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¿Radicalización, moderación o postergación?

La casi segura reelección de Cristina el 23 de Octubre deja un panorama claro para el empresariado de quienes estarán en la mesa de negociaciones. Así pueden ser entendidas las recientes muestras, mucho más conciliadoras y diplomáticas, de los líderes empresariales con el gobierno tras el resultado de las PASO.  Sin embargo, el empresariado –y el resto de los actores políticos- deben aún preguntarse cuál será el comportamiento y las políticas económicas del propio gobierno en el nuevo mandato. Especialmente teniendo en cuenta los últimos reacomodamientos en el juego político del gobierno, en donde los cambios en la relación con un socio histórico como Moyano y la CGT son tal vez un ejemplo notorio de que la alternación de aliados es un hecho factible.

Una cuestión clave es entender cuáles son los escenarios posibles que se podría encontrar el sector empresario después de las elecciones. Esto sin dejar de considerar que las políticas hacia el empresariado no ocurren en un vacío político sino que son consecuencia de un complejo entramado en donde las relaciones del gobierno con el resto de los actores (sindicatos en el caso de los ajustes salariales por ejemplo) tienen efectos directo sobre las firmas.  Habría tres situaciones factibles que el gobierno podría generar.  En primer lugar, implementar una estrategia moderada caracterizada por un pragmatismo en sus políticas económicas que intente ajustes graduales, tanto a nivel cambiario como salarial, tratando de mantener las ventajas comparativas de la industria y otros sectores exportadores.

En segundo lugar, el gobierno podría postergar cualquier tipo de decisión intentando mantener el status quo vigente que, en última instancia, ha sido instrumental al éxito electoral del gobierno.  Bajo esta consigna el Estado trataría de sostener el tipo de cambio actual, controlar los ajustes salariales intentando modificaciones parciales y continuar con los subsidios en sectores claves que afectan al consumo como el transporte y otros servicios públicos.   De todos modos, la crisis económica internacional,  la caída del precio de los commoditties y los efectos sobre el principal socio comercial Argentino (Brasil), pueden forzar ajustes que inevitablemente resquebrajarían este equilibrio.  Es de esperar que el enfriamiento de la economía brasilera y la gradual pero creciente devaluación de su moneda afecten directamente la salida y competitividad de los productos argentinos.  Estos fenómenos modificarían inevitablemente el status quo vigente.  Incluso la inacción del gobierno en materia cambiaria implicaría una decisión de política económica en sí misma que permitiría la apreciación del peso.  Cuanto más demore el gobierno menor será su margen de maniobra tanto político como económico.

Finalmente, el gobierno también podría utilizar el capital político adquirido y tomar medidas más radicales como el desdoblamiento del tipo de cambio e importantes aumentos salariales que incrementarían la intervención estatal, probablemente con importantes efectos sobre el presupuesto público. Políticas económicas que impongan altos costos a algunos sectores -como el campo o el sector financiero- o una mayor intervención estatal en sectores claves de la economía serían evidencia de esta radicalización.

Las primeras dos opciones parecen tener más chances de ocurrencia si se tiene en cuenta que el gobierno ha mostrado señales de que intentaría mejorar la relación con el sector empresario profundizando el pragmatismo y la moderación en sus medidas económicas sin alterar el delicado equilibrio que le ha servido para no generar conflictos de alta sensibilidad como los del campo en el 2008.  Mover las piezas de forma tal que produzcan un quiebre en las reglas de un juego que hasta ahora le ha sido favorable, y que ha posibilitado resultados tan positivos a nivel electoral, sería desacertado.  Si el gobierno mantiene una posición pragmática moderada, es de esperar que el tipo de cambio se ajuste lentamente ya que esto dejaría satisfechos a diversos sectores del empresariado como el industrial y el agrario.  En materia salarial, el reciente ajuste sobre el salario mínimo dejó satisfecho al sector empresario pero no se debe olvidar que esta medida se vio influida por el deterioro de las relaciones con Moyano.  Los vaivenes de la relación con el sindicalismo y lo que ocurra en el futuro en la cúpula de la CGT tendrá un factor determinante en el comportamiento estatal a la hora de arbitrar sobre los ajustes salariales.  Como consecuencia, el sector empresario podría verse beneficiado o perjudicado por un conflicto interno dentro del kirchnerismo que le es ajeno.

A continuación se presenta un cuadro con las diferentes alternativas que posee el gobierno y sus efectos sobre el sector empresario:

Opciones del Gobierno

Radicalización Moderación Postergación
Políticas Económicas Específicas * Desdoblamiento cambiario * Ajuste gradual y moderado de tipo de cambio * Atraso   Cambiario Gradual.
* Aumentos importantes en los salarios * Límites a incrementos salariales * Ajustes salariales contenidos
* Continuidad en subsidios y gasto público * Gradual eliminación de subsidios en sectores de consumo clave (ej. transporte, energía, etc) * Continuidad en medición inflacionaria
* Sin cambios en mediciones inflacionarias * Contención del gasto público * Persistencia de Subsidios
Reacción del Sector Empresario Sistema que pregona mayor discrecionalidad Satisfacción empresaria Corto Plazo:Inacción y escaso reclamo público.
* Rol clave de UIA y otras entidades empresarias en negociación con el gobierno Bajo nivel de demandas y mayor apoyo público de entidades empresariales Mediano Plazo:Incremento de demandas ante desajustes por cambios en contexto internacional
* Mayor lobby y demandas por la obtención de beneficios

En conclusión, aún hay incertidumbre sobre las políticas económicas con implicancia directa para el empresariado.  Si bien no es posible descartar que el gobierno decida tomar medidas de elevado pragmatismo económico o bien una injerencia más radical del Estado ambos extremos son menos probables que la postergación o un pragmatismo moderado que contemple un acomodamiento de ciertos elementos de la política cambiaria y salarial.

Posted in Elecciones 2011, Política, Politica Argentina, Politica Económica.