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Las causas judiciales ¿recurso del gobierno?

El avance de las causas judiciales contra varios líderes sindicales le ha permitido al gobierno recuperar parte de la iniciativa que venía perdiendo en el terreno gremial. Pese a que la evolución de la relación gobierno-sindicatos hacia preveer una escalada de las presiones sindicales, tanto en materia salarial como electoral, la postal por estos días es, más bien, la de poderosos sindicalistas -como Hugo Moyano- ensayando acciones defensivas ante el temor de ir presos. Así lo demuestran, hace ya algunas semanas, las tapas de los diarios, en las que se han reducido las notas sobre la insistencia de los sindicatos en discutir salarios sin piso ni techo y, en cambio, han aumentado aquellas sobre cómo el principal líder gremial de estos tiempos se encuentra cada vez más acorralado por la justicia.

El hecho de que Moyano haya previsto hacer la pospuesta marcha en defensa de su nombre, frente a la casa rosada, es un fuerte indicio de que en el mundo gremial se ha incubado la idea de que el gobierno está vinculado de alguna u otra forma con las acciones judiciales en su contra. De ser cierta esta interpretación, la estrategia de disciplinamiento mediante el impulso de los juicios por parte del gobierno se revela altamente efectiva, al menos, en el corto plazo. Por un lado, Cristina aparece en ella tomando decisiones fuertes, utilizando munición gruesa para castigar a un aliado crecientemente rebelde, sin que por ello le tiemble el pulso. Por otro, aparece como una jugada inesperada y, por tanto, difícil de retrucar, ya que deslegitimar de tal forma a un actor del mismo color político parecería ser una maniobra más esperable de un gobierno de oposición entrante que de un gobierno peronista en plenas funciones.

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Más allá de contener las presiones sindicales en el corto plazo, ¿Cuáles pueden ser las consecuencias negativas de persistir en los líderes sindicales la creencia de que el gobierno esta detrás de las causas judiciales? ¿Cómo hará el discurso oficial para mostrar a ambos bandos como parte todavía de la misma familia peronista-progresista, luego de un enfrentamiento que los presenta como partes ajenas en el litigio?

En primer lugar, el gobierno debería temer que con dicha creencia aflore el sentimiento corporativo en las organizaciones del trabajo. Hasta ahora la unidad sindical frente a los embates judiciales se ha observado en acciones defensivas, como la defensa generalizada del “momo” Venegas, con independencia de su procedencia duhaldista. Sin embargo, esta podría terminar favoreciendo acciones de presión conjunta más bien ofensivas: los recientes reclamos de poder contar con un candidato a vicepresidente proveniente de las filas del movimiento obrero o de tener una mayor participación sindical en las listas K podrían leerse en esa clave.

En segundo lugar, a los medios oficialistas se les hace cada vez más difícil encontrar enemigos externos creíbles que serían, en el relato oficial, los verdaderos causantes del enfrentamiento. Por otro lado, no han logrado crear divisiones tajantes dentro de la corporación sindical provechosas para el gobierno. El miedo a terminar tras las rejas dificulta la capacidad del sindicalismo para incorporar el relato oficial, lo que puede abrir un flanco para que la oposición denuncie una mero enfrentamienrto de poder entre ambos.

Más allá de las posibles especulaciones, no es descabellado pensar que cuanto más aumente la desconfianza entre ambos bandos, mayor sea la rudeza de las estrategias que ambos estén dispuestos a utilizar.

Posted in Política.


2 Responses

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  1. Politicol says

    El acuerdo salarial firmado ayer “en soledad” por Moyano en la Rosada (http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/72396-6/luego-de-ver-a-cristina-moyano-anuncio-un-acuerdo-salarial-que-causo-malestar-en-la-cgt.html) parecería indicar que el Gobierno ha logrado con su estrategia aquello que más se preocupa por mostrar hacia la “opinión pública” en la coyuntura actual y frente a la próxima contienda electoral, su capacidad para poner un freno en las demandas salariales sindicales, sosegando de este modo desde ese lado el ciclo de puja distributiva que recalienta la inflación (ahora sí, los aumentos corresponderían exclusivamente a la inocultable avaricia empresaria, contraria a los intereses populares). Ante la amenaza, Moyano parece haber jugado la carta de la tregua. Ahora bien, esto reversiona algunas de las incógnitas planteadas por Enzo: el sentimiento corporativo “frente a los ataques” conducente a la unidad del movimiento se replicará en las negociaciones salariales del resto de los sectores, canjeando una suerte de “tregua judicial” por dóciles negociaciones “razonables” (tomando como ha pasado en los últimos años al acuerdo de los camioneros como referente)? O el resto de los sectores decidirá jugar “la carta de la dureza” en las negociaciones, optando por la conocida estrategia de “pegar para negociar”. Y en esto, cómo quedará el líder camionero, que ya se ha jugado por la primer estrategia?

  2. Enzo says

    Politicol, es una buena pregunta. Ya que, sea cual fuere el resultado, va a efectar sin dudas el liderazgo que viene jugando el sindicato de camioneros en materia salarial. Oscar Lescano, uno de los mayores exponentes de “los gordos”, ya ha salido a decir que Moyano no ha puesto un techo sino, más bien un piso y que ellos pedirán más que el 24%. Puede ser que esto efectivamente suceda. Aunque, no obstante, creo que en la evaluación de costos y beneficios que hagan, va a pesar la evaluación de cuánto puede perjudicarlos -en el mediano plazo- que la figura de Moyano se vea debilitada (en este caso, si piden por encima de la pauta fijada y exigen llevar adelante más negociaciones salariales en el año). Viendo la edad promedio y escaso poder de fuego de “los gordos” y el poco recambio generacional dentro del gremialismo, no parece verse en el horizonte cercano una renovación de liderazgo y la persistencia de Moyano en la cúpula de la CGT, aún en su faceta más moderada, puede seguir siendo considerada por estos como un reaseguro necesario para la defensa de sus intereses corporativos. Saludos.