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La lucha de calles*

Una ola de protestas piqueteras y sindicales han azotado el clima político nacional en los últimos días. Las demandas que ellas expresan son de lo más heterogéneas, dispersas, incluso contradictorias entre sí, pero se las arreglan para disimular ese carácter, convergiendo en la impugnación de lo que el gobierno hace o deja de hacer. La calle, así, parece encaminada a hacerle la vida imposible a los Kirchner, justo cuando se preparan para el que será su mayor desafío, absorber el golpe de la pérdida de la mayoría legislativa. Si el 10 de diciembre, una fecha que a fuerza de hiperactivismo parlamentario ellos han terminado por convertir en una suerte de “Dia D”, además de ese cambio en las relaciones de fuerza institucional, se hace evidente que han perdido otro recurso tan o más caro a su lógica de poder, el control de la calle y la escena pública, entonces todo lo logrado, con no poca astucia y corriendo altos riesgos, desde las elecciones parlamentarias a la fecha, para retener la iniciativa y reparar las murallas de su asediada fortaleza, se revelará como una frenética e inútil construcción en arena.

Los choques entre los militantes de base combativos y las cúpulas gremiales (en Kraft y subterráneos), entre estas y los medios de comunicación (por el control de la distribución de diarios y revistas), y entre grupos piqueteros e intendentes del conurbano (por el control de los fondos para las cooperativas de trabajo), están haciéndole perder al kirchnerismo por izquierda y por derecha, por decirlo mal y pronto, apoyos que supo conseguir y son vitales para mantener el orden. El Ministerio de Trabajo, la repartición que menos objeciones había merecido hasta aquí, en un gabinete acostumbrado desde hace tiempo a vivir a los cascotazos, y que más tranquilidad le había proporcionado a los Kirchner en cuanto a la solidez de los apoyos sectoriales que les garantizaba, quedó en off side en todos estos conflictos. Y corre el riesgo de quedar peligrosamente atrapado entre tirios y troyanos: si Tomada cede ante la CTA y los delegados de izquierda en conflicto, ni los empresarios, ni las clases medias, ni Moyano se lo perdonarán, y si sigue complaciendo al camionero en el relegamiento de la CTA y en sus afanes por encuadrar a cualquier trabajador que tenga aunque más no sea un triciclo en su casa, sin poder ya ofrecer compensaciones a otros gremios, se volverá el turco cuya cabeza unos y otros querrán ver caer ante la acumulación de disgustos. Ideas desencaminadas pueden para colmo prosperar en una situación de asedio creciente como la descrita: la amenaza de huir hacia delante en el conflicto de los subterráneos, estatizando la compañía, tiene todas las chances de repetir la experiencia de Aerolíneas.

Es oportuno advertir que, en esta deriva, el gobierno actual no hace más que repetir un ciclo ya varias veces experimentado por el peronismo en su paso por el poder: él se presenta como una barrera contra el comunismo y la radicalización gremial, frente a las clases medias y el empresariado, y como el mejor canal para satisfacer los intereses del pueblo y de los trabajadores, frente a sus bases populares, pero tarde o temprano semejante ambigüedad y el modo siempre brutal en que la resuelve empiezan a hacer agua, y entonces pasa a ser asediado por quienes le reclaman orden tanto como por los que le reclaman cambios más auténticos. Sucedió tras la muerte de Perón, con las consecuencias que todos recordamos, pero también había sucedido antes, entre 1951 y 1952, cuando el propio general se dedicó a reprimir huelgas y encarcelar comunistas y anarquistas que sobrevivían en los márgenes del estado sindicalista que había conformado, sin con ello lograr convencer a los dueños del capital de que el suyo podía dejar de ser un régimen asentado precisamente en el movimiento obrero organizado. Hoy afortunadamente no hay ninguna chance de que terminemos como en 1955, ni mucho menos como en 1976. Pero precisamente por ello es que existen buenas chances de que el peronismo experimente hasta el final las consecuencias de sus desvaríos.

Algo de esto se está viendo con la nueva fase de la “ofensiva contra los medios” que siguió a la aprobación de la ley respectiva. No está muy claro si Moyano y su gente advierten todo el daño que le están haciendo a las posibilidades electorales de su jefe, o si es su jefe el que no lo advierte y simplemente a Moyano no le importa. Como sea, va de suyo que los diarios son la nueva obsesión del kirchnerismo, lo que puede significar tanto restricciones a su circulación como una ofensiva sobre el suministro de papel y cosas por el estilo, que en cualquier caso, como ya es norma con este tipo de iniciativas, generará algo de polarización, pero no tanto ni la que el gobierno espera, y provocará sí mucho hartazgo y preocupación por el carácter violento y faccioso que adquiere la lucha política. En esas circunstancias, será una dura prueba para los opositores moderados mantener la calma y evitar sobreactuaciones contraproducentes, como las cartas enviadas por Carrió a las embajadas. En cambio, tendrán más para ganar oposiciones no moderadas, entre las cuales tampoco Carrió tiene chances de destacar: al respecto, la novedad más significativa de los últimos tiempos es que están surgiendo iniciativas cada vez críticas del kirchnerismo en el campo “nac & pop”.

Decíamos que de polarizar los conflictos en danza, el oficialismo no obtendrá mayores ventajas. Y esto fundamentalmente, porque tanto las demandas sindicales como las piqueteras que se hacen presentes, ponen de relieve su ineficacia para enfrentar problemas como la inseguridad, la inflación y la recesión, que afectan especialmente a los más pobres, y cualquiera sea la fuga hacia delante que intente, quedará corta respecto a la solución que les demandan otros actores de la izquierda populista, entre los cuales destaca Fernando Solanas como el que más chances tiene de heredar a ese electorado. Si logra coaligar a la CTA, los grupos militantes, los piqueteros ex oficialistas y sobre todo a los grupos de opinión movidos por el hartazgo y la decepción con las “promesas incumplidas” de los Kirchner, les puede arrebatar precisamente a quienes éstos consideraron, tras los comicios del 28 de junio, su santuario electoral más seguro. La multiplicación de escándalos de corrupción seguramente jugará a su favor.

Como sea, con la calle en ebullición, la mayoría parlamentaria pasando de unas manos a otras, y las cuentas públicas, para colmo, en crecientes dificultades para atender todas las demandas que se le presentan, no hay motivos para pensar que el gobierno nacional vaya a tener un fin de año tranquilo. El hiperactivismo que viene desarrollando probablemente tenga rendimientos decrecientes en un contexto como este, y puede conducirlo a cometer nuevos errores y generarle más disgustos. Se ha visto con el lanzamiento de la ampliación de las asignaciones familiares: era la medida más “popular” de todas las intentadas en los últimos meses, la que más podía servirle para recuperar consenso, y sin embargo apenas un par de días después de anunciada, enmarcada en peleas de todo tipo, quedó relegada de la atención pública y es ya noticia vieja. Tal vez sea la hora de que el Ejecuivo ponga las barbas en remojo e intente alguna estrategia más meditada y dirigida a la contención de conflictos, en vez de a escalarlos.

*Publicado en El Economista.

Posted in Kirchnerismo, Politica Argentina, Violencia y politica.

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6 Responses

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  1. desvinchado says

    Para la tribuna Marcos. Esperemos que a Cobos le vaya mejor (cuak!!!)

  2. paul george says

    Yo no creo que Pino Solanas lidere esa oposición desde el campo nac & pop, como dice el columnista. Ha demostrado tener poca muñeca para negociar con sectores afines y ajenos y más crispación e intolerancia que Kirchner. No es un hombre político. Es un ícono, un referente. Pero no un político. El viento lo llevó ahí donde está ahora, pero lo suyo no es una construcción política sólida, ni estamos en presencia de un político creativo, democrático y astuto. Para nada. Me hace acordar al peor Kirchner. Demasiado crispado. Obcecado. Obnubilado. Intlerante ante la discusión.

    En cualquier momento cambia el viento…

    Habría que buscar por otro lado…

  3. Marcos Novaro says

    Estimado Paul George, puede que tengas razón, pero las encuestas dicen que le iría bastante bien, tal vez precisamente por eso, porque es la mezcla adecuada de Carrió y Kirchner que muchos votantes decepcionados de ambos están buscando. Otra cosa es si podría hacer algo con esos apoyos, coincidiría con vos en que no, menos que algunos otros de ese espacio nac & pop que tal vez no son menos obnubilados pero al menos pasan menos horas del día mirándose al espejo y escuchando su propia voz. Saludos

  4. pablo DB says

    Con la poco noble ventaja de escribir después del cambio de turno en el Congreso: no me parece que estemos ante un proceso en el que “tendrán más para ganar oposiciones no moderadas”. No veo para nada un crecimiento nac and pop, al contrario. Que a este sector, microscópico pero siempre sobrerrepresentado, le venga una suerte de menopausia K no le va ni le viene a nadie salvo a ellos, pobres. A ningún sujeto político importante, quiero decir, le importa un corno. La crisis del “pagina12sismo” es un entretenimiento algo sádico para mí y otros tipos raros como yo, pero irrelevante politicamente. Todo va para el centro. Y ahí está de muestra el nuevo Congreso y lo que se vio el otro día con la puja con Néstor.

  5. Marcos Novaro says

    Estimado Pablo DB, que las oposiciones extremas tengan mucho o poco espacio es algo aún incierto. Si consideramos a Posse como un buen representante del peronismo y el nacionalismo de derecha, y a Solanas por otro lado como un aspirante a ocupar el otro extremo del arco peronista, entonces de lo sucedido en los últimos días podríamos concluir que efectivamente esos actores están influyendo fuertemente en la agenda, porque están “sobrerrepresentados” en la escena pública, según tus palabras, y ello tal vez les permitirá influir en la evolución de los acontecimientos a pesar de que no representan a ningún sector relevante del arco político, ni tienen muchas chances de pesar en las futuras elecciones, para las que recordemos falta mucho tiempo. Una cosa es que la opinión prefiera opciones moderadas, y otra que, frente a situaciones especialmente conflictivas que se puedan presentar, se hagan escuchar especialmente los más exaltados. Este tipo de divergencias puede verse favorecida por la situación de bloqueo a que parece encaminarse el juego institucional. Saludos

  6. Guido Hernández says

    Hola señores. Primero agradezco este espacio, es la primera vez que entro y me ha gustado mucho. Por el interés que me ha provocado me animo incluso a decir algunas palabras al tema tratado.
    Considero cierto lo dicho por Marcos Novaro, pero no quiero dejar de remarcar ciertos detalles. Primero que considero la política de Kirchner no fue la más democrática, sin embargo esto no justifica la sobredimensionalización que los medios de comunicación han hecho y aveces la oposicón y me animo a decir irresponsablemente. Nuestra historia es historia de violencia, y esa violencia instaurada hace 26 años en el Estado se fue trasladando a sindicatos en la Presidencia de Alfonsín, piqueteros en 2001 y hoy en los medios de comunicación. Formadores de opinión pública de lo más descarada! Creo que esta irresponsabilidad, esta falta de la función social de los medios aumenta los niveles de crispación y de una especie de sentimiento de artasgo. Kirchner fue malo, Menen peor. Creo que está situación va sentando las bases de una vuelta progresiva a la derecha.
    Sin embargo hay otros detalles. Marcos Novaro escribió en el artículo está “variedad de demandas”, considero que no es más que un uso político de las masas relegadas del conourbano. Recordemos el uso polítco diverso utilizado por el peronismo en la Presidencia de Raúl Alfonsín. 13 paros generales, 8 porciento de desempleo; contra 0 paros generales, 16 porciento de desempleo en la Presidencia de Menem. Donde estaban los trabajadores que perdieron su empleo para pelear como lo hicieron en los 80? La inestabilidad constante del país hasta llegar Duhalde, recordemos también. Duhalde dijo que iba a ir a internas con Kirchner y le iba a ganar. Pero resulta que él ya empezó con su candidatura, haciendo lo que mejor sabe hacer: controlar las masas piqueteras. Para terminar, quiero remarcar la capacidad del partido peronista de “jugar a ser su propia oposición”. Es incríble como logra enraisarse en el poder, Menem hizo un desastre en nuestro País, pero el peronsimo se las arregló para jugar a la oposición, “separarlo para que no contaminara sus elecciones” y seguir ganando con Kirchner. Ahora vuelveajugar a lo mismo, y la mejor oposicón de kirchner es el peronismo disidente. A lo que quiero llegar es que hay una entrada muy difícil para personajes políticos no compenetrados con este juego. Creo básico atenderlo. Y creo que Kirchner tampoco es ningún tonto, de su derrota en las elecciones hasta hoy a decidido él los temas a discutir en los medios, y los ha ganado; creo que pudo reforzar ciertas bases para quedar mejor posicionado. Pero si quiere seguir jugando aún le queda mucho por hacer.