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El poder del gobierno: conflictos políticos y resultados económicos

En los últimos meses el gobierno ha tomado una serie de decisiones que implican un mayor nivel de confrontación con sectores que hasta ese momento habían sido reconocidos como aliados.  Tal es el caso de Moyano o la aparición de cortocircuitos con Scioli en la provincia de Buenos Aires. La amplia legitimidad obtenida en las elecciones otorga al gobierno nacional un capital político importante y un buen margen de maniobra para el corto plazo. De todas maneras, la capacidad para mantenerse indemne ante estas disputas sin alterar su altísimo nivel de apoyo popular y capital político debe ser analizada cuidadosamente.

Una primera hipótesis podría ser que estos enfrentamientos no afectarán la base de poder del kirchnerismo.  El argumento es que el kirchnerismo cuenta con una legitimidad muy superior a cualquier otro actor político (si bien el sindicalismo ha logrado recuperar poder político durante la última década, aún sus grados de legitimidad son bajos en la mayor parte de la población), y además ha sabido sostenerse ante el resto de los enfrentamientos que ha tenido desde el 2003.  En ese sentido, la confrontación directa con los que considera sus opuestos le ha resultado, desde su perspectiva, exitosa puesto que ha llegado a un tercer mandato con niveles de aceptación popular históricos.

También se podría afirmar que es poco lo que el gobierno pondrá en juego en las próximas votaciones.  Dado que las bancas que se renuevan son aquellas en que el gobierno tuvo su peor desempeño electoral, sólo una derrota abrumadora podría amenazar su dominio en el Congreso. No obstante, varios de los conflictos abiertos no dependen tan directamente de los resultados electorales. Por ejemplo, el poder de Moyano no depende de las elecciones generales sino de la dinámica interna dentro de la CGT. Si bien inicialmente el conflicto pareció mostrar titubeos y debilitamiento del líder camionero, Moyano parece haber vuelto a recuperar cierto orden dentro de la CGT y ya no se habla de su anticipada salida de la central obrera.  Asimismo, su alejamiento del gobierno también ha logrado algún respaldo de líderes sindicales que han estado históricamente enfrentados con el gobierno.  En el caso de Scioli tampoco los resultados electorales lo distancian del gobierno nacional.  Mientras que en algunas provincias la Presidenta obtuvo diferencia en cantidad de votos con los candidatos locales que la apoyaron, en la Provincia de Buenos Aires los números de Scioli fueron bastante similares a los de Cristina.

Es claro que la oposición ha quedado desmembrada tras la abrumadora victoria del año pasado, pero estos enfrentamientos poseen un matiz diferente ya que ninguno de los nuevos contrincantes dependen o se han visto afectados por los resultados electorales.  En ese sentido, el desafío y los riesgos para el gobierno son aún mayores.  Tal vez aquí la economía vuelva a tener un rol más protagónico dentro de estas disputas de carácter netamente políticas.  Si el devenir económico se muestra próspero los nuevos frentes abiertos quedarán aislados dentro de un contexto favorable que genera apoyo dentro de la ciudadanía.  La situación podría ser diferente si la economía se deteriora y comienza a afectar más directamente a las clases media y baja vía mayores niveles de inflación, caída del empleo, etc.   Tampoco hay que olvidar que el gobierno ha comenzado a tomar medidas que podrían caer antipáticas para los sectores de clase media como el aumento de las tarifas de luz y gas.  Aquí hay que esperar si estas políticas se expanden a otros sectores de la población y si también terminan afectando otras actividades como el transporte público.  Si estas medidas son finalmente ampliadas y si el escenario económico se deteriora, es probable que estos nuevos conflictos salgan de su aislamiento y se potencien mutuamente  con los resultados económicos negativos.  A esto habría que sumarle también que otros actores enfrentados al gobierno como algunos de los principales medios de comunicación puedan comenzar a tener mayor eco en sus críticas dado un escenario económico más negativo que haga que los ciudadanos estén más dispuestos a  escuchar a dichos medios.

En conclusión, el gobierno aún mantiene una posición ampliamente dominante en el escenario político y no se vislumbra que esto cambie en un plazo inmediato o si el devenir económico continua siendo positivo.  De todas formas, hay que considerar que los nuevos frentes abiertos generan un riesgo potencial importante ya que no dependen tan directamente de los resultados electorales.  Bajo estas condiciones, la situación económica puede resultar crucial en el mediano plazo ya que resultados negativos tienen la capacidad de  alterar el apoyo ciudadano y por ende ampliar y generar una sinergia que hoy no existe entre los nuevos contrincantes y los ya existentes.

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