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Acelerar o parar en los boxes: esa es la cuestión

En los últimos días las distintas fuerzas han acelerado su posicionamiento frente a la competencia electoral. En un contexto en el que la aplicación de la reforma política es cada vez más difícil, se multiplican las inquietudes sobre el modo en que se resolverán las candidaturas: ¿Habrá desdoblamientos? ¿Habrá adelantamiento? Lo cierto es que, tras el galimatías del veto parcial y la recurrencia al recurso judicial, los desarreglos en la oposición reavivaron las expectativas del kirchnerismo para 2011. No es para menos: el radicalismo ha entrado en una suerte de introspección política. Hay quienes tantean la opción “RA 2011,” equiparando incluso sus chances a las del vicepresidente.

Pero indudablemente es la disputa por la heredad justicialista la que potencia dicha aceleración. Mauricio Macri y Francisco de Narváez han dado pasos decididos en los últimos días para anotarse en ella. Siguiendo a Eduardo Duhalde, anuncian su voluntad de competir: uno en las internas, el otro en la competencia abierta por las adhesiones peronistas. En el caso del Macri, su candidatura atraería adhesiones peronistas en el interior. Esta estrategia minaría las estrategias de Carlos Reutemann y otros disidentes del peronismo. Con estos datos, cabe predecir, como hace Jaime Durán Barba, que el santafecino tiene hoy menos chances de competir de las que tenía hace unos meses. Y esto tendría un primer y fundamental beneficiario: el gobierno.

Es justamente el acercamiento entre el santafesino y de Narváez lo que desde hace un tiempo mantiene en vilo a los Kirchner. Reutemann es hoy por hoy el único candidato peronista que puede hacerle realmente sombra a los Kirchner en una interna o en la competencia general, sacándolos definitivamente de la carrera presidencial. Más allá de la mano que Mimicha quiera tenderles desde Mónaco, mantenerlo fuera de juego es y seguirá siendo la principal prioridad del gobierno. Todo ello, lejos de aclarar, oscurece: si de Narváez logra o no anotarse finalmente como un “presidenciable” es algo que seguirá siendo incierto por largo tiempo. Pero existe otro escenario: si Kirchner quisiese jugar la carta de la interna, entrenarse con la posibilidad de enfrentar al colombiano sería un buen ejercicio para no quedarse quieto frente a sus adeptos. De Narváez estimaría esta carta, porque favorecería un fallo favorable a sus metas electorales, como así también una entrada por la puerta grande al PJ. Como colofón, el ingreso del colombiano confirmaría que el santafesino va a parar definitivamente en los boxes. Aún perdiendo frente al candidato no peronista, con un triunfo en la interna Kirchner podría seguir siendo el jefe partidario y el líder principal de la oposición desde 2011.

Posted in Kirchnerismo, Politica Argentina.

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2 Responses

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  1. FT says

    Hola. Pregunto acá, aunque podría preguntar lo mismo en miles de otros lugares que afirman lo mismo: ¿qué hace creer que un peronista que pierde una elección nacional puede convertirse en líder de la oposición? ¿ocurrió alguna vez? ¿Y ocurriría en este caso, cuando el vínculo con K parece ser más crematístico que afectivo?

  2. Marcos Novaro says

    Hay por lo menos una chance para Kirchner: que nadie más pueda hacer ese trabajo de líder opositor, porque los demás candidatos peronistas saquen menos que él en la elección general, algo que si no corre Reutemann bien puede suceder, y porque Moyano y un núcleo duro de su actual bloque de legisladores lo sigan acompañando. Hagamos la siguiente cuenta, si él se encamina a la elección con un piso del 25% (aunque ese piso esté muy cerca también de su techo, no necesita más que eso) y Macri se lleva una parte del voto filoperonista de centroderecha, digamos, un 15-20%, quién va a querer competir por los votos restantes del arco peronista? Rodríguez Sáa o Das Neves tal vez, pero los demás preferirán esperar, o pasar a retiro. Habria que ver en qué condiciones deja esto al PJ y los gobernadores, pero podría imaginarse un escenario similar al posterior a 1999: un presidente del PJ que sueña con que las vueltas de la historia le permitan volver al poder y un amplio arco de figuras secundarias que dudan de que eso vaya a pasar pero tampoco lo descartan así que no rompen lanzas con él.