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La Tercera Posición Peronista, ¿es viable?

Los peronistas moderados o de centro, ¿llegarán a ser una alternativa? Pueden reunir un gran poder territorial pero les falta un líder atractivo. ¿A quién van a sacarle más votos, a Macri o a Cristina? Pese a los problemas que estos dos polos enfrentan, ninguno les hará fáciles las cosas.

Para que Massa, Urtibey, Schiaretti y Pichetto lleguen a ser realmente competitivos todavía tienen que recorrer un largo camino. Y lo demostraron apenas unos minutos después de la foto que se sacaron esta semana: el primero planteó estar en contra de votar el presupuesto, y el segundo, de sostener los fueros a Cristina. Podrían ser iniciativas complementarias si no fuera que atienden públicos demasiado distintos, y generan más rechazos que simpatías en muchos de los que necesitan seducir: si este sector empujara el desafuero de la expresidenta, su bancada se dividiría, y si a continuación la senadora terminara presa, que es lo más probable, habrá contribuido además a victimizarla a ojos de muchos votantes peronistas que esos cuatro referentes necesitan atraerse. Por otro lado, si el presupuesto fracasara, los que quieren moderación y colaboración, que son una gran parte de los hoy enojados con el gobierno pero que no son kirchneristas, se volcarían a favor del gobierno, en contra de los que “ponen palos en la rueda”. ¿Por dónde hacer avanzar entonces la tercera vía del “peronismo blanco”?

En un plano más general, los cuatro jinetes de la renovación tienen demasiado kilometraje acumulado para poder actuar, como pretenden, sin dar explicaciones de su trayectoria: por no hacerlo, tienen que batallar contra dos críticas inversas pero ellas sí complementarias, la que les recuerda que hasta hace tres años eran casi todos kirchneristas acríticos, y la que se enfoca más en lo inmediato y recuerda los últimos tres años de “complicidad” o al menos colaboración con el macrismo. Ahora llaman a esos compañeros de ruta olvidados “el pasado” y “el fracaso”, pero no está claro por qué habría que confiar en que ellos lo hagan mejor. Encima Massa no tuvo mejor idea que volver a convocar a Tinelli, y varios massistas a sugerir que Urtubey estaría mejor como vice o jefe de gabinete de Macri. ¿De este entrevero va a surgir la figura de renovación que están buscando? ¿Tendrán éxito, siquiera, en diferenciarse de los Guillermo Nielsen, los Dady Brieva y demás voceros del peronismo catástrofe?

Uno podría pensar que las frustraciones acumuladas por los votantes con el oficialismo, y en general el mal momento económico que atraviesa el país, deberían ser suficiente impulso para que los opositores más o menos razonables reciban más apoyo. Pero no es lo que hasta aquí ha sucedido: su descrédito creció igual que el de Macri y su gente. Y sería bueno que se preguntaran por qué sucede algo tan extraño. El dar señales contradictorias sobre lo que piensan, lo que harían diferente en caso de estar en el poder, en el terreno del combate a la corrupción, el ajuste y otros asuntos, no ayuda. Marco Lavagna, uno de sus economistas más vocingleros, dijo hace poco que si ganan repudiarán el acuerdo con el FMI. En cambio la mayoría de los gobernadores peronistas respalda el acuerdo. ¿Por qué no aclaran las cosas de una buena vez?

Uno de los puntos en que parece que sí están de acuerdo es en tratar de sumar al progresismo de Lifschitz y Stolbizer, pero tampoco está claro si podrán hacerlo defendiendo los fueros de CFK en el Senado, o abrazando el “centro nacional” propugnado por Pichetto. Mostrarse moderados es una gran idea, pero no resultar ambiguos en todo lo que dicen y hacen les está costando un poco más de la cuenta.

Recordemos también que Massa estuvo coqueteando con la posibilidad de ir a las PASO con el kirchnerismo desde las elecciones de 2017 y hasta hace muy poco, con la expectativa de que Cristina ahora sí no tardaría en diluirse y el FR podría ganarle y absorber lo que quedaba de sus bases de apoyo. Pero las cosas en este terreno fueron para un lado muy distinto al previsto, igual que en la economía y todo lo demás. Ahora el tigrense está en esto más de acuerdo con Urtubey y Pichetto: no hay forma de compartir cartel con los kirchneristas sin ser ellos los que sean deglutidos. Aunque muchos en el FR siguen con la idea anterior, ahí está Solá para testificarlo. Y otros ahora tienen otro sueño, que en su pelea con “la derecha peronista”, la de los Urtubey y los Pichetto, parte del kirchnerismo lo ayude. En eso están algunos de los Moyano. Por si no logran subir al carro a Stolbizer y Lifschitz, o su aporte no alcanza.

Claro que, pese a todas sus dificultades, puede darse que las circunstancias los terminen beneficiando. Si la crisis se agrava, este “peronismo blanco” tal vez crezca sobre los votos antes oficialistas. Y ayude a Cristina. Y si la crisis tiende a superarse, tal vez crezca sobre el sector de la ex presidenta, y ayude a Macri. En alguna de las dos variantes ¿podrían entrar a un eventual ballotage? No es imposible, pero por ahora es poco probable.

Y es que no existen los tres tercios. Hay un tercio oficailista, sí, que hasta hace poco era algo más que eso y no se sabe si puede volver a serlo. Y hay algo menos de un tercio kirchnerista, que no crece ni decrece, y es difícil pensar que vaya a ir para un lado u otro en el corto plazo. El resto no es en nada parecido a esos dos polos, es un espacio virtual, disperso y sin nombre, compuesto de múltiples actores que piensan cosas muy distintas y sólo en caso de que alguien logre un gran impacto van a comportarse de modo uniforme.

por Marcos Novaro

publicado en TN.com.ar el 30/9/18

Posted in Política.