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¿Ganaron los malos, “la muerte”?, ¿o “no importaba el resultado”?

Me hubiera gustado otro final. Y no comparto por tanto para nada la idea del presidente de que “no importaba el resultado” porque en cualquier caso “ganará la democracia”.

Esa frase me sonó a una sobreactuación de su proclamada neutralidad, al punto de convertirla en indiferencia y desconexión con los ciudadanos, sus representados: equivalió a decirle a los millones que se manifestaron a favor o en contra del proyecto de legalización del aborto que habían estado peleando por algo sin importancia.

Buscando no ofender a nadie, Macri terminó ofendiendo un poco a todos. Mala idea. Alguien parece estar metiendo la pata en forma en el sofisticado dispositivo comunicacional del oficialismo.

Encima, hubiera sido bastante simple evitarlo. Porque la intención detrás de la pifia presidencial, si bien no es lo que cuenta, está clara y es muy razonable: evitar que su gobierno quede atrapado por la nueva grieta que se ha abierto y amenaza dividir a la sociedad en dos. Podía decir que “más allá del resultado, etc, etc”. O algo del estilo “salga como salga la votación debe servir para que aprendamos a comprendernos y convivir en mejores términos…”.

Se sumó además que unos cuantos de su propia administración le complicaron las cosas, porque incumplieron su obligación de moderarse y poner por delante su rol institucional como representantes, en vez de la promoción de sus gustos y opiniones. Quien descolló en ese papel fue sin duda Gabriela Michetti, que tuvo una noche entre brutal y desopilante. Además de insultar al senador Luis Naidenoff, coordinador del interbloque oficialista, una figura muy respetada y medida, y festejó con un “vamos todavía” como si estuviera en la cancha. Todo lo contrario de lo que su gobierno necesitaba de ella.

Porque los ánimos estaban ya suficientemente caldeados. En parte porque las intervenciones de los senadores fueron, en general, además de bastante más pobres que las de Diputados, más centradas en ganar protagonismo, exponer las propias creencias y sacar ventaja política. Otra que se lució fue García Larraburu, que expuso sin matices lo que el kirchnerismo espera extraer como beneficio colateral del fracaso del proyecto: que quede en evidencia la incapacidad de Macri de impulsar cambios modernizadores en el país. Su intervención fue todo un homenaje a la mezquindad.

Y a eso sumemos las interpretaciones entre decepcionadas y enojadas que comenzaron a instalarse ya antes de la votación en el campo de los verdes. En vez de aprender de lo sucedido, revisar estrategias escogidas y posibles errores, para mejorar las chances de avanzar en la próxima oportunidad, que se va a presentar y bastante pronto, muchos se dedicaron a despotricar contra los “antiderechos”, los “promotores de la muerte de más mujeres”, etc. Con la lógica de la retagliación: me dicen que son “la vida”, les contesto que son “la muerte”. Fin de la discusión.

En los mejores momentos del debate público que atravesamos desde que se habilitó el tratamiento del tema en el Congreso se logró evitar ese karma tan nuestro de la descalificación. La frustración de los promotores del cambio será doble si en vez de mejorar sus argumentos de aquí en más, los cristalizan recurriendo a la estética de los justos: tan convencidos están algunos de que tienen razón, que representan el progreso y los derechos y que todos seríamos felices si pensáramos como ellos, que se olvidan que el mundo está lleno de gente que piensa cosas completamente distintas pero coincide en creer que tiene de su lado la verdad.

Convencer a los demás y ponerse más o menos de acuerdo es complicado. Argentina es un país especialmente complicado para lograrlo. Y se sabía desde un comienzo que el Senado iba a ser el trámite más complicado de esta discusión. Finalmente, tan mal no resultó.

por Marcos Novaro

publicado en TN.com.ar el 9/8/2018

Posted in Política.


2 Responses

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  1. Martin says

    Con una mejor representatividad de CABA y de varias provincias donde los 3 senadores votaron a favor de la clandestinidad salía el proyecto. Cómo se logra una mejor representatividad? No es una oportunidad para que algunas personas se fijen mejor a quienes votan en el futuro?

  2. emilio gaviria says

    Falsa conciencia colectiva. Importa más el dinero que el aborto querido por ambos sexos.



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