJ conforma un sistema de partidos en sí mismo y lo q pasa alrededor son como satélites. Por otro lado, no hay mayorías ni primeras minorías ya q en esta elección creo ha ganado una cuestión: a favor o en contra del estilo de gobierno.
    Yo creo q hay un grave problema de liderazgo político y de estructuración partidaria (los partidos realmente no existen) si esas cosas no cambian, es dificil pensar en el salto cualitativo institucional q requiere el país, en torno a la democracia. Hoy se lanzan todos al acecho para el 2011 pero en el tiempo q falta se necesita mucha madurez y responsabilidad de toda la clase política virtudes escasas en nuestro país.

  12. Mario Espada says

    Felicitaciones Marcos por el análisis. Cuando se dice algo interesante se disparan comentarios tambien buenos como los de esta columna. Sin embargo, a mi criterio, lo mas rico que ha dejado la elección del último 28 de junio, es una suerte de intento de reconstrucción del sistema político argentino implosionado en 2001 y, debe ser motivo de celebración.
    Me parece que si los actores políticos leemos adecuadamente los resultados de dichas elecciónes, podríamos reconstruir tanto un sistema de partidos como un sistema de coaliciones muy interesantes hacia el futuro. Y eso fue impensable en los últimos 8 años.
    Creo que el panradicalismo-socialismo tiene la oportunidad de erigirse en vértice ordenador de una centroizquierda con vocación de poder real y con fuerza competitiva para “pelear” con la oferta de la centroderecha que encarnará el pj remozado. Un abrazo para todos.