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Gobierno, empresarios y el cuarto operador en telefonía

El Gobierno busca concentrar tras de sí la capacidad de toma decisiones trascendentes antes de su salida en 2015, que no sólo le permitan mostrarse con poder para sortear el síndrome del pato rengo, sino también conformar una red de sustento de ahí en adelante. Esta lógica, que se aplica en simultáneo a campos muy diferentes, tiene una visibilidad resaltada en el sector de telecomunicaciones. La evidencia de que el tiempo le empieza a ser escaso llevó al Gobierno a poner en marcha decisiones largamente demoradas, entre las que se destaca -aunque no sólo- la licitación de espectro móvil. Lo que impacta sobre los operadores establecidos, disponiéndolos a negociar, pero también puede habilitar el ingreso de nuevos jugadores.

Como analizamos en esta columna, avanzar con la subasta de espectro le permite no sólo recaudar una buena cantidad de fondos fiscales de uso poco condicionado (mayores a los pagos comprometidos ante el Club de Paris de aquí a 2015), sino también poner sobre la mesa su capacidad para intervenir en la conformación del mercado y, en el transcurso, ganarse favores. Un proceso en marcha, en que los actores interesados han empezado a mover sus fichas.

Las compañías incumbentes y el ingreso de un nuevo operador

Como ahí comentamos, el Gobierno dejó en claro que los principales candidatos de la subasta son las operadoras actuales: resaltó que se trata de un negocio con alta concentración a nivel mundial, en que los operadores establecidos cuentan con ventajas respecto a un recién llegado por su infraestructura disponible.

Lo que es muy cierto. Más allá de la insistencia en road show internacionales, resulta difícil la llegada de un nuevo operador dispuesto a construir una red desde cero, no sólo por los gastos de subasta y despliegue, sino también por los elevados costos de adquisición de clientes en un mercado con una penetración superior al 130 % (un juego de suma cero, en que la captación de clientes proviene básicamente de lo que logre quitar a los otros operadores).

Se comentó que DirecTV podría estar interesada en participar de la subasta, en el marco de la fusión con AT&T puesta en marcha en Estados Unidos. Si bien es cierto que DirecTV compró en los últimos dos años espectro móvil en Brasil y Colombia, se trata de bandas altas (2.5 Ghz), más baratas y con menor penetración que las puestas en venta en Argentina (700 MHz y 1,7-2,1 GHz/AWS). Pero la intención de DirecTV es incorporar servicios de banda ancha fija con tecnología inalámbrica, de modo de complementar los de TV Paga. Lo que no implica ingresar en telecomunicaciones móviles, para lo que se requieren desarrollos de red mucho más intensivos. No resulta claro que si la fusión con AT&T finalmente se concreta, la nueva compañía decida competir con las telefónicas establecidas en la región. Pero en ese caso puede esperarse que apueste por Brasil, donde ya tiene espectro, y es un mercado más grande y con más chances de generar utilidades remisibles. Podría ser, en todo caso, que DirecTV opte por competir por una porción de las bandas menos costosas (el remanente 3G o un bloque de AWS), de modo de tener una cobertura parcial y una reserva a futuro, aunque habría que tener en cuenta la coincidencia de los plazos de fusión con la licitación, y las obligaciones de inversión y cobertura que se impongan en los pliegos.

Por el contrario, es habitual en estas licitaciones que las operadoras incumbentes resulten ganadoras exclusivas, dado que tienen un fuerte interés en mantener el mercado cerrado, y capacidad para pagar a ganador en la subasta: a la infraestructura ya desarrollada suman el flujo de caja vigente, y el conocimiento del contexto y contactos locales.

No obstante, el Secretario de Comunicaciones deslizó que en la licitación habrá “lugar para cuatro operadores,  y uno de ellos sí o sí va a ser un entrante”. No aportó mayores precisiones, y a más de un mes del anuncio siguen sin conocerse detalles de los pliegos y condiciones. Pero acorde a lo que venimos diciendo puede esperarse que el cuarto operador no sea otro que Nextel, presente en el mercado aunque más débil, que en forma independiente o en asociación con algún inversor podría valorizar la estructura ya desarrollada en las principales ciudades del país.

Ahí parecen puestos los ojos de los interesados en ingresar en uno de los negocios más rentables del país en la última década, sólo superado por el bancario. Y con enorme potencialidad: no sólo constituye el principal medio de comunicación telefónica -por encima de la telefonía fija, a la que en muchos casos ha sustituido-, sino que de la mano de las nuevas tecnologías lo viene haciendo crecientemente sobre el acceso a Internet.

Todas las miradas sobre Nextel

Nextel fue la empresa más afectada con la cancelación de la licitación de espectro en 2012, donde esperaba hacerse con bandas que le permitieran migrar su servicio de radio trunking a tecnologías 3G, tal como lo hizo en los otros mercados en los que opera (Brasil, Chile y México). Desde entonces, la matriz estadounidense NII Holding ha anunciado en repetidas ocasiones su intención de vender la filial local. Para lo cual debía dar con un interesado que le garantice las divisas requeridas: estimaba una valuación en base a la proyección de ventas presentes cercana a los US$ 400 millones, aunque los problemas de espectro, sus limitaciones tecnológicas y un contexto de escases de divisas dieron lugar a ofertas menores. A lo largo de 2013 se difundió que había recibido ofertas de la Corporación América de Eduardo Eurnekian y de Eduardo Román (titular de la compañía de logística Exolgan), pero sin alcanzar los montos esperados.

Esta situación se habría reforzado tras el anuncio de la nueva licitación, que valoriza a Nextel como la mejor -sino la única- plataforma para el desarrollo del anunciado cuarto operador. A lo que se suma que NII ha puesto en marcha un proceso de reestructuración y renegociación de deuda en Estados Unidos, y estaría buscando hacerse de liquidez antes de ingresar al Chapter 11, una especie de convocatoria de acreedores .  Así, el circuito de rumores y anuncios públicos refloreció.

En este contexto, resulta claro que el comprador o inversor debe contar con el aval del Gobierno: no sólo tiene que hacerse con divisas para el pago, sino también garantizarse la autorización de la Secretaría de Comunicaciones a la transferencia y la suerte en la licitación de espectro. Eso marca la cancha a favor de los empresarios con llegada al Gobierno.

El ingreso a móviles

Es en este sentido que deben leerse las recientes notas periodísticas sobre el interés de diversos empresarios en ingresar en telecomunicaciones móviles: mostrarse como candidatos ante el Gobierno, negociar a través de ahí con la empresa en venta. Ni bien anunciada la licitación, se dieron a conocer en Perfil las intenciones de Cristóbal López en el negocio, refiriendo que estaba en condiciones de reunir US$ 1.200 millones para adquirir Nextel, participar de la subasta y desarrollar la red 4G. Ahí mismo se filtraron las intenciones de Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, que anunciaron podrían hacerse de socios inversores para acceder al negocio. Lo que se confirmó hace unos días en otra nota en La Nación, en la que ‘fuentes anónimas’ reconocen los contactos con Nextel, para luego resaltar que optarían por presentarse a la licitación en forma directa a través de Telcorad, “una telco chiquita que el grupo opera en Mendoza y Neuquén”. Una versión que no tiene la menor cabida, y que sólo se entiende en el marco de las negociaciones que venimos comentando: una ‘telco chiquita’ no está en condiciones de cumplir con el único requisito de la licitación dado a conocer hasta ahora, “la capacidad de brindar servicios de calidad a nivel nacional en el corto plazo”. Y si bien el Gobierno mencionó la posibilidad del ingreso de pymes de telecomunicaciones al negocio móvil, dejó en claro que sería “como operadores virtuales de las grandes prestadoras”.

El tema volvió a aparecer fuerte en la prensa esta semana, con dos notas en La Nación y en Clarín que daban por descontada la compra de las filiales argentina y chilena de Nextel por parte de Szpolski y Garfunkel, quienes contarían con el respaldo de inversores argentinos y estadounidenses para afrontar una oferta conjunta de US$ 250 millones. La versión sin embargo fue inmediatamente desmentida tanto por Nextel como por los empresarios. Las negociaciones seguirían en marcha.

Suena probable, en definitiva, que Nextel se venda pronto, operando como medio para el ingreso en telecomunicaciones móviles de algún grupo empresario que pueda hacerse con el aval del Gobierno. Pero debe tenerse en claro que dados los montos de inversión -compra o asociación con Nextel, gastos de subasta, desarrollo de red y captación de clientes- debe tener una gruesa espalda financiera. Es posible que Szpolski y Garfunkel estén buscando englobar tras de sí a otros inversores de cara a un negocio suculento, pero no es nada sencillo. Más probable parece la apuesta de Cristóbal López, o incluso la del silencioso Eduardo Eurnekian, quien hábilmente anunció haberse retirado del asunto mientras disfruta de renovados lazos con el Gobierno.

Epílogo. Otra decisión crucial en el bolsillo: Telecom Argentina y Fintech – David Martínez

Paralelamente, se dio a conocer que todavía no se concretó la compra del paquete de control de Telecom Argentina por parte del fondo de inversión Fintech, conducido por el financista mexicano David Martínez. La operación, de US$ 960 millones, fue acordada por las partes hace más de seis meses, y según declaraciones del presidente de Telecom Italia “lo único que falta es la decisión de la SECOM”, pero “nunca es posible tener una fecha cuando se trata de reguladores”.

Se dice que detrás de la demora del Gobierno existirían presiones para que Martínez se desprenda del 40 % de las acciones que tiene en Cablevisión, que aún comparte con el Grupo Clarín. Pero a ello habría que sumarle un ojo puesto sobre otro tema crucial para el Gobierno, el conflicto de deuda en default con los holdouts. Aunque la situación se puesto más espesa en estos días, Martínez -uno de los grandes tenedores de bonos reestructurados en 2005 y 2010- podría jugar un rol mediador para una ‘solución privada‘, colaborando en las negociaciones para la compra de deuda a NML Elliott, el fondo de Paul Singer que lidera los reclamos en tribunales estadounidenses.

De este modo, demorando la autorización a Fintech por Telecom Argentina, el Gobierno se reserva una carta de cambio. Una en la cual el paso del tiempo también empieza a jugar fuerte, dado que si no se resuelve a tiempo para la licitación Telecom encontraría los mismos escollos que la excluyeron en 2012, “la potencial integración monopólica con Telefónica” vía el control en Telecom Italia. Así, mientras las agujas corren, en los despachos se sigue negociando.

publicado en Bastión Digital

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