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Senderos y opciones de la política económica pos-electoral

En un post anterior habíamos mencionado tres posibles alternativas de política económica del gobierno pasadas las elecciones: moderación (definida por políticas pragmáticas de ajustes graduales, más abiertas a las demandas empresarias e intentando aminorar ciertos desequilibrios fiscales y cambiarios), postergación (basada en demorar decisiones fuertes manteniendo las principales variables inalteradas para tratar de sostener el equilibrio vigente) y radicalización (aprovechando el capital político para tomar medidas más drásticas sostenidas en un mayor papel del Estado como árbitro y más cercanas a las demandas del sindicalismo en referencia a los incrementos salariales).   ¿Cómo podríamos entonces definir las nuevas medidas económicas?  Claramente el gobierno ha desestimado la postergación.  Las últimas políticas parecen reconocer ciertas inconsistencias que impedirían mantener el equilibrio actual sin ningún tipo de intervención.

Resta entender si el gobierno ha decidido tomar manos en el asunto a partir de la moderación o la radicalización.  En este punto, el comportamiento del gobierno es ambiguo.  Por un lado, ha comenzado a eliminar subsidios en ciertas áreas de servicios públicos.  Esto nos induciría a pensar que las autoridades están dispuestas a implementar medidas más pragmáticas para reducir el gasto público.  El nivel de gasto público era ya un enorme desafío dado su notorio crecimiento en los últimos años.  Especialmente considerando el peso que implicaba su avance sobre un nivel de recaudación y de financiamiento que parece no poder sostener la velocidad de incremento del gasto. Incluso la satisfacción del empresariado con la eliminación de los subsidios puede considerarse como una evidencia más de esta tendencia a la moderación por parte del gobierno.

Del otro lado, el gobierno ha impuesto fuertes controles para el cambio de moneda que son poco asimilables a una estrategia de moderación. Los controles que dificultan la compra de dólares y que requieren autorización directa del Estado en todos los casos responden más a un modelo de radicalización con amplia injerencia estatal.   Si las políticas de moderación tendieran a satisfacer las necesidades del empresariado, la nueva imposición de liquidar la divisa extranjera en el país al sector minero y petrolero, como así también la obligación de repatriar capitales a las aseguradoras, no gozan de tantas simpatías –especialmente en los sectores afectados-.

Con sus decisiones recientes el gobierno reconoce que la baja en el precio de los commodities, la depreciación gradual del real y la potencial caída de la demanda internacional de bienes rompe el equilibrio actual, que ya no debe asumirse duradero. Si bien queda claro que la razón por la que el gobierno ha comenzado a eliminar subsidios está asociada a equilibrar las cuentas fiscales, tal vez habría que analizar un poco más en detalle el motivo de los mayores controles cambiarios. La respuesta más simple es justificar estos controles por un ataque especulativo contra el peso. Si es así, el endurecimiento sería una reacción a dicho ataque.  Lo llamativo es que en general estos ataques tienden a suceder con gobiernos debilitados política y/o económicamente. Un gobierno débil sería más endeble ante ese escenario. Sin embargo, la salida de capitales coincide con una Presidenta que está en sus niveles más altos de legitimidad y poder político.

De modo que la explicación debería buscarse en las perspectivas de mediano plazo de la economía. Pero es en este punto donde el gobierno ha comenzado a tomar medidas para equilibrar las cuentas públicas.  En consecuencia, si logra controlar la salida de capitales en el corto plazo la probabilidad de seguir un camino de moderación se incrementa. Una vez conjurada la especulación cambiaria, iniciaría una devaluación gradual de la moneda para restaurar la competitividad perdida. Además, hoy el gobierno cuenta con el capital político necesario para enfrentar reclamos sindicales que se deriven de la devaluación.

Si resuelve estas pruebas con éxito hay razones tanto para la radicalización como para la moderación. Una intervención exitosa en el mercado cambiario podría justificar más regulaciones y más radicalización.  Sin embargo, resulta también probable – dada su distante relación actual con los sindicatos y más próxima con los empresarios- que se disponga a complementar las iniciativas moderadoras en el área de subsidios, y por tanto flexibilice algunos aspectos del control cambiario una vez que la salida de capitales disminuya.

Posted in Politica Argentina, Politica Económica.

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4 Responses

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  1. Marcos Novaro says

    Estimado Diego, me parece muy interesante el análisis, pero a la hora de especular sobre lo que se viene creo que no sería tan optimista. En parte porque no creo que las cosas resulten como el gobierno espera, pero sobre todo porque me parece que una de las características del giro que está intentando es que finalmente no elige entre moderarse o radicalizarse sino que termina combinando moderación y radicalización, y esta última tiende naturalmente a imponerse: por caso, en la corrección de subsidios crea mecanismos de excepción que suponen aun más discrecionalidad en el manejo de los precios, con la consecuente opacidad y dispersión en los mismos, otro tanto sucede en el mercado cambiario, donde tienden a coexistir varias cotizaciones, y pareciera que la misma receta se viene imponiendo, con ritmos cada vez más acelerados, en el comercio exterior. ¿No te parece que esta generalización del capitalismo selectivo del que habla Bonvecchi es el radicalización pura y dura? Un abrazo

  2. Diego Finchelstein says

    Marcos,
    estoy de acuerdo en que la coyuntura con respecto al dolar parece bastante compleja y cualquier afirmación con lo que va a pasar en las próximas semanas no deja de tener un alto contenido de predicción. Por un lado, creo que los indicadores macro y financieros le darían cierta solvencia al gobierno para sostenerse pero por el otro no hay forma de anticipar como va a reaccionar la gente y la demanda de dólares si comienza un efecto pánico mayor.
    Con respecto a lo selectivo de las políticas, no creo que eso necesariamente implique lo que en mi post defino como radicalización. Me parece que el gobierno siempre ha usado esta estrategia selectiva y no creo que lo deje de hacer ahora con el amplio capital político que tiene tras las elecciones. Sin embargo, el tema que quiero destacar en el post y me parece muy importante es hacia dónde se dirigen estas políticas. Ahí creo que el gobierno está dando sobradas señales de moderación con el tema subsidios y el acercamiento al sector empresario en simultáneo con una política más distante hacia los sindicatos. El tema cambiario -a mi modo de ver- responde más a una reacción ante un tema que se estaba volviendo cada vez más preocupante (más allá de si fue efectivo o no en la solución a este problema). Si logra solucionar este problema/desafío, me parece que el gobierno continuaría con la senda moderada que está mostrando en otros ámbitos. Veremos que pasa en las próximas semanas/meses
    Gracias por tus comentarios!!!!

  3. Politicol says

    La discusión que se da no sólo en estos comentarios sobre si las nuevas medidas que está implementando el gobierno implican una moderación o una radicalización de la estrategia viene dada en gran medida si se pone el foco en los modos o en la orientación de las políticas.
    La respuesta de Diego, avalada por el texto de Bonvecchi, de que el kirchnerismo siempre utilizó una estrategia de capitalismo selectivo plantearía una continuidad de modos, y sería normal que el gobierno la siga utilizando e incluso la refuerce en la nueva etapa, dado los buenos resultados que le viene ofreciendo para obtener respuestas deseadas de los actores económicos (no sólo los directamente favorecidos, sino también de otros expectantes o temerosos).
    No obstante, a lo que Marcos estaría apuntando es a que la “generalización” en el uso de esa estrategia implicaría ya un salto cualitativo, ubicando a la discrecionalidad decisoria del PEN como norma para la implementación de las políticas económicas, desde un nivel muy micro como la autorización para la compra de divisas o la continuidad de los subsidios en cada caso particular, hasta más macro como la imposición de repatriaciones de fondos a grandes empresas o el freno administrativo (e incluso “judicial”) a demandas de los sindicatos. Mirado desde ahí, el gobierno estaría radicalizando su estrategia y el modelo, extendiendo su intervención discrecional a todas las esferas de la economía: ingreso pleno del chavizmo en puerta.
    En cambio, si como plantea Diego se considera el modo como una continuidad y se pone el foco en los resultados que aportarían esas políticas, se estaría moderando el modelo, reforzando su consistencia económica: disminución del déficit, contención de la inflación, devaluación gradual para recuperar competitividad. Mirado desde aquí, algunos analistas no muy afectos al gobierno ya están asignando a la Presidente una “nueva dimensión política”, con “madera suficiente como para aplicar ajustes cuando se hacen necesarios”, delineando un camino que representa “un brutal alejamiento de Hugo Chávez –por caricaturizar un modelo- y un acercamiento a liderazgos más modernos como el de Dilma Rouseff o Michel Bachelet” (http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/78163-6/el-ajuste-otorga-a-cristina-una-nueva-dimension-politica.html). Sin ir tan lejos, pero en la misma dirección, también Bonvecchi desliza en otro post “la hipótesis de la astucia tortuosa del gobierno”, por la que a través de volteretas estaría buscando una moderación, “facilitando la imposición gradual de medidas estabilizadoras con baja resistencia potencial de los actores económicos” (http://www.politica.com.ar/blog/2011/11/15/%C2%BFun-tortuoso-camino-a-la-estabilizacion/).
    En fin, lo cierto es que los hechos están en marcha, y se trata por el momento de una cuestión de foco.

  4. Marcos Novaro says

    Estimado Politicol, me parece una excelente síntesis, hay que esperar y ver, otra cosa no se puede hacer, verdad?
    Saludos