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¿Tiembla el modelo Westminster?

Pese a las condiciones adversas que le impone el sistema electoral británico -ejemplo por excelencia de sistema mayoritario que desalienta la participación de terceros partidos- el Partido Liberal-Demócrata (libdems) logró una cantidad de escaños suficientes para volverse un elemento crucial de las negociaciones políticas.

Esto se debe a que la cantidad de bancas obtenidas por el Partido Conservador (tories), si bien supera ampliamente las obtenidas por los demás, no le permitió obtener una mayoría absoluta y por ende la formación de un gabinete monocolor. Así, en los últimos días, las negociaciones llevaron a la conformación del primer gobierno de coalición desde la Segunda Guerra Mundial entre tories y libdems.

En este nuevo panorama, es interesante ver cómo en los discursos de David Cameron y Nick Clegg –líderes de los tories y libdems respectivamente- se trasluce lo hondo que han calado en la cultura política británica los argumentos a favor de los sistemas electorales mayoritarios y los miedos que despierta la conformación -tan común en otros parlamentarismos- de un gobierno de coalición. Pese a que encuestas recientes demostrarían que un 47% de la población está a favor de la implementación de un sistema proporcional y que una amplia mayoría apoya la conformación de un gobierno de coalición, Clegg se vio en la necesidad de asegurar, que este gobierno durará y que se gobernará con responsabilidad.

Queda entonces abierta la pregunta de si la situación política llevará o no a la reforma del sistema electoral tan buscada (al menos hasta el momento) por los libdems. Esto es lo primero que nos viene a la mente siguiendo a Josep Colomer, quien sostiene que “son los partidos los que eligen los sistemas electorales”. No obstante, el mismo autor escribió en su blog que las probabilidades de que esto suceda no serían muy altas ya que la cantidad de partidos efectivos en el Reino Unido es menor de 4 (número a partir del cual las probabilidades se situarían sobre el 50%). Además, cita los trabajos de Selim J. Ergun según quien la variable que llevaría al cambio de las reglas electorales sería una brecha pequeña entre los resultados del segundo y del tercer partido que llevara al segundo a buscar evitar la posibilidad de transformarse en un perdedor absoluto. La diferencia de 6% entre los laboristas y los libdemsdescartaría esta posibilidad. El interrogante, entonces, sigue por el momento en pie.

Pinche aquí para ver detalles de los resultados electorales.

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