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Las inconsistencias de la gestión económica

La aceleración de la inflación producida por la expansión monetaria –para estimular la economía- y fiscal –para financiar la política- y la ausencia de referencia creíble sobre el nivel de precios comienzan a impactar sobre el canal que dio consistencia al modelo económico pos-convertibilidad: la competitividad por vía del tipo de cambio. El pataleo anticipado, defensivo y rentístico de las patronales, que busca presionar al gobierno para bajar el techo de las subas salariales o reducir impuestos y retenciones, está alentado por la gestión económica del gobierno. Los empresarios reaccionan a la dinámica de aumentos de salarios e impuestos que fuerza un régimen de alta inflación: al aumentar el precio de la mano de obra se encarece el costo de los productos y con ello pierden la competitividad que hasta hace poco tiempo la moneda devaluada le daba a la producción local. Una contracción fiscal podría reducir el ritmo galopante de la inflación pero reduciría también el margen de maniobra político del gobierno actual, de un modo incompatible con el sostenimiento de su coalición electoral y su capacidad de prepararse como opción electoral. El resultado es que la economía argentina tiene el mismo nivel de competitividad cambiaria que Brasil, pero con una inflación de 25% frente al 4 o 5% de su vecino.

La devaluación se volverá cada vez más inevitable en la medida que la merma en la competitividad impacte en el balance de pagos. Intervienen en este ritmo de deterioro también otros dos factores: los pagos al exterior y la fuga de capitales. Una economía que ahora no necesita más divisas de las que tiene pero las necesitará, deberá atraerlas con mejor tipo de cambio, y por tanto lo más racional es fugarse hoy, aunque en el corto plazo el dólar siga perdiendo la carrera frente a los demás precios, porque en el futuro se recuperará con creces lo perdido. Tanto la fuga de capitales como el alza de precios, han adquirido dinámica propia y se realimentan a sí mismas. Esto significa que el futuro gobierno las heredará como problemas crónicos.

No es un gran pedazo de hielo que se dirige sin remedio al Titanic, es el capitán que mantiene un rumbo firme a toda marcha a una barrera de icebergs. Es difícil saber aún si la velocidad que ha adquirido la marcha de la inflación provocará un descontrol inmanejable y la colisión inevitable antes de entregar el mando o si dejará a su sucesor en 2011 la tarea de capitanear un barco inmovilizado en el medio del hielo.

En este contexto, las condiciones de reproducción del kirchnerismo serían cada vez más difíciles, pero no imposibles. La carrera nominal de salarios y precios dispara la inflación, pero en el corto plazo todos los actores dependen de que el gobierno siga haciendo lo que hace, para no tener que pagar costos mayores: los asalariados dependen más y más de los aumentos que logran los caciques gremiales y estos a su vez de la buena voluntad de Tomada para conseguirlos, los industriales dependen de tarifas susidiadas, frenos a las importaciones y vista gorda a la informalidad laboral, etc.. La inflación es, por tanto, una herramienta para que las decisiones del gobierno se vuelvan decisivas para la sobrevivencia de los actores, de manera de descargar los costos en los más débiles y, sobre todo, postergarlos en el tiempo. Por su parte, en este contexto, la amenaza devaluatoria funciona como un reaseguro en manos del propio gobierno: todos saben que finalmente las cosas pueden empeorar, incluso, que es muy probable que empeoren, si el gobierno les hiciera caso a los devaluacionistas, por lo que la disposición a aceptar el manejo de corto plazo que hace el oficialismo se incrementa.

De allí que discutir con Buzzi le resulte tan simpático a Boudou.

Posted in Kirchnerismo, Politica Argentina, Politica Económica, Populismo.

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One Response

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  1. Mariano T. says

    Lo de Buzzi es medio inentendible, parece meloneado por la UIA diciendo lo que ésta no se anima.
    Si el sector agropecuario tiene un dolar de 2,50 para exportar y de 3,85 para importar insumos, tiene que pedir que suba el primer TC y no el segundo. O sea quitar retenciones.