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La inflación como conspiración antipopular

El éxito alcanzado en el uso de las reservas, el manejo del quórum en las cámaras y la distribución de recursos a las provincias, han envalentonado a los Kirchner. Y los empujó a enfrentar el asunto de la inflación descargando abiertamente sus culpas: Los empresarios y comeciantes son los responsables por el aumento de precios, mientras al gobierno no le cabe ninguna responsabilidad. ¿Quién sino el gobierno intenta beneficiar a los consumidores con tarifas subsidiadas? ¿Quién abre las paritarias para discutir salarios? Con esta contraofensiva, ha logrado hasta ahora un doble objetivo: desorientar a la oposición y estrechar lazos con la CGT.

Es que la apelación retórica a enfrentar a los “ricos y poderosos” captura no solo a votantes afines al gobierno, sino que también convoca a otros sectores de la ciudadanía. Incluso desconcierta a políticos, periodistas y economistas que, aunque no comulguen con el oficialismo, a sotto voce comparten esa idea populista de que los precios suben culpa de quienes remarcan sus productos. Más aún, así como con los “formadores de opinión”, el gobierno señala con el dedo a los formadores de precios para quebrar solidaridades: ellos ocultan sus verdaderas intenciones, conspiran contra el gobierno y el interés popular, y quienes acusan de la suba de precios al “gobierno popular” son por lógica consecuencia, sus cómplices, los que pretenden detener la marcha hacia la felicidad del pueblo. Seguramente pronto buscarán ocasiones adecuadas para demostrarlo: identificar a los “malos empresarios y comerciantes abusadores” puede ser el próximo capítulo de esta saga. A esta cruzada se sumaron ya figuras de todo el arco sindical, desde Moyano hasta Zanola.

Está claro que esta estrategia está llena de agujeros, y difícilmente pueda sostenerse que la inflación es mera y caprichosa remarcación abusiva, como no es tampoco “suba coyuntural de la carne.” Pero urge que desde la oposición se tome en serio la tarea de desarmar los argumentos kirchneristas, y evitar más pasto a las visiones conspirativas, como ya sucedió en otras oportunidades.

Posted in Kirchnerismo, Politica Argentina.

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4 Responses

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  1. AS says

    Napoleón,
    entiendo tu rechazo de los argumentos del gobierno, pero no veo cuales son los tuyos. ¿A que se debe la inflación, si no es a la remarcación? ¿Cual es la verdadera causa, que la oposicion debería develar? Pregunto porque soy lega en economía y tiendo a creer, quizas ingenuamente, que hay sectores que efectivamente , por boicot o por mero interés económico, aumentan los precios! El tema de la carne es un ejemplo palmario de esto, efectivamente subió muchísimo y ahí hay una decision corporativa. Es muy descabellado ese argumento? Debe haber otros indicadores, relativos al tipo de cambio, a la política fiscal y otras cosas que desconozco, pero en principio no me parece un argumento tan descabellado el de gobierno, me gustaría saber por qué a vos sí.
    Saludos

  2. Mariano T, says

    Argentina es uno de los 10 países con mayor inflación del mundo. Tenemos los empresarios màs perversos del planeta? Son perversos ahora y hace unos años cuando había deflación eran buenos samaritanos?
    La verdad es que los empresarios acá y en Japón quieren siempre ganar lo más posible. En la absoluta mayoría de los casos, tienen precios que si los suben un poquito más, hay una caída en las ventas que les hacen ganar menos. Son las políticas macroeconòmicas las que determinan que el 80% de los empresarios piensen que lo mejor es subir los precios.
    El tema de la carne es menos conspirativo todavía: En los últimos 4 años nos comimos 10 millones de vacas que ya no estan. Ahora parece que no se liquida más, o sea que no hay más vacas fértiles en venta, además de faltar os terneros que esas vacas habrían producido.

  3. Marcos Novaro says

    Estimada AS, no es bueno el ejemplo de la carne: debe ser de los mercados menos cartelizados en el país, y está recontra visto que el problema no es corporativo, sino de suba de costos y falta de oferta, simplemente, efecto de muy malas políticas oficiales que alentaron la eliminación de vientres y la sojización, y fueron cerrando las exportaciones para forzar a los precios a la baja en años pasados, hasta que esto ya no alcanzó para atender la demanda. Lo opuesto de lo que hicieron en Uruguay o Brasil, con gobiernos en serio de izquierda y más razonables. En este caso, al menos, los precios suben entonces por una serie de razones que poco tienen que ver con decisiones “corporativas” o cartelizadas: falta de alicientes a producir más acumulados durante varios años, fuga de productores e inversiones a otras actividades, presión de una demanda que no se puede satisfacer. Y, claro, lo más fácil es echarle la culpa a los carniceros y a los chacareros porque son “abusadores”, en vez de al gobierno que se esmera en que haya todavía “cortes baratos”.

  4. Antonio Raggio says

    Coincido.
    El ejemplo de la carne no es el mejor, estructuralmente tiene alguna que otra vuelta para comprender porqué la evolución de los precios.
    El tema está en la discusión sobre la noción de Inflación en sí. La verdad es que cuando miramos a fondo el fenómeno, sobre todo para el caso argentino, hay mucho que no se dice. Por ejemplo, la utilización de la inflación como herramienta para la extracción o congelamiento de expectativas. La inflación como operación política -lo cual implica pensar el fenómeno como algo social, relación entre formadores de precios y formadores de opinión-.
    Saludos