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Otro porrazo de la “nueva política” de Macri. La UCR y Cristina festejan

En La Pampa el calor le ganó a las ganas de votar. Con poca concurrencia, el aparato radical se impuso a la “nueva política” de Macri. En tanto el kirchnerismo sacó ventaja de la unidad peronista.

Con un sol que partía la tierra, pocos pampeanos se movilizaron para participar en las internas no obligatorias que la ley provincial establece para seleccionar candidatos y se realizaron este domingo. Como la norma además diferencia las urnas para afiliados de las urnas en que votan los independientes, es bien sencillo calcular cuánto pesaron los aparatos partidarios, y cuánto los no afiliados y las preferencias de la opinión pública en general.

De acuerdo con los números provisorios, sucedió algo semejante a lo visto semanas atrás en La Rioja, en el plebiscito para habilitar una reelección más del gobernador: la baja participación ciudadana fue decisiva para que los aparatos partidarios se impusieran.

En este caso el resultado tuvo impacto en los dos principales espacios de la política nacional, Cambiemos y el peronismo.

En la coalición oficial, ¿los radicales se están vengando de la hoy alicaída “nueva política”, con que el PRO quiso, cuando corrían tiempos mejores, imponer sus out siders y demás figuras casi sin experiencia política, y quitarles a los más experimentados militantes y punteros de la UCR sus espacios territoriales? Por lo menos fue el modo en que estos interpretaron el resultado. Compararon al ex secretario de deportes de Macri, el colorado Carlos Mac Allister, quien cayó derrotado ante el diputado Daniel Kroneberger, con el también frustrado Del Sel. Y reclamaron que de ahora en más el presidente y sus seguidores reconozcan la valía de los candidatos del centenario partido a la hora de discutir las listas en las demás provincias.

Lo cierto es que la estrategia de Macri falló en La Pampa por partida doble. Primero, porque no logró imponer una lista de unidad: su preferencia, transmitida por Marcos Peña a propios y extraños, es evitar a toda costa la competencia con los aliados, acordando candidaturas sin cederles más que lo imprescindible, planteo que los radicales pampeanos rechazaron. Y segundo, porque el cálculo macrista de que de todos modos podían ganar con Mac Allister y el empuje del gobierno nacional se reveló ilusorio. Al final las visitas de funcionarios nacionales a la provincia no ayudaron mucho, tal vez hasta empeoraron las cosas y el colorado sacó bastante menos votos que Kroneberger.

¿Tendrá consecuencias más serias este barquinazo de la estrategia electoral del PRO? Habrá que ver. En medio de los festejos algunos dirigentes radicales nacionales volvieron a agitar la idea de competir también por la candidatura presidencial, con Martín Lousteau, que hace poco se afilió al partido y se ve no tiene problema en mezclar nueva, vieja y cualquier otra política según cómo le vengan las cartas. Pero puede que las cosas no pasen a mayores y esa amenaza sea sólo eso, y esté dirigida a lograr que los negociadores que envíe Macri de aquí en más sean un poco más generosos.

En cuanto al peronismo, mientras tanto, en la única disputa que deparó verdadero interés, se enfrentaron varios dirigentes de Santa Rosa por la candidatura a la intendencia, en la que se cree pueden tener suerte en las elecciones generales de mayo porque el intendente saliente, del radicalismo, no hizo una buena gestión. Y el resultado, por unas pocas decenas de votos, favoreció al candidato más cercano a Cristina Kirchner, Luciano Di Nápoli. Quien sin demora le dedicó el triunfo y su alegría: “hablé con Cristina, está profundamente emocionada”, dijo.

Es claro una buena noticia, no sólo por la victoria de sus seguidores, sino porque la lograron llevando a la práctica su idea, la “unidad ante todo”. Los distintos sectores peronistas de la provincia, y también de la ciudad capital, se avinieron a formar un frente, el Frejupa, y resolvieron sus diferencias disputando candidaturas pero sumando sus votos, en vez de dividiéndolos como vienen haciendo, en muchos otros distritos y a nivel nacional, desde hace años renovadores, federales, kirchneristas y antikirchneristas.

¿Y si el ejemplo cunde y se traslada a otras provincias? Es probable, y por eso los planes de expansión territorial de la coalición oficial han ido reduciéndose: desde hace algunos meses que se han vuelto minimalistas, se limitan casi a no perder lo que tienen.

Y peor todavía, ¿si la fórmula de la unidad peronista se trasladara a la elección presidencial? Es mucho más difícil de lograr, y hasta los más optimistas de ese espacio lo saben: no hay candidato que no sea Cristina capaz de retener los votos de su sector, ni hay adversarios peronistas que estén dispuestos a competir con ella en una interna. Así que Macri, Peña y compañía todavía respiran aliviados: al menos esos papeles no corren riesgo de quemárseles.

por Marcos Novaro

publicado en TN.com.ar el 17/2/2019

Posted in Política.