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El dólar y la búsqueda de un fracaso exculpatorio

El debate entre los economistas respecto a las medidas tomadas recientemente por el gobierno para frenar la presión sobre el dólar enfrenta a aquellos que sostienen que puede funcionar en el corto plazo pero no más allá (Daniel Marx dixit) y quienes afirman que no va para ningún lado (Levy Yeyati aquí). Este último sugiere que es absurda la actitud del gobierno porque si devaluara no pasaría nada grave, algo que en cambio le discute por ejemplo Roberto Frenkel.

Se me ocurren un par de buenas razones por las que el gobierno no va a seguir estos consejos, y va a insistir con una actiud dura pero tal vez también hay que explorar otra posibilidad: que la política esté concebida no para tener éxito sino para lograr un fracaso exculpatorio. Imaginemos que la tensión respecto al dólar se intensifica y la economía se enfría rápidamente, porque baja el nivel de actividad en la construcción, la incertidumbre interrumpe operaciones en otros muchos sectores, en poco tiempo se habrá registrado un fuerte ajuste, del que el gobierno podrá responsabilizar a la crisis externa, a los especuladores, los coleros y otro montón de enemigos del pueblo, y podrá entonces sí aplicar una nueva política expansiva, de esas que no sólo permiten crecer rápidamente, sino lo más importante, atribuirse todo el mérito. Tal vez sea atribuir demasiada capacidad maquiavélica al gobierno, pero pensar que simplemente son unos inconscientes no me conforma tampoco.

Posted in Politica Argentina.


2 Responses

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  1. Vicente says

    Hola Agente de CIPOL. Me gustaría colocar una breve objeción. Eso de un ajuste inducido no me convence. No creo que estos chicos ignoren que ese tipo de intervenciones es más riesgoso aún que subir la temperatura del calefón porque el agua está fría. Con poco se les va la mano (o se les combina el ajuste inducido con un agravamiento del contexto internacional) y tienen recesión hasta el 2015. O sea, los tiempos argentinos no dan. Por suerte, porque eso quiere decir que no estamos sometidos a una dictadura consolidada.

  2. Marcos Novaro says

    Estimado Vicente, parece que la sucesión de los acontecimientos te da la razón y la hipótesis del ajuste inducido no pega ni con cola. Lo que queda cada vez más claro en cambio es que no pueden planear nada porque no están de acuerdo: los disensos entre Economía y el BCRA van en serio y Boudou está aprovechando los líos que armó Marcó del Pont para sacar ventaja. De todos modos lo que podría sostenerse como una variante de la tesis anterior es que, aun pifiándola y perdiendo la interna, Meceditas puede terminar logrando su objetivo de imponer un control de cambios, porque ya no se pueda volver para atrás, no te parece? Ahí no se si va a haber dictadura pero seguro que vamos a ir para el tacho.