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Contrastes y resultados del gobierno de Cristina

El kirchnerismo ha pretendido construir su legitimidad en el contraste insistente (y en algunos aspectos pertinente) con el modelo neoliberal de los años noventa. Una de las críticas más difundidas fue siempre la disociación entre política económica y política social. Dicho muy sucintamente, el diseño de la política económica menemista (organizada alrededor de la caja de conversión cambiaria) contaba con muy pocos instrumentos macroeconómicos contracíclicos para reducir el desempleo que crecía velozmente en las fases recesivas del ciclo y no se recuperaba en las fases expansivas del producto. Como consecuencia de dicho diseño la política social pasó a un primer plano no como un paliativo circunstancial de una situación de emergencia sino -dicho muy resumidamente- como un dispositivo institucional focalizado para atender por medio de diferentes planes distintos tipos de exclusión cada vez menos coyunturales y más estructurales.

La flotación administrada orientada a la competitividad (FAC) basada en un régimen de cambio flexible y un valor alto de la moneda implementada por Lavagna en los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner consiguió cambiar la lógica destructiva de la convertibilidad. Recuperada la política cambiaria y monetaria, entre el 2002 y el 2007 hubo una rápida recuperación del producto y del empleo, pero además una fuerte reducción de la pobreza. Un informe del equipo de economistas del Banco Ciudad, sostiene que luego de superar el 50% en 2002, la pobreza descendió a 27% en 2006. Pero, desde 2007, cuando el combate a la inflación se reduce a la mentira o el  trucheo del Indice de Precios al Consumidor  y con la economía más cerca del pleno empleo, los avances fueron mucho menores: “el nivel de pobreza disminuyó apenas 3 puntos porcentuales y la indigencia cayó 1/2 punto porcentual, a pesar de un crecimiento acumulado de 20% en el período”.

Tanto la Asignación Universal por Hijo (AUH) como la moratoria jubilatoria fueron políticas efectivas al comienzo, pero sus efectos  se diluyeron con la inflación. De modo que no consiguieron paliar las consecuencias destructivas del incremento de precios sobre los sectores sociales de menores recursos. En palabras y gráficos de los ESC, enel mejor de los casos, la inflación consumió el total de la mejora social obtenida por la AUH y, en el peor, incluso generó un deterioro mayor al beneficio, tanto en pobreza como en indigencia”.


La macroeconomía gestionada por los ministros kirchneristas entre 2006-2010 (Miceli, Peirano, Fernandez y Boudu) acompañada por un gran crecimiento del PBI y aún más del gasto público no ha conseguido reducir la pobreza. La política social de corte universal contrasta con la focalización que animó la política social menemista. Pero la pobreza sigue siendo estructural y muy alta y los instrumentos desarrollados para reducirla fueron sólo paliativos coyunturales consumidos por la inflación.

Posted in Kirchnerismo, Política, Politica Argentina, Politica Económica.

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