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Los resultados económicos y el voto a CFK

¿En qué medida la evolución de la economía puede explicar el triunfo arrollador que se espera obtendrá Cristina Kirchner el 23/10?

Aunque los estudios suelen tener como objeto el presidencialismo norteamericano, varios papers de ciencia política (ver más al final del post) muestran que la evolución de la economía ejerce una influencia que puede ser decisiva sobre el voto ciudadano. Sostienen que hay una correlación entre algunas variables macroeconómicas y la suerte electoral de los gobiernos, que es más visible aún en casos de reelección presidencial (ver el trabajo de Celeste Ratto sobre los casos latinoamericanos pos reformas y el impacto de la configuración institucional)

Simplifiquemos y tomemos dos indicadores que teóricamente tienen influencia sobre el voto: un mayor crecimiento económico aumentaría la probabilidad del voto a un presidente que busca reelegirse y una mayor inflación disminuiría la propensión a preferir votar al gobierno.

La economía se expandió a un ritmo notablemente alto durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Creció a un promedio anual del 7,7% (acumula entre 2003 y 2011 un incremento del 70%). Durante el gobierno de Néstor el Producto se expandió en promedio un 8,2% anual por año, un 44% en sus algo más de cuatro años de gobierno. A lo largo del gobierno de CFK – entre 2008 y 2011- el PBI creció a un promedio del 6,3% anual (25,2% en los cuatro años).  El contraste coyuntural de 2011 con las economías más avanzadas del mundo es significativo: después de China, Argentina tendrá uno de los incrementos del PBI más elevados del mundo (8,3% aprox.).

Durante estos años se incrementó la inversión, pero fue el consumo uno de los motores en los que se apoyó el crecimiento sostenido: se elevó un 72,2% entre 2005-2010. Los altísimos precios de los productos agrícolas permitieron al gobierno financiar el consumo privado de modo que muchos hogares pudieron acceder a bienes de consumo durables. Sin embargo, el ritmo de crecimiento, el aliento al consumo, y la ausencia de metas monetarias compatibles con una inflación moderada, produjeron un incremento sostenido del nivel de precios. La inflación ha sido una amenaza siempre latente al equilibrio macroeconómico y un daño para los ingresos. Los ciudadanos han convivido con una inflación de dos dígitos desde el 2006 que es minimizada en las estadísticas oficiales por un cambio en la medición del índice de precios al consumidor que elabora y procesa el gobierno nacional.

El gobierno logró compensar (parcialmente) de varias maneras el daño sobre los ingresos de la población. El comportamiento inédito del PIB indujo un mayor poder de negociación de los sindicatos –apoyados por el gobierno- cristalizado en incrementos significativos de los salarios de trabajadores formales, además de un aumento sostenido de los recursos fiscales. Las presidencias de los Kirchner dispusieron de fondos que se dirigieron mayormente a tres objetivos. A subsidiar al consumo de energía y el transporte destinaron ingentes recursos que aumentan año tras año con el fin de mantener congeladas las tarifas de servicios públicos y de ese manera compensar parte del impacto de la inflación sobre los sectores medios y bajos urbanos. En segundo lugar, en 2009 el gobierno de CFK impulsó la Asignación Universal por Hijo (AUH). Sólo los aumentos salariales conseguidos por los trabajadores formales y la AUH han moderado la pérdida de la capacidad de consumo que inflige la inflación a los trabajadores y los sectores más desprotegidos. En tercer lugar, buena parte de los recursos fiscales se distribuyen hacia los niveles subnacionales de gobierno a través de las tranferencias automáticas regladas por el sistema de coparticipación federal de impuestos. De modo que la bonanza económica no sólo ha inducido el voto por el gobierno nacional sino que también ha influido sobre las elecciones provinciales y municipales, donde la mayoría de los oficialismos, sean ellos o no afines al gobierno nacional fueron -en su mayoría- reelegidos. En los tres distritos más importantes del país los votantes optaron por revalidar la gestión de partidos de diferente color al oficialismo nacional. Mauricio Macri (PRO), fue reelegido como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,  el Socialismo de Hermes Binner consiguió mantenerse en el gobierno en la provincia de Santa Fe, y el peronismo disidente logró de la mano de José Manuel de la Sota conservar la provincia de Córdoba.

La explicación que atribuye peso a los resultados económicos en el voto también es consistente con la derrota electoral del kirchnerismo en las parlamentarias de 2009: el 2008 fue el único año en que cayó la actividad económica. Pero ¿es posible explicar sólo con los resultados económicos el pasaje del rechazo en las elecciones de 2009 al triunfo arrollador en 2011? Claramente, es imposible soslayar el conflicto con el campo durante 2008, el rol y la muerte de Nestor Kirchner, los efectos de la ley de medios y del programa “fútbol para todos” a partir de 2009 y la incapacidad de la oposición para coaligarse y para generar liderazgos. Todo eso será tema de otro post.

Fuente: www.elruidodelasnueces.com.ar/

Otros artículos académicos sobre la relación entre resultados económicos y voto

Erikson, Robert S. 1989. ” Economic Conditions and The Presidential Vote,” The American Political Science Review 83 ( 2): 567-573.
Fair, Ray C. 1996. “The effect of economic events on votes for president: 1992 update,” Political Behavior 18 (2): 119-139.
Lewis-Beck, Michael S. and Mary Stegmaier. 2000. “Economic Determinants of Electoral Outcomes,” Annual Review Of Political Science 3: 183-219.
Nadeau, Richard and Michael S Lewis-Beck. 2001. “National Economic Voting in U.S. Presidential Elections,” The Journal of Politics 63 (1): 159-181.

Posted in Elecciones 2011, Kirchnerismo, Politica Argentina, Politica Económica.

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