Skip to content


“Griesa o Perón”, ¿puede funcionar?

Publicado el Lunes 26 de noviembre de 2012 en tn.com.ar

¿Caerá Argentina una vez más en default? Los especialistas sostienen que es bastante probable, y lo atribuyen al choque entre dos posturas cada vez más duras e inconciliables: la de rebeldía del gobierno argentino (“no pagaremos a los fondos buitre, aunque el juez falle a su favor“, etc.), y la del juez en defensa de su investidura.  Se estima además que, pese a los malos resultados alcanzados hasta aquí con su estrategia, Cristina Kirchner no desandará el camino del “repudio al fallo”, se negará a hacer el depósito ordenado por Griesa antes del dead line del 15 de diciembre y desoirá las sugerencias de ofrecer pagos parciales que podrían convencer al juez de rever su postura. En suma, seguirá prefiriendo politizar la cuestión a mejorar las chances de una salida negociada por vía judicial. Así, no dejaría más alternativa al juez, a la Cámara de apelaciones y a la propia Corte Suprema norteamericana que disponer un castigo ejemplar, en defensa propia.

¿Obtendrá igualmente nuestro gobierno algún beneficio doméstico del discurso nacionalista según el cual no sólo los fondos buitre sino todos los que lo critican son carroñeros que quieren sacar provecho de que al país le vaya mal? Los más duros cristinistas y la propia presidente parecen creer que sí: la polarización en este caso podría funcionar, porque tal como sucedió con YPF, los costos de admitir que el gobierno argentino violó la ley serían tan altos que desalentarán a todos los demás actores locales de señalarlo y de impugnar la decisión oficial. En todo caso, los opositores se entretendrán en críticas retrospectivas y poco prácticas sobre “las anteriores decisiones de gobierno que nos llevaron a esta lamentable situación”, igual que sucedió con YPF. En lo esencial y puestos entre la espada y la pared, se sentirán obligados a estar “del lado de la patria”, respaldando al gobierno en su lucha contra “la antipatria”.

Vistas así las cosas, más allá de que hasta aquí demostró ser un error politizar la cuestión para no pagarle un peso a los hold outs, podría considerarse que en adelante el camino más racional para el gobierno es perseverar en esa actitud: ya nadie quiere poner plata en el país, así que no se perderán muchas inversiones que digamos, y el problema lo tendrán en todo caso los bonistas reestructurados, que se quedarán sin cobrar, y más en general el sistema financiero, que tendrá que lidiar con más factores de incertidumbre en un ya convulsionado escenario económico mundial.

Sin embargo, hay motivos para dudar de que sea así. Puede que esta apuesta tuviera chances de funcionar si Argentina estuviera creciendo como en años pasados y pudiera presentarse entonces como un “rebelde exitoso” frente a un “mundo en crisis”. O si el sistema financiero tuviera que lidiar con inminentes reestructuraciones de deudas soberanas de países más gravitantes que el nuestro, particularmente en Europa. Pero si, como parece, ninguna de esas dos condiciones se verifica, es más probable que suceda lo contrario: los incentivos para aleccionar con el caso argentino sobre “lo que no se debe hacer” crecerán en vez de disminuir mientras más inflexible se muestre nuestro gobierno.

Algunas muestras de ello ya pudimos ver. Fue un grave error de cálculo de la presidente el que alentó a Griesa a adoptar una postura inéditamente favorable a los fondos buitre, desoyendo las preferencias del sistema financiero: y es que el propio gobierno argentino, al dar a entender que no acataría un fallo en su contra, quitó relevancia a los argumentos a su favor que esgrimieron los bancos, los bonistas reestructurados y la propia Reserva Federal, que en un contexto más amigable podrían haber convencido al magistrado de que sus resoluciones siguieran una vía media, dándole un poco de razón a cada parte. Dada esta situación, ya no hay mayores motivos para que el sistema financiero insista con su postura conciliadora: es más probable que intente ahora aislar el caso argentino, para que no siente precedentes negativos que dificulten futuras reestructuraciones y nuestro caso quede como “la excepción que verifica la regla”.

Tampoco en el frente interno, más allá de eventuales beneficios publicitarios de muy corto plazo, el gobierno tendrá las de ganar: más que una reedición de la provechosa contraposición entre Braden y Perón, que en su momento fortaleció el prestigio del general y contribuyó a pavimentar su llegada a la Presidencia, puede que lo que consiga Cristina sea reeditar agravada la experiencia vivida este año con YPF; es decir, una efímera agitación nacionalista que no alcanza para revertir las tendencias negativas de las encuestas, y se paga con indisimulables cuotas de aislamiento internacional, falta de inversiones y déficit comercial. La agitación nacionalista suele ser una veta provechosa para gobiernos en problemas en nuestro país, pero sólo mientras se puedan disimular o compensar sus costos materiales. A Perón le duró un tiempo, pero al final ni siquiera él pudo evitar pagar la cuenta: ella se le cargó cuando quiso recurrir a las petroleras norteamericanas para reducir el déficit energético, y los nacionalistas lo acusaron de traición. Es probable que Cristina tenga que esperar mucho menos para que, encima, tanto los acreedores como los nacionalistas pasen por ventanilla a cobrarle por la palabra empeñada.

Posted in Politica Argentina.


5 Responses

Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.

  1. Rodolfo says

    “En suma, seguirá prefiriendo politizar la cuestión a mejorar las chances de una salida negociada por vía judicial. Así, no dejaría más alternativa al juez, a la Cámara de apelaciones y a la propia Corte Suprema norteamericana que disponer un castigo ejemplar, en defensa propia”.
    ¡Ja!

  2. Best Seller says

    Buen timing

  3. Carlos says

    El autor del blog, lee los diarios?

  4. Marcos Novaro says

    Estimados, habitualmente se cuelgan acá las notas que salen los lunes en el sitio de TN, y esta vez no tenía sentido dejar de hacerlo. Aunque de lunes a jueves, el contexto cambió inesperadamente por la resolución de la Cámara de Apelaciones de NY, buena parte de los argumentos de la nota seguían siendo válidos.
    No estuvo mal mantener la costumbre, además, porque permitió volver a escuchar en el blog a los amigos k, que estaban algo desaparecidos. Temía que hubieran tirado la toalla después de un año de tropezones. Pero no, acá están, siguen leyéndonos y festejan con razón el fallo de la cámara neoyorkina.
    Ahora bien: el fallo es muy bueno para el país, y combinadamente con la espada de Damocles que impuso Griesa, forzará a pagar lo que se acuerde en los próximos tres meses con la intervención de la Cámara. Con lo cual es difícil decir que sea realmente bueno para la estrategia oficial: primero, porque quedó en evidencia que la apuesta de no pagar nada es lo que nos llevó hasta aquí, y si se hubiera acordado algo en febrero, seguramente se hubiera pagado menos y con menos costo político para el país. Segundo, porque la solución la aporta la justicia independiente de EEUU, esa que tanto se ha ocupado de descalificar el discurso oficial, salvándole las papas al propio gobierno y velando por los intereses del país mejor de lo que él hizo. Cristina puede seguir diciendo, claro, que “somos el contramodelo de un mundo donde el capital financiero y sus derivados se erigieron en amos y señores y nos quieren castigar”, pero es para consumo de los fanáticos, cada vez le cree menos gente. La justicia, igual que la economía, existen independientemente de “la política”, pese al enorme esfuerzo del kirchnerismo por ignorarla.

  5. Carlos says

    Disculpeme Novaro, pero yo no soy ni amigo ni K, leí el post y me sorprendí por la desactualización de la información. Ahora usted me aclara un poco más el problema. Gracias.