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El futuro de la CGT y sus posibles configuraciones

¿Qué tipo de CGT enfrentará el tercer gobierno kirchnerista? La respuesta dependerá en buena medida de cómo se resuelva la disputa en ciernes por la conducción de la central sindical. Es decir, estará muy influido por la capacidad de Hugo Moyano para mantenerse en pie frente a una posible coalición entre “los gordos”  y el sector “independiente” y para resistir las causas judiciales en su contra.

La CGT está divida en tres fuerzas. “Los gordos” pertenecen a los grandes gremios que en la década del noventa lideraron la central obrera y apoyaron las reformas de mercado. Los “independientes” son un reducido pero importante grupo de dirigentes que desde el 2005 ejercen un rol crucial en la pelea entre “gordos” y “moyanistas”, ya que sus votos desempatan la disputa por el liderazgo entre ambos bandos. Hasta ahora han jugado en favor de Moyano, pero el reciente acercamiento al sector que lidera Lescano indica que evalúan dejar de hacerlo. Moyano ya no es el interlocutor privilegiado de la Casa Rosada. Los continuos desplantes que sufrió de parte del gobierno reavivaron el ataque de “los gordos” a su figura. Y por primera vez los “independientes” han aceptado discutir la era post-Moyano.

El gobierno ha utilizado las causas judiciales de Moyano para moderar posibles resistencias y desafíos del líder de la CGT. Sin embargo, los casos de Zanola y Pedraza muestran que el gobierno puede abstenerse de neutralizar la vía judicial y, de ese modo, borrar de la cancha a los dirigentes sindicales más poderosos del país.

¿Qué tipos de CGT podrían configurarse, entonces, en función de la continuidad o el alejamiento de Moyano? Podemos pensar en tres modalidades diferentes.

1)  Si ninguna de las dos opciones de salida se concreta, el gobierno enfrentará una conducción con disidencia interna pero cada vez más ofensiva. Moyano rechazó la fijación de un techo para las negociaciones colectivas del 2012 y amenazó con medidas de fuerza si los reclamos de la central obrera se siguen acumulando.

2) Si Moyano es desplazado por la vía judicial es esperable una CGT reunificada que preserve su autonomía organizativa pero que sea más propensa a aceptar la penetración del oficialismo. Sin Moyano en la cancha se desactivaría la posibilidad de que la central obrera osara orquestar marchas contra el gobierno. Con un liderazgo renovado también sería más factible que se acepte un techo para discutir salarios e integrar a los gremios a una suerte pacto social con los empresarios (los dirigentes que aparecen como posibles reemplazantes del camionero pertenecen al pequeño grupo de sindicatos que este año firmaron respetando el techo salarial informal).

3) Por último, tampoco habría que descartar un escenario de CGT dividida. Si Moyano es reemplazado por una alianza entre “gordos” e “independientes”, esto no va a desarticular el enorme poder cosechado por su gremio en las últimas décadas. Desde su llegada de Mar del Plata en 1984, trabajó en la incorporación de nuevas ramas de actividad al sindicato, como la de los recolectores de residuos o de Logística, que le dan un poder intervención en la calle nada desdeñable aún en soledad. El líder camionero no parece pertenecer a la clase de dirigentes que acepte pasivamente su pase a retiro, y si es echado por sus pares de la CGT, puede hacer gala de este poder reeditando, junto a sus gremios aliados, sus días como líder combativo al frente del MTA o la CGT disidente.

Posted in Política, Politica Argentina, Sindicalismo.

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