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El desgaste macrista y el dilema electoral

La decisión del Jefe de Gobierno porteño de convocar a elecciones locales para el 10 de julio revela el temor por el arrastre de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner si las elecciones fueran concurrentes con las presidenciales. Esta previsión, impensable apenas dos años atrás, cuando el macrismo lograba promisorios triunfos electorales de un lado y del otro de la General Paz, pone de manifiesto el dilema que enfrenta Mauricio Macri.

Mientras que los resultados electorales de 2009 habilitaban al ingeniero a presentarse como candidato presidencial del PRO, con apoyo de los electorados metropolitanos y aceitados vínculos con el peronismo no kirchnerista,el deterioro de sus aliados (con el resultado electoral de Chubut y las devaluadas internas entre Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá) y el desgaste de una gestión deslucida en la ciudad lesionan sensiblemente las expectativas de articular un armado competitivo en las elecciones presidenciales. A las devaluadas chances presidenciales, se suma otra dificultad para el macrismo: cómo lidiar con la competencia porteña, conociendo la inviabilidad de la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta y las resistencias internas a la candidatura de Gabriela Michetti. Aun cuando el ingeniero pudiera realizar una buena elección presidencial, que lo ubicara como principal candidato opositor, perder el gobierno del distrito o dejarlo en manos de una facción interna del PRO capaz de fracturar el armado, lo marginaría de la carrera para las presidenciales de 2015.

Sin embargo, la otra alternativa (dejar pasar este turno electoral y concentrarse en retener el distrito) no ofrece mejores perspectivas para dentro de cuatro años. En el frente interno, esa decisión sólo postergaría las disputas internas, cuya evolución podría derivar en un éxodo de dirigentes según cómo se reagrupe el tablero nacional. En este sentido, la figura de Macri como presidenciable corre riesgo de ser opacada por la reconstrucción de dos espacios políticos. Por un lado, sin Macri en la competencia, es probable que una fórmula de radicales y socialistas (siempre que esa alianza se mantenga) se quede con el segundo lugar, instalando un bloque opositor con recursos institucionales y referenciado en un liderazgo convocante. En segundo lugar, la imposibilidad de un cuarto mandato kirchnerista puro incentivará la emergencia de alternativas renovadoras dentro del propio espacio oficialista, las cuales terminarán por reacomodar a todo el peronismo bajo otros referentes, limitando las chances macristas de aglutinar al peronismo no kirchnerista.
La sorpresiva configuración de este panorama, como dijimos, imprevisible luego de las elecciones de 2009, obliga a seguir con atención la evolución de las decisiones que tomen los actores involucrados, en un contexto que promete volver a reconfigurarse rápidamente.

Posted in Elecciones 2011.

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2 Responses

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  1. Marcos Novaro says

    Estimado Sebastián, creo que tenés bastante razón, pero tal vez a Macri lo mueven también una certeza y una esperanza, la certeza es que otro mandato más en la ciudad terminaría liquidándolo (y no sólo por las maldades que le seguirían haciendo desde Nación), y la esperanza consiste en creer que no está todo dicho en la competencia nacional y él es la persona adecuada para dar vuelta la taba. Por otro lado, no está muy claro que los problemas del peronismo federal afecten directamente su estrategia, en parte le bajan el precio a aliados que en algún momento va a necesitar pero que serán en cualquier caso incómodos, porque su presencia demasiado protagónica espantaría a muchos más de los que atraería. Es cierto que, mientras los opositores siguen ensayando alquimias en su mayor parte inviables, el tiempo pasa y el gobierno sigue consolidando la idea de que “ella ya ganó”, pero sospecho también que en esto puede haber un arma de doble filo para el oficialismo, porque contribuye a la larga a un desgaste y a alimentar la demanda de reequilibrio, competencia, y en última instancia, alternancia. Mientras Garré siga siendo la encargada de las batallas antimacristas, creo que esta gente puede guardar esperanzas.

  2. Sebastián says

    Marcos, estoy de acuerdo en que es un error creer que la competencia nacional ya está resuelta, la propia evolución de los acontecimientos desde 2009 para acá nos muestra lo rápido que pueden cambiar los climas de opinión y los alineamientos. Sin embargo, creo que, más allá de los matices que señalás, la decisión de Macri de adelantar las elecciones es claramente una jugada defensiva: teniendo las condiciones para modificar la ley y llamar a elecciones concurrentes (los bloques kirchneristas habían anunciado que apoyarían la iniciativa), lo que le permitiría traccionar los votos de su candidatura presidencial a la del delfín porteño (manteniéndose como el dueño de los votos), Macri optó por desacoplar la competencia. Ello dificulta la candidatura de Rodríguez Larreta, e instala un enigma sobre qué pasaría con Michetti (que, al día de hoy, tiene más intención de voto para la jefatura de gobierno que Macri para presidente).
    Como planteo en el post, eso no quiere decir que ya esté definida su suerte , pero sí que las oportunidades que veía en 2009 se le vienen reduciendo.