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Pasión de multitudes: La formación del gobierno en Holanda

Para aquellos interesados en coaliciones, en sistemas partidarios, en los partidos extremos, y en sistemas electorales, las recientes elecciones holandesas y las negociaciones de las próximas semanas en torno a la formación del gobierno serán para alquilar balcones.

Los resultados del miércoles pasado no han dado a ningún partido un mandato indiscutido para liderar el próximo gobierno ni permiten pensar en ninguna coalición natural. Por ello deberán comenzar ahora las negociaciones entre los líderes políticos para juntar la mitad más uno de los 150 escaños parlamentarios que permitan alcanzar la mayoría necesaria para formar gobierno. El primero en intentarlo será el Partido Liberal (VVD), uno de los dos grandes ganadores de la jornada electoral. Los liberales han aprovechado la coyuntura europea para seducir a un sector importante del electorado con su tradicional discurso centrado en el recorte de impuestos y del gasto, transformándose por primera vez en su larga historia en el partido más grande del reino. Con 31 escaños, sin embargo, el Partido Liberal necesitará al menos otros dos socios para formar gobierno ¿Con quién podría hacerlo?

Aquí aparece uno de los datos más interesantes del actual sistema partidario holandés. En la terminología de Peter Mair, éste ha devenido en un sistema abierto, en el sentido de que los potenciales socios de cada uno de los partidos son ni más ni menos que todos y cada uno del resto de los partidos. Así, por estas horas afloran las más diversas combinaciones en las especulaciones de los analistas y políticos holandeses, y hasta el Partido de Izquierda Verde de los excomunistas (10 escaños) aspira a integrarse a un nuevo gobierno liderado por la centro-derecha liberal.

El foco de atención está de todos modos en lo que pueda ocurrir con Geert Wilders y su abiertamente xenófobo Partido de la Libertad (PVV), el otro gran ganador de la elección. El PVV de Wilders ha ido bastante más allá que la mayoría de los partidos de la nueva derecha europea, llegando a reclamar la prohibición del Corán y de la inmigración musulmana sin más, y definiendo al islamismo como religión inferior. Por ésta u otras razones, lo cierto es, en todo caso, que el PVV ha subido de 9 escaños en 2006 a 24 en esta elección. Wilders, por su parte, se ha apresurado a manifestar que está listo para gobernar mientras Mark Rutte, el líder de los liberales, se ha negado a descartar a nadie como probable socio, en apenas velada alusión a una probable alianza con el PVV. La incorporación de Wilders al gobierno sería una verdadera novedad en un país signado por la moderación política y habrá que ver en tal caso si ello servirá para domesticarlo o si en cambio lo alentará a apostar por un discurso más agresivo.

Finalmente, es de esperar que estos resultados desaten una nueva andanada sobre el tradicional sistema electoral holandés. La proporcionalidad pura, sin piso y en distrito único, que tan bien funcionara en las primeras décadas del siglo XX para integrar a una sociedad pilarizada entre liberales, socialistas, católicos y protestantes, pareciera haberse transformado en un obstáculo para la formación de mayorías claras con mandato surgido de las urnas. Mientras por un lado se reproducen las pequeñas fuerzas focalizadas en reivindicaciones puntuales (por ejemplo, dos escaños para el Partido de los Animales), por el otro la formación del gobierno es crecientemente percibido como un asunto capturado por la “vieja clase política de La Haya”.

Posted in Política Exterior.

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