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Macri, el desarrollismo y el peronismo

El jefe de gobierno porteño se ha lanzado a competir con Cristina también en el terreno de las convicciones: las suyas, nos dijo hace unos días, son las de Frondizi. No parece ser mala idea. Y al menos es una. Lo que en la desangelada política argentina de nuestros días no deja de ser un paso adelante.

Seguramente Macri apuesta a lograr dos efectos simultáneos con esta movida. Por un lado, despegarse del mote de “representante de la derecha neoliberal y del fracaso de los noventa”, dando una vuelta carnero por encima de la alternativa entre libremercado proempresario y estatismo populista que ha tendido a instalar cada vez con más énfasis el kirchnerismo para negar que haya alternativa a la idea de futuro que él nos ofrece. Por otro, romper el cerco de la General Paz, agigantado por el conflicto por la transferencia de los servicios de transporte, y adquirir lustre de estadista, como político capaz de pensar la nación y el futuro, para poder interpelar tanto a los ex radicales y futuros ex radicales que hace tiempo no encuentran en la UCR idea alguna, como a los muchos peronistas que, en su caso sin renunciar a esa identidad, a medida que nos internemos en la fase decadente del proyecto kirchnerista podrían recordar con nostalgia alguna de las muchas veces en que su movimiento fue invitado a dar sustento a un programa de desarrollo que resolviera los problemas de competitividad y sustentabilidad económica que él mismo había agravado con su fervor distributivo.

Lo primero que Macri debería recordar es que antes que Frondizi fue el propio Perón quien intentó este camino. Y que fracasó no sólo por la escasa confianza que pudo generar en el empresariado y los inversores externos para que lo ayudaran a elevar la productividad de la economía argentina, sino también por la renuencia del sindicalismo a resignar sus demandas de corto plazo y el rechazo del nacionalismo civil y militar a bajar sus banderas de autarquía y soberanía a cambio de vil dinero. Algo que habían aprendido del mismo Perón no se debía hacer, y que Frondizi no había perdido oportunidad de recordarles estando en la oposición.

Tal vez Perón se tuvo merecida esa incomprensión y falta de confianza, por lo mucho que había abusado de su poder sobre todos ellos en su época de gloria. Pero eso no quita que el resultado terminara perjudicándolo no sólo a él, sino también a quienes lo sucederían y volverían a intentar ese camino. Recordemos que por más éxitos que logró Frondizi con su política económica,  cualquier resultado que lograra mostrar resultó insuficiente para satisfacer las expectativas de los gremios, los militares y de sus propios seguidores y votantes.

Agreguemos que, salvo en lo referido al factor militar, que afortunadamente no tiene en nuestro tiempo gravitación alguna, la situación vivida en el segundo mandato de Perón tiene varios alarmantes parecidos con la actualidad. Y de esos parecidos resulta otra pregunta que deberían hacerse Macri y sus simpatizantes: ¿acaso Cristina no está haciendo ya su propio intento de alentar las inversiones y disciplinar a los gremios?, si ella fracasara, el PRO podrá encontrar un escenario electoral más despejado para su proyecto presidencial, pero ¿no habrían quedado al mismo tiempo debilitados los actores necesarios para que él pudiera hacer su propio intento, es decir los sindicalistas más dispuestos a colaborar y negociar sus demandas sectoriales, los empresarios que más se resisten a vivir del presupuesto público, la especulación y la inflación?, ¿por qué entonces le iría mejor a él que a ella, si encima tendría a buena parte o todo el peronismo en contra?

Esas preguntas son las mismas que en su momento se le plantearon a Frondizi, y que éste despreció por la firme creencia en que sus talentos alcanzarían para hacer la diferencia, y en que el liderazgo del general se había consumido irreversiblemente en una interminable serie de errores, abusos y caprichos y ello había dejado a sus seguidores disponibles para que él se lanzara a seducirlos con la oferta de una conducción más sensata  y previsible.

Con lo que llegamos por fin a la cuestión decisiva a resolver, que permanece sin respuesta desde aquellos tiempos de Perón y Frondizi y sigue signando nuestro tiempo: las relaciones que pueden y no pueden establecerse entre peronismo y desarrollo.

Al respecto, no sólo sería conveniente extraer todas las lecciones que arrojó la experiencia de Frondizi, sino también las que más recientemente nos brindó la de Domingo Cavallo, a la que es hora de echar una mirada desprejuiciada, algo que puede beneficiarse de ponerla a contraluz con el frondizismo. Porque a diferencia de aquél, que no tuvo chances de resolver la tensión entre los “peronistas sin Perón” y los que seguían siéndole fieles, ni de vencer la resistencia del grueso de los no peronistas a cooperar con aquéllos en contra de éstos, el inventor de la Convertibilidad disfrutó de la ventaja de que en su tiempo los “peronistas sin Perón” eran ya casi todos y los no peronistas estaban más o menos resignados a tener que cooperar con algún sector de ellos para pesar en la lucha política y el curso del gobierno. Pero, por otro lado, y a pesar de sus mayores conquistas en la tarea de proveer estabilidad a la economía y durabilidad a su proyecto, atraer inversiones, contener la puja distributiva y modernizar la economía, su margen para construir una alternativa electoral al peronismo sería aun más limitado. Y eso porque, igual que en vida de Perón, la tarea de conducirlos era algo que los peronistas estaban dispuestos a entregar sólo en manos de uno de ellos y no de ningún advenedizo, y porque en los años noventa las posibilidades de superar la fragmentación del espacio electoral no peronista eran aun menores que en los cincuenta y sesenta.

Nada de esto parece haber cambiado desde el fin de la Convertibilidad hasta hoy. Al contrario, la capacidad del peronismo de generar en su seno nuevos liderazgos se mantiene intacta y cabe prever que le será de gran ayuda para sobrevivir en buenas condiciones al ciclo kirchnerista. En tanto el espacio no peronista parece haber llegado a un punto límite tanto en términos de fragmentación y falta de ánimo, como de la disposición de sus miembros a participar en la interna del movimiento para defender lo que se pueda de sus intereses. Puestas las cosas en estos términos, de todos modos buscar en Frondizi una fuente de inspiración no deja de ser oportuno, lo que habría que evitar es la idea de que va a ser fácil tener éxito allí donde él fracasó.

Publicado en tn.com.ar el 2 de abril de 2012

Posted in Política, Politica Argentina, Politica Económica.


7 Responses

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  1. Andrés says

    Buenas Marcos,

    Resulta muy ingenuo creer que Macri habla sinceramente cuando dice que su modelo es el desarrollismo de Frondizi. Si insiste, le reprocharán con justicia que sigue guardando la plata correpspondiente a las inversiones en subtes (por no hablar de las partidas no ejecutadas de vivienda social), y que el desarollismo se demuestra haciendo y no proclamando.

    Comprendo la desesperación de los “opositories” para buscar una figura que siquiera le llegue a los tobillos a la presidente, pero de ahí a “comerse el amague” de que Macri se le cae una idea y puede lograr “brillo de estadista”…

    Saludos,

    Andrés

  2. Luis says

    Interesante nota. Igual no comprendo la relación entre el proyecto Menem-Cavallo con el frondizismo, salvo que el anciano Frondizi lo apoyó. En el sentido de que se basó en la apertura irrestricta de la economía con desrregulaciones y sin estrategia de país salvo como proveedor de servicios, lo que culminó en la gran recesión, crisis de deuda pública, trueque, cuasi monedas, etc.
    Saludos.

    • leonardo says

      Coincido con Luis en que no hay relación entre el proyecto de Cavallo y Menem con el de Frondizi. Disiento en cambio en sostener que Frondizi apoyó el plan de convertivilidad de Cavallo. Lejos de ello, fue el primero que lo impugnó y lo combatió hasta

  3. Marcos Novaro says

    Estimados Luis y Leonardo, entiendo que la distancia agranda los afectos, y por tanto hoy sea más fácil tener una visión benevolente de Frondizi que de Cavallo. También acepto que éste fue mucho más allá que aquél en el camino de la apertura económica y la desregulación, pero recordemos al menos quiénes fueron los ministros de Economía del frondizismo, cuán intensas críticas éste recibió por ser proimperialista, concesivamente liberal, antinacional y cosas por el estilo, que ahora creemos se inventaron en tiempos de Cavallo.
    Mi argumento iba dirigido no a establecer una identidad entre ambos proyectos, sino a pensar la similitud entre ellos en un punto: el modo en que encararon y trataron de resolver el dilema peronista. Ambos quisieron creo convertir el peronismo de una fuerza más o menos anticapitalista en una que diera sustento a un capitalismo más moderno. Algo lograron, pero no lo que buscaban. Y hay lecciones que aun podemos extraer de sus experiencias. Nada más. Saludos

  4. Marcos Novaro says

    Estimado Andrés, Macri puede ser más o menos eficaz en lo que intenta pero no es lo que yo trataba de pensar, sino cuáles son los problemas intrínsecos de su apuesta, a partir de las experiencias en que dice inspirarse.
    Creo que es imposible predecir lo que pueda o no lograr, y a más de imposible es un poco absurdo hacer previsiones al respecto a partir de un juicio lapidario sobre sus dotes y méritos: conociendo su historia, la de la política argentina en general y la de nuestro tiempo en particular, tal vez lo más razonable sea decir que alguna chance tiene porque, igual que Cristina, ha demostrado que es capaz de lograr que la fortuna le sonría una y otra vez, aunque haya demostrado también más de una vez que hace poco por merecerla.

    • Andrés says

      Buenas Marcos,

      Macri sobrevive gracias al silencio de los medios. Si éstos publicaran el 10% de las notas lapidarias que le publican al gobierno nacional, hace rato habría renunciado.

      Cristina, en cambio, supo levantarse de la derrota de 2009 y hoy nadie le hace sombra, en gran aprte gracias a su muñeca política y a la torpeza de la oposición. No es suerte, es habilidad.

      Saludos,

      Andrés

  5. Marcos Novaro says

    Estimado Andrés, personalmente comparto la impresión de que los medios no kirchneristas suelen ser complacientes con Macri. Por caso, en relación al aumento del ABL el guante de seda ha sido notable. Otra cosa es si influye eso mucho o poco en lo que los porteños opinan de Macri: igual cayó en las encuestas, ¿hubiera caído más si Clarín y La Nación titulaban “aumentos de más del 100% de un saque y sin explicaciones”? Es probable, pero igual que sucede con los medios K y el gobierno nacional, el peor favor que les hacen los medios a los políticos suele ser tratar de tapar las cosas, porque les dificultan enfrentar abiertamente los problemas, dar explicaciones y eventualmente corregirse.
    En cuanto a tu valoración de Cristina, su muñeca política y habilidad prefiero esperar y ver, sospecho que te vas a llevar una grave decepción, vamos a presenciar un largo, penoso y conflictivo final de fiesta, pero bueno, puede que esto sea fruto de mi pesimismo estructural.
    Saludos