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Dos lecturas de cara a las primarias

Dos lecturas contrapuestas cruzan el actual proceso electoral.

Una de ellas desnuda las fragilidades del Frente para la Victoria y se basa en tres hechos. El primero, los magros resultados del oficialismo en las elecciones provinciales de los distritos mas influyentes del país (derrotas electorales en CABA y Santa Fe, y la más dolorosa derrota política en Córdoba, porque triunfó una facción que compite por el poder dentro del PJ) que expresarían una adhesión débil al oficialismo nacional. El segundo, la variedad en la adhesión a listas opositoras en la primaria nacional reflejará un electorado propenso a depositar su confianza en líderes alternativos al kirchnerismo. De darse estos resultados, las primarias mostrarían que Cristina Kirchner podría no llegar al 40% que establece la constitución para evitar el ballotage. Finalmente, una oposición fragmentada pero con buen caudal de adhesión en las primarias podría hacer prever que el Congreso continuará siendo un problema cada vez menos administrable para la presidencia y que ello obligará a Cristina Kirchner o bien a negociar o, como lo viene haciendo ultimamente, a reducir la agenda parlamentaria a los poquísimos trámites legislativos que podrían concitar muy amplio consenso (y a intentar continuar gobernando sin presupuesto).

Otra lectura destaca las fortalezas del oficialismo y se apoya en los siguientes elementos. En primer lugar, los sondeos de opinión  predicen ganará comodamente el próximo domingo de primarias y que sería reelegida en octubre sin necesidad de ir al ballotage. Por otro lado, se argumenta que el efecto de las recientes derrotas, si bien significativas por el peso electoral de las provincias mas pobladas, es en parte engañoso porque la mayoría de las elecciones distritales en las que se prevé ganará el oficialismo nacional se realizarán en simultaneo con las presidenciales (p. Ej. Buenos Aires, Chaco, Formosa, Jujuy, Entre Rios, La Pampa, Mendoza, San Juan, Santa Cruz). Finalmente, puede adjudicarse a la ausencia de polarización en la elección presidencial y no a las virtudes de los candidatos opositores una disminución en el caudal electoral del CFK:  la ausencia de un candidato que pueda desafiar creíblemente a CFK y polarizar la elección de octubre induce una mayor fragmentación del voto.

Posted in Elecciones 2011, Internas abiertas, Kirchnerismo, Política, Politica Argentina.

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2 Responses

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  1. Guido says

    Buena síntesis, aunque no comprendo el segundo punto de la primera lectura, ¿No es acaso la fragmentación política la que le permite a la presidente evitar el ballotage? Imagino que esto sería posible si el propio FPV se desangrara por la aparición de otras ofertas, no sé, más “progresistas” o más “nac&pop”, una hipótesis forzada en demasía. Además, quizá colocaría el último punto de la primera lectura como un término medio entre ambas, o sea, entre el caso de una posible derrota k o el caso de su, según mi entender, más probable triunfo. Debo decir que me resulta más convincente la segunda lectura, especialmente por un detalle no mencionado: hay varios encuestadores (no oficiales) que pronostican (obviamente, incluso a partir de encuestas elaboradas recientemente, pos-derrota k) la posibilidad de un desdoblamiento entre lo expresado por los electores a nivel local y sus inclinaciones políticas a nivel nacional, lo que en términos concretos significaría que las últimas derrotas provinciales del kirchnerismo terminen por no reproducirse a nivel nacional. Y añado una cuestión que refutaría el primer punto de la primera lectura, el padrón electoral representado por la Capital, Sta Fe y Córdoba juntos apenas hace mella al peso nacional de la provincia de Buenos Aires. Quizá la interna dentro del PJ (cristalizada en Cordoba y Sta Fe) tenga algúna repercusión para que los barones del conurbano terminen pateando para otro lado, vaya uno a saber.

  2. Illya says

    Guido, me parece que tenés razón en varios puntos.
    La hipótesis es que la fragmentación opositora podría operar de dos maneras: 1) por un lado, asegura más de 10 puntos de diferencia permitiendo a la primera minoría evitar el ballotage, 2) por otro, si el votante descuenta el triunfo de CFK y no hay polarización entonces puede inducir un voto más “relajado” y expresivo de modo que aumente el caudal de votos a la oposición y CFK descienda de la barrera del 40%, forzando el ballotage. En efecto, es improbable, pero no imposible.