Massa en la dura tarea de salvar al gobierno de sí mismo*
Miércoles, Agosto 27th, 2008Hasta ahora Sergio Massa y los demás (pocos) funcionarios medianamente moderados y modernos que integran (todavía) el gobierno kirchnerista han logrado escasos o nulos resultados en dos de los terrenos en que plantearon la necesidad de cambios para salvar a la actual administración de su vocación autodisolvente: el reemplazo de funcionarios ineficaces y desprestigiados, y el cambio de las políticas económicas para frenar la inflación y recuperar la confianza de los inversores. Pero tan mal no les ha ido en cambio en el giro impulsado en la relación con los gobernadores y legisladores afines o aliados. Veamos un poco qué está pasando en cada uno de estos terrenos.En cuanto a lo primero, el recambio de los funcionarios, da la impresión que el vértice del poder sigue y seguirá mientras pueda prefiriendo evitar los cambios. Al menos hasta el momento en que ellos se le impongan, aunque ello suceda del peor modo, como pasó en el propio caso de Alberto Fernández y Sergio Massa, y antes de eso, con Alberto Abad y Ricardo Echegaray en la disputa AFIP-Aduana. Saber despedir a un colaborador que ha fracasado, o que simplemente ha llegado a significar más problemas que soluciones, es un arte que los gobernantes deben saber practicar, y los Kirchner nunca lo aprendieron, ni parece quieren tampoco aprenderlo ahora. El caso más grave es sin duda el de Guillermo Moreno, pero hay otros, demasiados, que se han ido acumulando: por ejemplo Héctor Capaccioli, cuya permanencia en el manejo de los programas especiales de las obras sociales es, tras el triple crimen de los farmacéuticos, muy poco razonable; o Romina Picolotti, que no podrá nunca recuperarse de cuarenta días de humareda ni de sus ridículos llamamientos a colgar a unos chacareros quasi marginales como si se tratara de exponentes de una monstruosa oligarquía piromaniaca.
En cuanto al cambio de las políticas económicas, el problema es incluso más grave: en la persistente vocación de los actuales timoneles del destino nacional por tratar siempre de tener razón, o al menos de aparentar que la tienen, resolver problemas prácticos como son los de la economía aparece como un asunto secundario; y que merece ser considerado sólo y en la medida en que esté garantizado aquel primer objetivo. La presidenta y su entorno parecen por tanto convencidos de que es preciso esperar la oportunidad para hacer algo que puede que ya admitan es necesario en términos técnicos, pero no políticos. La dificultad está en que mientras más tiempo pasa el problema económico en sí se va agravando, porque tras la crisis con el campo él ha adquirido una dinámica propia y muy inconveniente: con la misma velocidad con que se habían alineado en el 2003 todos los planetas para que casi cualquier política económica diera buenos resultados, ahora parecen alinearse para complicar más y más la situación, la inflación, las restricciones fiscales y de financiamiento, la caída de precios internacionales y el alza de tasas se encadenan y potencian entre sí; y el paso del tiempo empeora las cosas, reduciendo las opciones disponibles y exigiendo más y más esfuerzos para asegurar una salida no conflictiva. Ante lo cual se refuerza a su vez el temor oficial a ya no poder disfrazar un giro como una confirmación del rumbo, dándole más razones a los conservadores y los fanáticos dentro del oficialismo.
No todo está perdido, sin embargo, para el intento moderador-modernizador del nuevo jefe de Gabinete: al menos en algunas áreas de la gestión, en particular las que involucran los intereses de legisladores y gobernadores, los Kirchner han abierto la puerta a un cambio de actitud, aunque más no sea parcial, para nada menor, respecto a lo que había sido la norma hasta la derrota de las retenciones móviles en el Congreso. (more…)