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Curas por los pobres hacen el ridículo contra Cambiemos

El grueso de la Iglesia católica argentina debe haberse sentido más que incómoda después de leer la misiva que un grupo de párrocos alineado con Cristina Kirchner escribió y difundió el viernes pasado: “sin ningún temor o prejuicio sostenemos firmemente que un cristiano no puede darle el voto a un gobierno como éste, que multiplica las ayudas fraudulentas a sus amigos, facilita las ganancias de los ricos y condena a los pobres a la marginalidad y lo hace a la luz del día con mentiras y desparpajo”.

Si hasta al Papa Francisco le debe haber sonado inconveniente eso de identificar en consecuencia como “pecado” el voto al gobierno. Lo que significaría obligar a que millones de miembros de su grey, el mismo domingo 22 de octubre, pidan perdón a sus sacerdotes y hagan acto de contricción por una conducta absolutamente independiente de la moral cristiana, según lo que la moral cristina definió como su área de influencia varios siglo atrás, cuando aceptó razonablemente separarse de la soberanía del estado y dejar de batallar por un Cristo Rey en el mundo occidental.

Porque lo único seguro es que tampoco esta misiva parroquial va a impedir el resultado cantado de las legislativas. Como no lo ha hecho la manipulación vergonzosa del caso Maldonado en un último intento de asociar a Macri con la dictadura. Ni funcionó la peregrina idea de que el despido del impresentable pseudoperiodista Roberto Navarro estuvo motivado en alguna presión oficial. Y tampoco lo lograron las decenas de tomas de escuelas en la ciudad de Buenos Aires motivadas en el reaccionario rechazo a una reforma de lo más modesta, sólo pasible de ser vista como amenazante desde el pueril afán de protagonismo de adolescentes malcriados, y el no menos adolescente comportamiento de muchos de sus progenitores, sus docentes y los directivos escolares, entre indiferentes y cómplices.

Todo lo contrario. El tono de grotesca desesperación de todas estas iniciativas para salvar a Cristina y los suyos de la derrota que les espera paciente e inescapable en octubre sólo han abonado más y más el consenso social respecto a que conviene optar entre un moderado apoyo al gobierno o una moderada crítica al mismo, pero en cualquier caso no tiene mayor sentido actuar como si estuviera en peligro de muerte un modelo de país maravilloso que supuestamente nos habría regalado el kirchnerismo y que claramente nunca existió.

Machacar con esta idea, en cambio, es lo más sorprendente de todo lo que tiene de sorprendente la carta del grupo de curas en la opción por los pobres que se referencian en el kirchnerismo militante: la afirmación de que “están en juego dos modelos antagónicos de país… un país injusto y dependiente, que concentra la riqueza en una minoría (y) un país con la gente adentro, distributivo, soberano e inclusivo”, alternativa que supuestamente quedaría graficada en una “lista interminable de perjuicios” cometidos por Macri, entre los que se incluye “represión violenta a la protesta social y abusos de autoridad de las fuerzas de seguridad, protección a los capitales más que a los ciudadanos, promesas incumplidas, mentiras y falsedades permanentes, presos políticos, un desaparecido, persecución a quienes piensan distinto, aumento de la pobreza, desempleo, un insostenible endeudamiento que hipoteca el futuro, la especulación financiera, la desindustrialización, la entrega de nuestra soberanía”.

En el peor momento del ajuste de las tarifas de servicios y caída del consumo, fines del año pasado, el porcentaje de pobreza habría subido entre 2 y 3 puntos comparado con un año antes. ¿Tiene algún sentido llamar a eso un “cambio de modelo de país” o “abandono del rol cohesionador del Estado” o siquiera ver en eso una sombra de diabólico “neoliberalismo”? Desde entonces todas las estadísticas hablan de una recuperación del empleo y el nivel de ingreso, incluso en los sectores más bajos de la sociedad. Estos curas por los pobres ¿estarán leyendo demasiado Página 12 y no recibiendo a tiempo datos actualizados más fidedignos?

Sin duda su misión y sus obras son muy positivas para los barrios en que trabajan, hasta heroicas en algunos casos. Pero dado que por eso mismo seguro conocen los problemas de inseguridad y narcotráfico que afectan a esas poblaciones, ¿no se les ocurrió siquiera plantear un matiz para aludir a las políticas de seguridad del anterior gobierno y a las del actual? ¿O consideraron que enturbiaría la burda idea de que había un modelo inclusivo y maravilloso y hoy hay uno expulsivo y horrible por lo que era mejor ignorar el asunto?

Una verdadera pena que hayan decidido invertir parte del bien ganado prestigio que poseen en una finalidad tan mundana como inconducente.

por Marcos Novaro

publicado en TN.com.ar el 24/9/17

Posted in Política.


One Response

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  1. JORGE says

    El cristiano no puede vivir sin fé. El kirchnerista tampoco. Es obvia su coincidencia ideológica.
    ….progenitores, sus docentes y los directivos escolares, entre indiferentes y cómplices. En general, así somos.



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