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El dilema del consejero independiente vencedor del kirchnerismo

Hace unos días comentaba aquí cómo la reforma a la ley del Consejo de la Magistratura alteraba en forma sustancial las condiciones en las que los partidos de la oposición debían trazar sus estrategias para conformar alianzas. El texto de la ley fue pergeñado por el oficialismo como una valla para impedir que los opositores pudieran presentar candidaturas para el Consejo adheridas a sus boletas legislativas. Sin embargo, decía también entonces que las restricciones podían “resultar al mismo tiempo en un incentivo para la formación de alianzas más amplias”, aunque especulaba con que “eso exigiría de los partidos una racionalidad que va mucho más allá de lo que hasta ahora han logrado demostrar”.

Ahora, mientras se intenta por un lado que la reforma sea bloqueada por un fallo judicial, se desarrollan también negociaciones para conformar una lista común entre todos los partidos de oposición para consejeros. La posibilidad de conformar esta lista opositora común de candidatos al Consejo  a partir de la utilización de la estructura de un partido nacional que no presente candidatos legislativos plantea un interesante dilema de cooperación. En principio, la idea – para la cual no hay hasta ahora obstáculos jurídicos – parecería reportar sólo beneficios para todos los opositores, y a juzgar por las declaraciones de intenciones que se han escuchado hasta aquí, habría consenso en concretarla.

cooperacion

Pero la cosa no será seguramente tan sencilla cuando llegue el turno de ponerle nombre a la cabeza de la boleta. Es que la propuesta esbozada en abstracto de conformar la lista con personalidades independientes, alejadas de la vida partidaria, enfrentará entonces el hecho de que cada uno de los partidos suele tener a sus “independientes” favoritos. Y, fundamentalmente, la decisión deberá lidiar con el hecho de que el independiente que encabece la boleta tendrá – si no ocurre nada extraño- amplias posibilidades de convertirse en el triunfador de la única elección realmente nacional del domingo 27 de octubre. Así, el candidato independiente, imaginado en principio como invitado de cortesía de los partidos opositores, podría devenir en el nombre de la figura política que ponga fin al proyecto kirchnerista.

Quizá sea esto lo que explique por qué, pese a la enorme oportunidad que supone la posibilidad cierta de vencer en forma contundente al oficialismo en una elección nacional, las preferencias opositoras parecen seguir estando orientadas a la suspensión de esta elección por medio de una decisión judicial.

Posted in Kirchnerismo, Política, Politica Argentina.