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Cristina, Milagro, Gustavo: se arruinó la “Navidad sin presos políticos”

En los últimos días una catarata de malas noticias judiciales le empañó el fin de año a los peronistas. En todos los casos reaccionaron solidarizándose con los procesados o condenados. Estiman que no van a pagar mayores costos y puede que tengan razón.

El panorama que brevemente despuntó unas semanas atrás, el de “una Navidad sin presos políticos”, según el pedido en tono heroico que hiciera Amado Boudou apenas fue liberado, se trastocó en su opuesto: varios juzgados y tribunales dieron pasos importantes antes del receso de las fiestas en casos de corrupción, que deben haberle atragantado el turrón a más de uno.

Primer acto, en Jujuy avanzaron finalmente las causas principales contra Milagro Sala, la llamada “Pibes Villeros”, en la que se la acusa junto a su organización de haber birlado unos 35 millones de planes para viviendas, y la relacionada a la “balacera de Azopardo”, en que una niña resultó herida por el fuego cruzado en que habrían estado involucrados matones a sus órdenes. Por el primer caso la fiscalía pidió 22 años y por el segundo 12. El juicio oral se espera que avance ahora más rápido y puede que se conozca el veredicto antes de que termine el verano. Si las condenas fueran consecutivas quedaría presa hasta el 2050.

Segundo acto, Gustavo Menéndez, intendente de Merlo y hasta hace unos días nomás presidente del PJ bonaerense, fue condenado a 2 años y medios de prisión e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos en un juicio por haberse quedado con 600.000 pesos de dos casinos de Mar del Plata. No lo hizo precisamente apostando a la ruleta, sino gracias a que siendo Felipe Solá gobernador, es decir hace una pila de años, administraba esas casas de juego. El PJ de la provincia puso el grito en el cielo: consideró todo el proceso una “persecución cobarde” de la Justicia provincial, contra los que “queremos construir otra Argentina y otra Provincia”, que seguro no es esta de Vidal, pero tampoco debe ser la que resultó de tres décadas de gobiernos de Gustavo y sus amigos, cabe suponer, aunque no lo aclararon.

Tercer y último acto, la Sala 1 de la Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento con prisión preventiva contra Cristina Fernández, confirmando la acusación del juez Bonadío contra ella como jefa de la asociación ilícita que vampirizó la obra pública durante los 12 años de gobiernos de los Kirchner. Salieron enseguida en su ayuda sus colegas peronistas del Senado, para ratificar que no le soltarán la mano: no se van a apurar en el tratamiento del pedido de sacarle los fueros, y mientras dependa de ellos seguirá disfrutando de ellos, hasta que “tenga una sentencia firme”, es decir una que corresponda no sólo a la conclusión de este u otros juicios, sino de todas las instancias de revisión, algo que no podría suceder hasta dentro de varios años.

Igual, para la Jefa terminar como Menem no debe ser algo que le esté haciendo mucha gracia. Así que se descargó contra Macri, la Justicia a la carta y los medios, todos supuestamente desesperados por detener su irrefrenable éxito político. Pese a que desde otras ventanillas justicialistas se diga exactamente lo contrario, que Macri está desesperado pero porque ella siga libre y en el candelero, pues sería la única garantía de que él logre ser reelecto.

Además la cámara en cuestión alivió las acusaciones contra una parva de empresarios. Habían sido procesados por Bonadío como socios de esa organización delictiva, dado que habían sacado jugosas tajadas de las operaciones fraudulentas documentadas por Centeno. Pero según los camaristas sólo serían responsables de pagar coimas, como si hubieran caído sin comerla ni beberla en un puesto caminero, donde fueron tentados por el diablo. No les llamó la atención a los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi que muchos de esos empresarios hubieran tomado por costumbre pasar todas las veces que podían por ese tentador puesto caminero, y se sacaban los ojos unos a otros por hacerlo. En fin, en algo tuvo razón Cristina, la media disculpa a esos empresarios no parece ser consistente con la pretensión de la Cámara de tomarse en serio esta investigación.

Como sea, ese deslucido costado de los avances que la Justicia ha logrado en los últimos días en estas y otras causas por corrupción no debería impedir que pongamos nombre a la obra: “En la política argentina ahora no siempre el crimen paga”.

Que para la oposición debería ser una señal de alarma: no es solo por estos avances, pero sin duda que ellos algo de ayuda brindaron para que en el peor año imaginable para el gobierno de Macri, les haya resultado imposible lograr mayores avances, tomar la iniciativa, seducir a al menos parte de los desencantados del macrismo.

Les pasa como a los machistas empedernidos: pueden seguir burlándose en la intimidad del nuevo clima de opinión reinante, en que lo que antes era tolerado u ocultado ahora sale a la luz y busca justicia y castigo; pero no les conviene vocear su resistencia al cambio fuera de los guetos en que se les celebran sus chistes y ocurrencias. En un ambiente como este no pinta que vayan a recibir grandes obsequios de Navidad.

por Marcos Novaro

publicado en TN.com.ar el 21/12/2018

Posted in Política.


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