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La oposición no consigue oponerse

Tras la derrota electoral del año pasado y el recambio en el congreso, parecía que el gobierno quedaría en una situación de gran debilidad política. Sin embargo, en los últimos meses, la oposición viene haciendo todo lo posible por volver más creíble el discurso de los Kirchner: que los opositores son un rejunte de personas con ambiciones personales pero sin ideas políticas; que por eso no hay nadie que supere al kirchnerismo en términos de representación a nivel nacional, por lo cual éste constituye la primera minoría; que por falta de ideas los opositores solo buscan posicionarse bloqueando todo lo que el gobierno hace.

Más allá de todos sus desaciertos, el oficialismo tiene algunas cartas para mostrar. Primero, tiene un grupo sumamente minoritario pero igualmente activo y vociferante de “intelectuales orgánicos”. Los mismos se han vuelto más visibles a partir de la ofensiva mediática lanzada por el gobierno a través de los medios estatales. Sin duda, las consignas del gobierno y sus ideólogos vienen demostrando ser muy poco atractivas para la mayor parte de la opinión pública. Pero menos atractivo que tener malas ideas es no tener idea alguna, por lo que en la medida en que el gobierno consiga convencer a la población de que eso es precisamente lo que lo distingue de la oposición, tiene buenas chances de inclinar la balanza a su favor.

Lo anterior no sería tan grave para la oposición si al menos sus dirigentes pudiesen convertirse en la “máquina de impedir” que el gobierno los acusa de ser. En ese caso, al menos podrían presentar un elemento articulador que resultaría bastante atractivo para gran parte de la clase media: la voluntad de destruir al kirchnerismo. Sin embargo, dicha voluntad no resulta creíble en la medida en que por priorizar proyectos personales, los dirigentes opositores no logran ponerse de acuerdo en frenar las políticas del oficialismo. De ese modo, parecen no estar siquiera a la altura de la acusaciones que el gobierno les profiere.

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Ante esta situación, el discurso de los ideólogos del gobierno se torna más creíble en un punto: no importa cuan mal haga las cosas el gobierno, lo que está del otro lado es peor. No tanto porque, como dicen ellos, la oposición represente una suerte de ofensiva neoliberal, sino porque no representa otra cosa que las ambiciones individuales de sus dirigentes. De ese modo, el hecho de que los Kirchner representen algunas ideas se vuelve un bien en sí mismo, por más que dichas ideas sean a menudo perjudiciales para el futuro político del país e incluso para su propia supervivencia. Por el contrario, la perseverancia aún en la autodestrucción pone más en evidencia la incapacidad de los opositores para aferrarse a alguna idea, sea la que sea.

Posted in Elecciones 2009, Kirchnerismo, Politica Argentina.

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4 Responses

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  1. desvinchado says

    Bueno lo de las ideas perjudiciales para el futuro del país difícilmente pase sin aclarar cuales son. Lo cual llevaría a un debate ideológico zanjado de antemano por las mismas ideologías supongo…por lo demás esta bueno el post, aunque simplifica un poco.
    La pregunta en todo caso es: el post kirchnerismo fue un movimiento efímero o bien una abstracción sin soporte real ?

  2. Javier says

    Efectivamente, es cuestión de opinión si las políticas implementadas son beneficiosas o perjudiciales para el país. El punto es que esa opinión va a estar influenciada por las alternativas que haya. En la medida en que desde los dirigentes opositores no surja algo que sea percibido como una buena alternativa, es más probable que sea lo que sea que haga el oficialismo sea percibido como, por lo menos, no tan malo.

  3. Marcos Novaro says

    Estimado Javier, en los últimos tiempos creo que se cargan mucho las tintas sobre lo que las fuerzas de oposición deberían haber hecho con los recursos que obtuvieron en junio del año pasado, y que supuestamente las podría haber llevado a una situación mejor de la que hoy disfrutan. Y no me queda muy claro que ese sea el problema: no será más importante desatacar que el gobierno hizo las cosas “bien” y el cuadro de situación es de paridad y muy complejo?. Decir que los líderes opositores son gente sin ideas y sólo preocupados por sus intereses personales me suena pobre como explicación. Qué es lo que deberían estar haciendo y no hacen? ´Si tuvieran en la cabeza un “proyecto de nación” y fueran patriotas desinteresados podrían acorralar con esas armas al gobierno en todala línea? Por otro lado, que los Kirchner hayan hecho bastante bien las cosas desde junio a esta parte para retener el poder es algo que en tu análisis me parece no es suficientemente valorado. Los K le dieron pocas oportunidades a las fuerzas opositoras porque no volvieron a cometer errores serios, y tomaron algunas medidas que al menos en lo inmediato fueron muy útiles para retener el poder: definieron el escenario de confrontación con los medios privados e independientes, una regla de competencia interna que pueden manejar bastante discrecionalmente y que limita las posibilidades de los millonarios, los partidos chicos y los disidentes internos; siguieron alimentando el gasto y el consumo, diluyendo el desequilibrio creciente del fisco con más y más inflación, que coloca a más actores a merced de sus disposiciones sobre precios, subsidios y salarios, en suma, ganaron tiempo. También es cierto que la oposición hizo lo que pudo en las cámaras, votando cohesionadamente unos cuantos proyectos, y le ha hecho pagar algunos costos importantes al gobierno nacional: con el impulso a los cambios en la ley del cheque y otros proyectos por el estilo le ha subido el precio de su colaboración a los gobernadores, y como explica Pagni en La Nación hoy, eso le va a salir muy caro a los Kirchner. Otra cosa es discutir si lo que “hizo bien” la oposición en este terreno no es algo que pagará también caro en el futuro, al menos a la porción que le toque gobernar. Tal vez sí en ese aspecto estoy de acuerdo con vos en cuanto a que faltan ideas, o las que hay son demasiado coyunturales. Como sea, me parece que los opositores hasta aquí no han desaprovechado tampoco demasiadas oportunidades: siendo partidos muy débiles y heterogéneos, con intereses en tensión, sin embargo han cooperado bastante en ambas cámaras, y procesaron con bastante diplomacia sus conflictos internos. Sospecho que eso va a ser más difícil de aquí en más, cuando se acerque la definición de las candidaturas. En ese aspecto lo peor está por venir, lo que en mi opinión es un motivo más para no esperar peras del olmo ni decepcionarse de lo que no va a suceder.

  4. Javier says

    Marcos, Mi comentario no intentaba explicar los motivos de la pérdida de terreno de la oposición. Más bien buscaba describir el escenario actual para entender por qué después de las elecciones del año pasado, cuando parecía que el gobierno se venía abajo, finalmente terminó posicionándose mejor de lo que venía. En ese sentido, por los motivos que sean, creo que si la oposición no consigue mostrarse (y me quedo en el terreno de las imágenes) como más articulada y capaz de poner en serios problemas al gobierno, la percepción de que al final los Kirchner no son tan malos va a seguir creciendo. Después de todo, ellos vienen mostrando que a pesar de todas las críticas y contra casi todos los pronósticos (incluso los suyos), siguen estando en el centro de la escena. Los dirigentes opositores, por el contrario, vienen decepcionando respecto de su capacidad de obstruir las políticas oficialistas. Más allá de los motivos y de cuál sea la situación real, si nos quedamos con las imágenes (que es lo que importa para la opinión pública), me parece que la oposición viene bastante mal.

    Sobre los motivos propiamente dichos, creo que es un tema bastante complejo y que hay problemas estructurales que dan poco lugar al optimismo. Para hacerla corta, creo que esta proliferación de liderazgos individuales que se manejan casi sin estructuras partidarias, hace que haya pocos incentivos para establecer acuerdos. Es un típico escenario donde no hay incentivos para la acción colectiva. Para mucha gente destruir a los Kirchner es importante, pero lo más importante para cada dirigente individualmente es ser él o ella quien los derrote. Y esto es independiente de que sean patriotas y tengan ideas (algunos las tienen y otros no). El punto es que no hay ni incentivos ni reglas que favorezcan la cooperación.