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Gobernadores y jefaturas partidarias provinciales

Como se comentaba en un post anterior, la literatura politológica en general afirma que los gobernadores en Argentina suelen ser los jefes de partido en su provincia. Eso los llevaría a controlar las candidaturas principales de su partido, especialmente la de gobernador, presentándose ellos mismos si tienen reelección o proclamando a un delfín si no la tienen o si deciden buscar otro destino político.

Tras marcar el caso de Binner en Santa Fe, un gobernador con muy buena imagen quien sin embargo debe lidiar con al menos una parte importante de su partido que no acata mansamente su voluntad a la hora de designar candidato, decidimos revisar la situación en los 24 distritos. Este breve y algo superficial repaso por las realidades políticas provinciales, a pocos días del comienzo del año electoral, revela un cuadro mucho menos contundente que lo que la cruda hipótesis del gobernador como party boss sugiere.

Veamos:

De las 22 provincias en las que habrá elecciones para gobernador (Santiago del Estero y Corrientes son las excepciones), en 11 (Salta, Formosa, La Rioja, Catamarca, Chaco, Tucumán, San Juan, San Luis, Ciudad de Buenos Aires, Provincia Buenos Aires, y Tierra del Fuego) se verifica la hipótesis: más allá de las muchas diferencias que tienen entre sí estas provincias en términos políticos, en todas ellas el gobernador o bien será candidato o, si no lo es, podrá imponer el nombre del candidato oficial sin mayores dificultades y sin que haya candidatos alternativos por el mismo espacio político.

Sin embargo, la situación es diferente en las 11 restantes.

En Jujuy y en Córdoba los gobernadores salientes (Barrionuevo y Schiaretti) no lograron constituirse en jefes de partido; más bien dejarán la candidatura a los verdaderos caciques de sus organizaciones (Fellner en Jujuy, De la Sota en Córdoba). En Entre Ríos y Misiones los gobernadores lograron un fuerte dominio sobre el espacio kirchnerista y serán candidatos incuestionables a la reelección por ese sector, pero no lograron disciplinar a todo el peronismo. En 2011 tanto Uribarri como Closs tendrán fuertes contendientes de su mismo signo político (peronistas). En La Pampa el gobernador Jorge, pese a tener reelección, debe lidiar con otros aspirantes del peronismo para llegar a ser el candidato del partido. Lo mismo le ocurre a Jorge Sapag en Neuquén: aun cuando cuenta con reelección, no es el candidato natural aceptado por todo el MPN. Sin reelección, el gobernador Jaque, de Mendoza, tiene enormes dificultades para imponer a su delfín como candidato del peronismo. Algo parecido a lo de Jaque le ocurre al gobernador Saíz, en Río Negro: sin reelección, la potestad y capacidad de Saíz para definir al candidato del radicalismo es cuanto menos cuestionada. En Chubut, el gobernador Das Neves no tuvo inconvenientes en designar a su candidato predilecto, pero éste tendrá que enfrentar a un candidato peronista kirchnerista que podría ser competitivo. En el caso de Santa Fe, como ya comentamos, Binner impulsa a su ministro de gobierno, pero no puede evitar que su favorito deba disputar una interna con Rubén Giustiniani, el presidente a nivel nacional del PS, y con otro candidato del radicalismo, integrante del Frente Progresista. Finalmente, en Santa Cruz el jefe provincial del partido gobernante simplemente no reside en la provincia.

Un factor relevante en todo este asunto es, naturalmente, la posibilidad o no de reelección con que cuenta el gobernador. Sin embargo, tener reelección no es una causa absolutamente determinante; de los 18 gobernadores que podrían aspirar a la reelección*, 11 serán candidatos únicos de su espacio o impondrán a su delfín, pero otros 7 no lo harán. En cambio, sí podemos decir que no tener reelección es un obstáculo para imponer al sucesor, ya que ninguno de los cuatro gobernadores que no pueden aspirar a la reelección (Binner, Schiaretti, Saíz y Jaque) se muestra en condiciones de decidir unilateralmente el nombre del candidato.

La variable “partido” parece explicar aún menos. Los poderes del gobernador para definir la candidatura de su partido son apenas más altos en el campo del peronismo (9 a 7) que en el del no peronismo (3 a 3)

Gobernador Provincia Tiene reelección Partido Posición relativa de desarrollo humano Impone candidato  único
Barrionuevo Jujuy SI PJ 20 NO
Urtubey Salta SI PJ 15 SI
Insfrán Formosa SI PJ 24 SI
Closs Misiones SI PJ 21 NO
Brizuela Catamarca SI UCR (FC) 16 SI
Beder Herrera La Rioja SI PJ 14 SI
R. Sáa San Luis SI PJ 17 SI
Schiaretti Córdoba NO PJ 4 NO
Capitanich Chaco SI PJ 22 SI
Alperovich Tucumán SI* PJ 11 SI
Gioja San Juan SI* PJ 18 SI
Jaque Mendoza NO PJ 8 NO
Binner Santa Fe NO PS (FP) 9 NO
Uribarri Entre Ríos SI PJ 12 NO
Macri CABA SI PRO 1 SI
Scioli Bs. As. SI PJ 13 SI
Jorge La Pampa SI PJ 5 NO
Saíz Río Negro NO UCR (K) 10 NO
Sapag Neuquén SI MPN 6 NO
Das Neves Chubut SI PJ 7 NO
Peralta Santa Cruz SI PJ 3 NO
Ríos T. Fuego SI P. SOCIAL 2 SI

Finalmente, en esta mirada rápida sobre la cuestión, la variable que mejor se correlaciona con los poderes del gobernador parece ser el nivel de desarrollo humano, o, en otros términos, una variable socio-económica. Si tomamos a las 12 provincias con mayor nivel de desarrollo humano, en 9 de ellas el gobernador no puede imponer la sucesión y sólo puede hacerlo en 3. Si en cambio miramos a las 12 con menor nivel de desarrollo humano, en 8 sí el gobernador impondrá la sucesión y en 2 no (en otras dos no habrá elecciones). Correlación, como ya sabemos, no es explicación, pero algún sentido parece tener que a menor desarrollo humano mayor sea la posibilidad de que se concentren los poderes partidarios del gobernador.

* Incluyo en la lista a Alperovich y a Gioja, quienes aunque no tienen o al menos no es del todo claro que tengan reelección, terminarán teniéndola si así lo desean.

Posted in Política.


One Response

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  1. Gallegoland says

    Realmente curioso… :-)
    Saludos!

    PD: Da para pensar mucho, aunque no sea “explicación”