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Presiones sindicales en un año electoral

En las últimas semanas los líderes sindicales han comenzado a marcar la cancha de cara a la negociación de las paritarias de 2011. ¿Logrará el gobierno que el año electoral actue como un constreñimiento moderador de las demandas de los actores sindicales? ¿O veremos a un gobierno arrinconado, dependiente y cediendo antes desafíos de los líderes sindicales?

Algunos desafíos de autoridad en el marco de los nuevos reclamos salariales por parte del sindicalismo no son nuevos en el peronismo. Vale recordar, por ejemplo, las históricas pulseadas por la conducción del partido entre el vandorismo y Perón, desde el exilio. Una explicación convincente sugiere que este tipo de conflictos no acaban en ruptura porque persiste en el tiempo un factor de contención: la lealtad partidaria. Es decir, una identidad o un proyecto en común que constriñe los intereses de corto plazo. Tal argumento nos indica que, por más intensas que sean las negociaciones entabladas, siempre reaparecerá dentro del movimiento el peso de la identidad peronista para limar asperezas y reflotar la lealtad al líder.

Sin embargo, existen motivos para sospechar que esa tradicional pertenencia en común ya no tiene el mismo peso en las organizaciones del trabajo y ello se debe, básicamente, a que los sindicatos se han vuelto más autónomos.

1) En primer lugar, los principales gremios del país han adoptado, desde la década del 90` en adelante, una estrategia que ha desgastado las identidades políticas. Este comportamiento fue etiquetado bajo el modelo de business unión, según el cual la actividad de los gremios tiende a reducirse a meras empresas prestadoras de servicios con rentas estatales y mercados cautivos.

2) En segundo lugar, el proceso de desindicalización del peronismo desde fines de la década del 80` ha alejado a los sindicatos peronistas de la estructura organizacional del PJ.  Y sus intentos de resindicalizar el partido, más que dar soporte al líder del partido, pretenden emular la misma independencia que presentan como actores económicos.

Esta tendencia al debilitamiento de la lealtad sindicato-partido se esta confirmando en la persistencia e intensidad con la cual los sindicatos desafían hoy la autoridad del gobierno en la defensa de sus propios intereses organizativos, que insisten abiertamente en negociar salarios “sin piso ni techo”. ¿Puede, entonces, el debilitamiento de la lealtad partidaria conducir a negociaciones salariales más agresivas que resquebrajen el vínculo entre ambos y le impidan al gobierno moderar el conflicto distributivo en un año electoral?

La dinámica actual de los actores  podría derivar en un típico “juego de la gallina” y allí el sindicalismo lleva las de ganar. Puede simular una y otra vez “tirar el volante por la ventana”. La táctica de Moyano es “golpear y negociar”. Para ello utiliza el cuestionamiento recurrente a los índices oficiales de inflación o la sobreactuación frente a actores de base altamente combativos, (bloqueos portuarios en Santa Fe).

De modo que el gobierno intentará contener la puja distributiva con el avance de causas judiciales en contra de líder dela CGT  y exigir públicamente a los gremios una mayor responsabilidad con el modelo del cual se benefician. Hasta ahora, la táctica del gobierno no ha sido muy eficaz. Sea cual fuere la decisión final, tanto oponerse con firmeza como ceder pueden resultar decisiones costosas electoralmente para el gobierno (especialmente si la oposición sabe aprovechar la oportunidad). En un año electoral, el gobierno puede ser más propenso a “retirarse de la carretera” postergando hacia adelante los costos y especulando (rezando) que las consecuencias de la negociación mantengan el equilibrio macroeconómico y social al menos hasta las elecciones. Ceder es para el gobierno contener el conflicto social en el corto plazo y mientras no tenga consecuencias negativas macro inmediatas entonces tendrá mayor probabilidad de convencer a la opinión pública de que beneficios focalizados, extraídos por un poderoso grupo de interés, no representan un costo para buena parte de la sociedad, en especial, para los trabajadores del sector informal y los más empobrecidos por la inflación.

Posted in Política, Politica Argentina.

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2 Responses

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  1. Marcos Novaro says

    Parece que con el lio que se armó con la detención de Venegas, el panorama sindical que ya venía complicado se terminó de despelotar. Siguiendo el argumento de Enzo sobre los problemas que ya venían actuando en la negociación salarial, que me aprece muy convincente, cabría decir que si algo enseña a los gremios la jugada que hizo el gobierno a través de Oyarbide, y el uso que está haciendo Duhalde de su error, es que les conviene más que nunca preservar sus intereses corporativos y no apostar a a resindicalización del peronismo. El plan de Moyano de ser el gran elector en las listas de legisladores y algunos jefes distritales va a perder peso a consecuencia de ello, no te parece? Tanto porque va a haber ás incentivos para que los sindicalistas preserven su poder de presión desde afuera de las listas, como porque para el gobierno va siendo hora de aclarar qué quiere hacer con los gremios, y cualquier cosa que diga va a generarle problemas con Moyano. Saludos

  2. Enzo says

    Marcos, sí, es probable que el sindicalismo en general adopte una posición más defensiva, se retraiga a lo suyo y, quizás, al mismo tiempo, ensaye algún tipo de contraataque. Claramente el sindicalismo argentino es lo que es básicamente porque tiene muy en claro, como ninguna otra organización en el país, cuales son los pilares en los que se sustenta su poder organizativo; y uno de ellos son las obras sociales. Me parece que el reciente acercamiento por conveniencia entre Moyano y la corriente que lidera Barrionuevo frente a la detención de Venegas, impensado hasta hace unas semanas, evidencia justamente eso: tienen clarísimo que en momentos como este las diferencias internas poco importan y que lo único relevante pasa por defender enérgicamente lo que es de la organizaciones del trabajo. Veamos que pasa en estos días. Saludos.