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2016 vs 2010. Menos autobombo, pero aun atados a peleas chiquitas

Pasó el segundo Bicentenario y Cambiemos le imprimió su sello, menos faccioso y excluyente que el de seis años atrás. Aunque la discusión por la herencia recibida gravitó demasiado en el discurso presidencial

Hace seis años el kirchnerismo se apropió de los festejos del bicentenario de la revolución de mayo y los usó para autocelebrarse. Fue alevoso en la exclusión de la oposición política y de toda voz que disintiera del relato oficial, que postulaba al gobierno de turno como síntesis de todos los heroísmos patrios y redentor de una historia tachonada de fracasos causados por sus enemigos, que eran siempre los mismos, desde los realistas hasta la Mesa de Enlace y Clarín, la antipatria.

Los entonces gobernantes consideraron que la operación fue un éxito porque las celebraciones convocaron multitudes. Néstor Kirchner se vanaglorió días después de haber “quebrado” a sus adversarios con una maciza demostración de hegemonía cultural. Pero aunque las elecciones del año siguiente parecieron darle la razón, en verdad el kirchnerismo se dejó llevar por una fantasía. Porque al poco tiempo de ese supuesto triunfo histórico, del relato no quedaba casi nada, y hoy ya no queda nada del propio kirchnerismo.

Sucede que la gente quiere festejar, sentirse parte de una comunidad y de una historia, y no le presta tanta atención a los discursos, de los que toma coyunturalmente lo que quiere y le conviene, si las cosas van bien sobre todo en la economía de su bolsillo, y cuando dejan de ir bien busca otros argumentos y pasa a otra cosa. Eso le pasó al anterior gobierno y le pasará seguramente al actual.

¿Aprendieron nuestros dirigentes la lección? En parte al menos sí. Los festejos del bicentenario de la independencia han tenido mucho menos autobombo que los de seis años atrás y ninguna exclusión que lamentar.

Salvo el kirchnerismo y la izquierda extrema, que mayoritariamente se autoexcluyeron, todas las fuerzas políticas estuvieron en la asamblea legislativa que se realizó en Tucumán días atrás. Y salvo Alicia Kirchner todos los gobernadores participaron de los actos centrales del 9 de julio.

Los organizadores de los festejos respetaron su carácter federal y se cuidaron de no ideologizar sus contenidos con propaganda oficialista. En las producciones que vienen difundiendo los medios públicos se han esmerado por darle cabida a artistas e intelectuales identificados con la oposición, algo que hay que celebrar.

Y aunque la convocatoria no fue tan masiva como en 2010 tampoco resultó escasa, todo lo contrario, considerando la poca inversión de tiempo y dinero que se realizó.

Tal vez sea por contraste con todo ese esfuerzo por romper con el modelo anterior que llamaron tanto la atención algunos tonos y gestos de los discursos presidenciales. En los que se filtró el partidismo y la querella coyuntural mucho más de lo conveniente.

En la vigilia del bicentenario, en Jujuy, Macri enfocó ya su atención en la “pesada herencia recibida”. Y encima lo planteó ante un auditorio compuesto en gran medida de escolares. Lo que hizo acordar al día de la bandera en Rosario, cuando incitó a niños de guardapolvo a entonar con él un desubicado “Si se puede” tomado de la campaña electoral. Y no se detuvo ahí: en su discurso del sábado en Tucumán habló un poco de todo, es cierto, pero el eje fue definitivamente la herencia kirchnerista. Algo que podría haber dejado para otra ocasión, que seguro no le va a faltar. ¿Será que siente que solo en el contraste con los Kirchner su figura, su rol y el propio tiempo histórico que busca inaugurar van a poder tomar vuelo?

Perdió así una valiosísima oportunidad para dar una pauta más concreta sobre el futuro común que podemos alcanzar, para ofrecer una referencia más amplia tanto sobre lo que nos une del pasado como de lo que podemos hacer juntos, que es precisamente el lema que la propaganda institucional de la Presidencia ha hecho suyo, pero el discurso del presidente no se esmeró mucho en desarrollar.

Lo más llamativo es que repitió así un defecto de las celebraciones de 2010: también en ellas la ausencia más notable fue la del futuro, lo que era en alguna medida esperable de un gobierno obsesionado por cambiar el pasado. Este no es el caso de Macri, pero parece que los enredos del presente y tal vez una propia inseguridad le impiden todavía romper el molde y abrir ese horizonte de tiempo largo y compartido que por ahora está solo esbozado en la cartelería de Presidencia.

por Marcos Novaro

publicado en TN.com.ar el 12/7/16

Posted in Política.


3 Responses

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  1. Julian Arn says

    Estimado Marcos: Me sorprende, que un intelectual de vasta experiencia en los análisis sociológicos, comprometido con las instituciones de la República desde su época de estudiante, no haya reparado en el significado de la reimplantación del desfile militar. Yo también pienso que un golpe institucional es imposible que suceda en el modo en que ha sucedido desde 1930 pero también creo que la sociedad argentina no se caracteriza por la defensa a ultranza de su Constitución. Darle espacio a los otrora reserva moral, me parece, cuanto menos arriesgado. Me preocupa que algún trasnochado venga a fregarnos a todos aquellos que luchamos por el Estado de Derecho. Saludos.

  2. Marcos Novaro says

    Estimado Julián, la verdad no me parece que el desfile militar sea un retroceso, como tampoco me pareció en su momento que suspenderlos fuera un avance.Si no hay desfile pero hay Milani y servicios asociados creo que tenemos más problemas que sin Milani y con desfile. Pero bueno, entiendo que a mucha gente la sola imagen del desfile le moleste. Solo que no es mi caso, entiendo que a mucha otra gente incluso le gustan los defiles, y sobre todo le gustan a los militares, pero me preocuparía solo si fueran una señal de otros roles que las FFAA estén adquiriendo, y tampoco eso me parece que esté pasando. Sí me gustaron y me preocuparon otras cosas de los festejos, y por eso me enfoqué en ellas. Saludos

  3. IIEMD Marketing Digital says

    Antes que nada Felicitaciones por el blog de parte del Instituto Internacional Español de Marketing Digital (IIEMD) , sin duda Marco Novaro tu articulo nos gustó mucho porque es claro espejo de lo que esta pasando en latinoamérica con todos estos cambios de poder y tendencias ideológicas de los diferentes gobiernos. Ciertamente, y lo que nos preocupa, es como afrontaremos el presente para que el futuro mejore (de cara a una crisis generalizada), y que preocupa entre ver que una figura tan importante se enfoque mas en los errores del pasado que en las soluciones del presente. Pero vamos que de seguro solo fue a nivel de discurso y ya habrá que ver como se desenvuelve el escenario político. Esperamos haber aportado nuestro granito de arena al artículo, éxitos!