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Crónicas de los juicios – cuarta entrega

El pasado miércoles 29 de septiembre el Tribunal Oral Federal Nº 5 decidió, mediante resolución unánime, hacer lugar a los pedidos de reconsideración interpuestos por varios seguidores del juicio que, audiencias atrás, se les había prohibido el ingreso a la sala.
El conflicto tuvo su origen el 27 de agosto cuando, luego del testimonio brindado por unas de las víctimas, Carlos Loza, parte del público presente (integrado en su mayoría por amigos y compañeros del testigo) irrumpió en una gran ovación que determinó la arbitraria sanción del Tribunal, y que alcanzó a todos los que habían sido acreditados para dicha jornada. Esta medida, alcanzó también a la parte del público que no adhirió a los aplausos, e incluso a aquellos que al momento en cuestión, se habían retirado del lugar.
A través de esta acción, el Tribunal que juzga el primer tramo de la megacausa ESMA, prohibió el ingreso a todas estas personas acreditadas hasta el momento de los alegatos, previsto para principios del año próximo. Entre ellas, se perjudicó especialmente a familiares de desaparecidos, militantes e investigadores cuyo trabajo consiste en presenciar las audiencias.

La resolución en cuestión tomó cierta relevancia y alcanzó medios de amplia difusión como Télam, Página 12 y Clarín. Asimismo, despertó la reacción de los distintos abogados querellantes de la causa que a través de las jornadas reiteraron los pedidos. Por su parte, la Fiscal Mirna Goransky, haciendo uso de la facultad que le otorga el art. 120 de la Constitución Nacional al Ministerio Público Fiscal, interpuso un recurso de reposición para que el tribunal revoque la medida.
Finalmente, luego de que cada afectado presentara una petición invocando el derecho de peticionar ante las autoridades que emana del nuestra Carta Magna, el Tribunal revocó por contrario imperio la sanción impuesta a los habituales seguidores de la causa por entender como válidas las alegaciones expuestas por éstos.
En todo el país se están celebrando 13 juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, y éste configura el primer antecedente de restricción al acceso. Si bien el Código Procesal Penal establece que las personas que asistan a la audiencia deberán permanecer respetuosamente y en silencio, la mayoría de los Tribunales permiten al público aplaudir al final de los testimonios. Es que, después de más de 30 años, resulta casi inevitable que los distintos afectados por estos trágicos hechos, se expresen y exterioricen sus sentimientos.

Posted in DDHH, Política, Usos de la historia, Violencia y politica.


One Response

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  1. Ernesto says

    Matías. además de estas alegrías, ¿algo interesante? ¿algo revelador? ¿alguna incriminación directa? ¿alguna confesión?