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La conformación de las listas del FPV en Chaco: predominio “respetuoso” del gobernador

La conformación de las listas para legisladores nacionales en el peronismo chaqueño se ajusta en gran medida a la noción más establecida en la literatura politológica según la cual el gobernador es el actor determinante en este terreno.
Según cuentan conocedores del pago, Capitanich se dispuso evitar las interferencias abiertas de la Casa Rosada que debió sufrir en 2011, cuando se le impusieron nombres en las listas. En especial el de José Mongeló, el referente más claro del kirchnerismo puro no Capitanichista en la provincia, con deseos ya declarados de ser gobernador en 2015, y que a comienzos de este año, y como paso previo para aquel objetivo, se autopostulaba para la boleta de senadores. El 66% con el que fue reelecto hace dos años y encuestas que lo favorecen ampliamente en cuanto a su imagen pública habrían sido los principales argumentos del gobernador para imponer sus criterios frente a las pretensiones de Buenos Aires que, como en seguida veremos, igual se dejaron sentir y al que, en todo caso, no se pudo ni se quiso ignorar.
Chaco elegirá en octubre tres senadores, de los que, si no ocurre nada extraordinario, dos serán del oficialista Frente para la Victoria. El número uno de la lista es Eduardo Aguilar, actual presidente de la legislatura, y ministro de economía durante toda la primera gestión de Capitanich. La número 2 es María Inés Pilatti Vergara, diputada durante los pasados cuatro años, y antes ministra de educación durante los dos primeros años de gestión de Capitanich.
El propio gobernador se anotó como senador suplente, con el explícito propósito de asumir la banca si en 2015 no obtiene la presidencia o vicepresidencia de la Nación. Para ello, estableció un público acuerdo con Aguilar, quien renunciaría a su senaduría para dejarla en manos de su jefe. Si todo sale como Capitanich y Aguilar esperan, este último no debería quedarse sin empleo dentro de dos años: de él se espera que reemplace a Capitanich en la gobernación. Para eso también se lo foguea encabezando la boleta senatorial.
Dicho sea de paso, la candidatura de Aguilar permitió resolver una intrincada situación palaciega. Capitanich prometió el actual cargo de Aguilar, la presidencia de la legislatura, al hijo del vicegobernador como contraprestación al bloqueo que el propio gobernador interpuso a las ambiciones de su vice de pelear por una banca en el senado nacional.
Vayamos ahora a Diputados. Chaco elige en esta oportunidad 4, de los cuales el FPV podría llegar a obtener 3. La lista es encabezada por un capitanichista puro, el actual ministro de gobierno Juan Pedrini, quien al ser confirmado en la lista agradeció explícitamente el honor otorgado por el gobernador. En el segundo lugar, en cambio – y paradójicamente – es donde se evidencia la intervención del gobierno nacional. Ese lugar está destinado a asegurar la reelección de Sandra Mendoza, famosa exesposa del gobernador quien pese a sus extravagancias demostró ser una legisladora disciplinada y leal al gobierno nacional, con buena llegada a Alicia Kirchner. El expectante tercer lugar, en cambio, rinde tributo a un dirigente clave del PJ chaqueño, Gustavo Martínez, líder del gustavismo. El candidato es ni más ni menos que el padre de Gustavo, portador del mismo nombre y ex director de escuela.

Capitanich Cristina

Estos nombres, los de ambas listas, se impusieron frente a las apetencias de varios otros, en particular intendentes peronistas que pugnaban no tanto por ir a una u otra cámara del congreso nacional sino por encabezar alguna boleta como modo de instalarse con miras a la gobernación. Por otro lado, también Capitanich habría resistido presiones para incorporar al menos a un camporista entre los primeros nombres de la lista de diputados nacionales. En todo caso, para todos los jugadores, tanto de Nación como de la provincia, siempre estuvo claro que la última decisión estaría en manos del gobernador.
Capitanich fue en definitiva el artífice central en el armado de las listas. Sin embargo, cabe decir que a diferencia de lo ocurrido en otros distritos, las decisiones del gobernador de Chaco no se redujeron a entronizar a sus hombres y mujeres de confianza sino que contemplan tanto la existencia de otros actores de peso en la política local como la mirada del gobierno nacional. Con respecto a lo primero, el mapa completo de la decisión sobre las listas no puede obviar al menos otros dos elementos. Por un lado, que al mismo tiempo se confeccionó la lista de legisladores provinciales, donde más claramente los distintos sectores internos recibieron según los merecimientos reconocidos por el gobernador (incluyendo, por ejemplo, a la esposa del antes citado kirchnerista puro Mongeló). Por el otro, que el armado de listas va de la mano de decisiones respecto a la reestructuración del poder ejecutivo. El gustavismo, por caso, no habría obtenido tanto como hubiera deseado en las listas, pero a cambio se le habría asegurado al líder del grupo, a la sazón ministro de desarrollo urbano y territorial, la ampliación de las prerrogativas de su ministerio (en detrimento del de desarrollo social, cuya titular va a la legislatura provincial).
Con respecto a lo segundo – la mirada del gobierno nacional-, Capitanich procuró elegir nombres aceptables para la Casa Rosada.
Como sea, todo parece indicar que la voluntad del gobierno nacional de imponerse en el armado de las listas nacionales se detiene frente a la presencia de gobernadores con un peso político indiscutido en su distrito. En principio, y excepto por Sandra Mendoza, cabe esperar que los votos de los legisladores nacionales del FPV elegidos en 2013 por la provincia de Chaco respondan sobre todo a la voz de mando del gobernador y jefe político del peronismo chaqueño Jorge Capitanich.

Posted in Elecciones 2013, Listas 2013, Política.