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	<title>El agente de CIPOL &#187; Nacionalismo Sano</title>
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	<description>Blog del Centro de Investigaciones Políticas (www.cipol.org)</description>
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		<title>Las razones de la intolerancia</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Sep 2011 15:13:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Novaro</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En términos generales, es probablemente imposible determinar si los argentinos somos más o menos tolerantes que otras sociedades: hay que ver el momento, y la cuestión de que se trate. Aquí quisiera enfocarme en dos aspectos más acotados de la cuestión, no tan discutidos y que pueden tener mayor importancia para enmarcar el problema. El primero, si la intolerancia entre nosotros procede de abajo o de arriba, si la intolerancia nace y se reproduce en la vida cotidiana y el sentido común, o procede del vértice de las instituciones y las organizaciones. Y el segundo, cuáles son las razones de la intolerancia: si ella es más bien una respuesta a diferencias sustanciales e irreductibles, de condición, interés o preferencia, que producen una dificultad objetiva para la convivencia, es decir, ponen en peligro la identidad de los distintos grupos y del conjunto; o más bien tiene un origen subjetivo antes que objetivo, procede más de una percepción de peligro que de problemas reales, por caso, de un excesivo afán de unidad y homogeneidad, una expectativa exagerada en lograr “identidad nacional”.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone" src="http://4.bp.blogspot.com/_0-Wldidc1FY/RzocQsJ9QLI/AAAAAAAAABc/bRqM1YPOG68/s320/REV+LIBERTADORA.jpg" alt="" width="295" height="222" /></p>
<p style="text-align: justify;">La segunda puede parecer una pregunta retórica: si el rechazo al “otro” nace del deseo de construir una identidad plena, un “ser nacional” homogéneo que lo abarque todo, diferencias objetivamente menores se volverán efectivamente intolerables. Pero es de todos modos pertinente preguntarnos si lo que rechazamos en el otro es lo que nos diferencia de él, o lo que no toleramos es que se resista a admitir que en realidad “somos iguales” y podemos vivir en homogénea armonía. Veamos algunos ejemplos que pueden ilustrar el punto, y que permiten a su vez percibir la relación entre las distintas razones que pueden mover a la intolerancia, y el origen social o institucional, de abajo o de arriba, de la misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el golpe de 1955, una parte de los golpistas, en las elites y en la sociedad en general, estaba convencida de que la “plebe peronista” debía ser puesta en su lugar de una vez por todas. Su exclusión por lo menos transitoria del disfrute de derechos políticos y de la misma escena pública permitiría retrotraer las cosas al momento en que ellas se habían echado a perder, cuando ese “otro”, los “cabecitas”, la masa sin educación ni modales, se empezó a considerar a sí misma igual o incluso superior al resto de la sociedad. Las sanas y justas jerarquías se volverían así a imponer y a legitimar. Pero aunque esta fue una opinión extendida, no fue para nada la única, ni siquiera la mayoritaria en el antiperonismo políticamente más activo: para buena parte de él de lo que se trataba era de hacer bien lo que Perón había hecho mal, hacer una auténtica sociedad de iguales, construir la unidad nacional, y la clave para ello era reeducar a los peronistas, convencerlos de que habían sido manipulados totalitariamente por Perón, y que el radicalismo, el socialismo o el desarrollismo eran agentes más adecuados para conquistar una auténtica y plena identidad. Los dos rostros del antiperonismo, este y aquel, se consideraban a sí mismos parte de una unidad, o al menos eran percibidos por otros como tales, pero mientras los primeros entendían que el problema estaba en una “sociedad intolerable” y la política debía resolverlo, liquidando el igualitarismo plebeyo y desafiante, los segundos veían el problema de muy distinta manera: él estaba en la política, no en la sociedad, era la política la que creaba diferencias intolerables en un pueblo y en una nación que, en cuanto se librara de esos factores divisionistas, se reconocería como una unidad de destino y un cuerpo social integrado.</p>
<p style="text-align: justify;">En el curso de la historia y hasta el presente se han repetido situaciones parecidas, aunque con otros protagonistas y, por suerte en las últimas décadas, menor intensidad. Por caso, cuando estalló el conflicto del campo, en marzo de 2008, el kirchnerismo gobernante vio en él, como se sabe, la mano negra de un enemigo irreductible, que no se detendría hasta destruir al “gobierno nacional y popular”. El diagnóstico, pese a su aparente contundencia, o tal vez debido precisamente a ello, no dejó ver una disidencia sustancial que atravesaba al campo oficial: mientras que para una porción del oficialismo, probablemente mayoritaria sólo entre sus intelectuales, la ocasión había servido para revelar un clivaje social que por años había permanecido oculto, explicitando el conflicto irreductible entre el campo del pueblo y el del antipueblo, que permitiría ahora leer bien todos los demás asuntos y permitiría liquidarlos de una buena vez (porque del “otro lado” habían quedado los destructores del medio ambiente, los explotadores del trabajo esclavo, los reaccionarios lectores de La Nación y nostálgicos del Proceso, etc.), para el grueso de los actores políticos del oficialismo el conflicto había terminado siendo una tragedia porque la política había metido la cola, había generado un divisionismo artificial que había “alineado mal” a los actores.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone" src="http://www.infobae.com/adjuntos_v1/imagenes/03/0300316B.jpg" alt="" width="600" height="360" /></p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que, durante bastante tiempo, desde el vértice oficial se combinaron las dos interpretaciones, según el público y la ocasión. Pero si algo ha quedado claro en los últimos tiempos es que el gobierno, en cuanto tuvo oportunidad, optó por despolitizar el problema y apelar a la clásica fraseología de la unidad nacional y la comunidad de destino que lo une con los productores del campo. En ello, es cierto, podría verse un mero gesto demagógico, dirigido a derrotar y excluir a los enemigos políticos, los “verdaderos e intolerables responsables del conflicto” (llámense Mesa de Enlace, partidos de oposición, medios independientes, etc.). Pero también podría hacerse una lectura algo más positiva del asunto: finalmente, el llamado a la unidad supone un abierto reconocimiento a que la guerra santa no podía prosperar, y que los conflictos políticos son episódicos, entre otras cosas, porque todos sabemos que la homogeneidad es imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">Publicado el domingo 11 de septiembre en el diario Clarin.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2011/09/13/las-razones-de-la-intolerancia/' addthis:title='Las razones de la intolerancia ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Existe una hegemonía Kirchnerista?</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2011 23:48:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Esa es la pregunta que abrirá el debate en el Seminario que realizará<a href="http://www.cipol.org" target="_blank"> CIPOL</a> junto al <a href="http://clubpoliticoargentino.org/" target="_blank">Club Político Argentino</a> el próximo martes 26 de abril en el Museo Roca. Aqui tienen toda la información:  horarios, panelistas y  temas que se tratarán en las mesas. Y más abajo les dejamos una serie de notas escritas por los panelistas del Seminario con el fin de estimular una discusión previa al encuentro. De modo que, el debate ya esta abierto.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.politica.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/03/FLAYERPAWEB2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1257" title="FLAYERPAWEB2" src="http://www.politica.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/03/FLAYERPAWEB2.jpg" alt="" width="540" height="1246" /></a></p>
<p><a href="http://www.lanacion.com.ar/1354629-hegemonia-cultural-del-kirchnerismo" target="_blank">Hegemonía cultural del kirchnerismo</a>, por Beatriz Sarlo</p>
<p><a href="http://www.lanacion.com.ar/1336902-la-irrupcion-del-pais-oculto" target="_blank">La irrupción del país oculto,</a> por Eduardo Fidanza</p>
<p><a href="http://www.perfil.com/contenidos/2010/11/05/noticia_0044.html" target="_blank">¿Una nueva agenda de gobierno?</a>, por Manuel Mora y Araujo</p>
<p><a href="http://www.perfil.com/contenidos/2009/12/13/noticia_0008.html" target="_blank">Cristina: un discurso populista para una multitud de clientes</a>, por Eliseo Veron</p>
<p><a href="http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0559/articulo.php?art=28036&amp;ed=0559" target="_blank">Muestra peronista: disparen sobre el gorilla,</a> por Tomás Abraham</p>
<p><a href="http://www.cronista.com/opinion/Que-es-el-relato-20110309-0019.html" target="_blank">¿Qué es “el relato”?</a> por Carlos Fara</p>
<p><a href="http://www.lanacion.com.ar/1356862-el-cambio-de-una-militancia-a-otra" target="_blank">El cambio de una militancia a otra</a>, por Beatriz Sarlo</p>
<p><a href="http://www.lanacion.com.ar/1345689-el-drama-politico-de-las-cuatro-argentinas" target="_blank">El drama político de las cuatro Argentinas</a>, por Eduardo Fidanza</p>
<p><a href="http://www.perfil.com/contenidos/2011/03/12/noticia_0013.html" target="_blank">Batallas culturales</a>, por Tomás Abraham</p>
</div>
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		<title>La derrota de la voluntad*</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 15:17:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Alejandro Bonvecchi y Marcos Novaro El experimento político derrotado en las últimas elecciones tuvo como elemento central a la voluntad, en más de un sentido. Tanto para sus líderes como para sus seguidores &#8211; en particular los provenientes del campo intelectual &#8211; la voluntad fue simultáneamente el origen de una visión del mundo y [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2009/07/16/la-derrota-de-la-voluntad/' addthis:title='La derrota de la voluntad* ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Por <strong>Alejandro Bonvecchi</strong> y<strong> Marcos Novaro</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El experimento político derrotado en las últimas elecciones tuvo como elemento central a la voluntad, en más de un sentido. Tanto para sus líderes como para sus seguidores &#8211; en particular los provenientes del campo intelectual &#8211; la voluntad fue simultáneamente el origen de una visión del mundo y una herramienta de acción para concretarla. Ante cada muestra de resistencia de la realidad a acomodarse a los deseos gubernamentales, el kirchnerismo respondió de manera consistente: reafirmando su deseo de que las cosas fueran de un modo distinto a como eran; &#8220;preservando su voluntad&#8221;, aunque el mundo entero feneciese. Ese doble carácter de la voluntad fue lo que se puso en juego en las elecciones, lo que fue derrotado en ellas, y lo que aparece &#8211; por su propia naturaleza &#8211; invulnerable a esa derrota y refugio final contra ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que la celebración de la propia voluntad fue formulada en los términos de ideas morales, preceptos sobre el bien y el mal; pero ello no estuvo orientado a imprimirle convicciones y dar empuje a la acción, sino por sobre todo a construir una imagen embellecida de ella. El kirchnerismo quiso, y en alguna medida logró, forjar sobre el fondo de una historia esforzadamente estilizada, la imagen de la Argentina como una nación compuesta por un pueblo virtuoso acosado por enemigos parasitarios, la imagen de una vida política en que un &#8220;gobierno nacional y popular&#8221; se enfrentaba a extranjeros codiciosos y una oligarquía derechista y antinacional; y la imagen de un presidente-militante ajeno a las bajezas de una clase política corrompida y mediocre.</p>
<p style="text-align: justify;">El kirchnerismo ha sido, así, más potente en la generación de imágenes que en cualquier otro terreno. Y gracias a ello fue que los kirchneristas pudieron presentar el ejercicio de la acción política como una cuestión de voluntad, su voluntad, y destacar el ciclo inaugurado en 2003 de la historia previa, que habría estado signada precisamente por su ausencia. Como uno de sus más conspicuos intelectuales orgánicos escribió, Argentina habría vivido años de crisis política, hasta la llegada de Kirchner al poder, por causa de la &#8220;abdicación de la voluntad política&#8221;. Si los dirigentes no hubieran abdicado, el país podría haberse ahorrado los males del neoliberalismo, de la recesión, del derrumbe político, de la devaluación, de la fragmentación partidaria. Pero no fue así, y debió surgir el liderazgo de Kirchner para encarnar &#8220;el regreso de la voluntad política&#8221; al comando de la nación. De lo que se trataba era de querer; si se quería lo correcto, lo virtuoso, entonces lo moralmente deseable se realizaría. Los Kirchner lo quisieron y dijeron incansablemente que lo querían. Hubiera sido inmoral no apoyarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta concepción de la política tiene larga data, tanto dentro como fuera de la Argentina. Es, por caso, la concepción que Weber criticó a los espartaquistas bávaros en 1919: la amalgama de moralidad y esteticismo que convierte a la acción política en el ejercicio de querer tener razón. Moralidad, como se dijo, porque hacer política se trataría de ofrecer al mundo las virtudes personales de quienes militan. Pero también esteticismo, porque esas ideas morales virtuosas están asociadas a símbolos, a episodios, a experiencias que permiten a quienes las sostienen identificarse como parte de un colectivo, y son esas experiencias las que, ritualizadas, constituyen la estética que demarca la pertenencia al campo de la virtud. Y es este esteticismo el que termina predominando sobre la moral, cuando las &#8220;buenas intenciones&#8221; por sí mismas no alcanzan para concitar adhesión. En una deriva de la acción política hacia la dramaturgia , a la que no casualmente  se suelen entregar tanto revolucionarios fracasados como políticos profesionales hiperpragmáticos. Categorías de las que el kirchnerismo se supo nutrir profusamente, por distintas razones deseosas de dejar atrás y ocultar las evidencias existentes sobre sus respectivas condiciones.</p>
<p style="text-align: justify;">La política como celebración estética de ideas morales se diferencia de otras variantes de la vida política, que podrían denominarse &#8220;prácticas&#8221;, y que por definición no son bellas, ni mucho menos sublimes, pues se caracterizan por sumergirse en lo cotidiano, en lo opaco de la gestión, en deslucidas transacciones y acuerdos entre intereses, en negociaciones que &#8211; por su propia naturaleza &#8211; ponen entre paréntesis cualquier juicio moral sobre aquellos con quienes se negocia. Estas formas políticas son lo que el kirchnerismo, como experimento moral y estético de la voluntad, se dedicó a repudiar. En su lugar, la experiencia kirchnerista se reivindicó desde su inicio como la &#8220;recuperación de lo auténtico&#8221; de la política. Y fue así que los Kirchner insistieron en presentarse como líderes deseosos  de restaurar la decisión como afirmación de convicciones. Pero no sólo a eso, ni en particular a eso: en especial recrearon la política como &#8220;puesta en escena&#8221; de la voluntad. De ahí que la estética de la decisión, más que la decisión misma, haya tramado los discursos oficiales: fue en esos términos que se combinaron en ellos los asuntos prácticos y los rituales de autocelebración, en anuncios de obras públicas acompañados de pañuelos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo; en un discurseo pedagógico y autorreferencial que presentó al matrimonio presidencial como &#8220;modelo&#8221; del país deseado; en un happening de datos estadísticos fabulados que pretendieron cimentar la imagen del &#8220;pueblo feliz&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Que esta visión fundamentalmente estética de la política no era inocua quedó de manifiesto cada vez que otros actores plantearon conflictos a las decisiones prácticas que el kirchnerismo vistió con sus ropajes. Nunca mejor que en la crisis del campo se hizo visible que lo que interesaba a los Kirchner no era resolver conflictos, ni siquiera imponerse en ellos, sino fundamentalmente tener razón y preservar la imagen de su &#8220;voluntad&#8221;. De allí que sería excesivo considerar &#8220;hegemónico&#8221; al  proyecto que encarnaron: no es ese el carácter de una voluntad que no aspira a imponerse sobre el mundo, sino a pintar el suyo propio. Se trató más bien de una voluntad indiferente a la hegemonía, dado que se consideraba, a priori, moral e históricamente superior. Esa pretendida superioridad fue, precisamente, lo que por naturaleza la ha hecho irreductible a las &#8220;artes prácticas&#8221; de la política democrática.</p>
<p style="text-align: justify;">La voluntad kirchnerista de sostener que la Argentina es un paraíso de crecimiento económico, pleno empleo e igualación social, que la oposición es una colección de corruptos, explotadores, asesinos e incapaces, y que el gobierno &#8220;nacional y popular&#8221; está apoyado por &#8220;sectores populares organizados&#8221; con férrea &#8220;conciencia nacional&#8221; &#8211; esa voluntad perdió las elecciones el domingo 28. Pero la estética que dio su razón de ser a esa voluntad no ha sido derrotada. En el fárrago de expresiones de lamentación que inundaron el universo oficial se escucharon voces bien representativas de ella, que sostenían más o menos lo siguiente: que a pesar del deslucido final que ya parece inevitable le espera a la experiencia kirchnerista, sus partidarios podrán guardar en la memoria el entusiasmo de haber participado de ella. Que el momento cúlmine de un proceso político autodescripto como &#8220;transformador&#8221; se halle en los actos que habrían generado el entusiasmo de sus seguidores dice mucho sobre su carácter estético. Y sobre su condición como continuador de la tradición  populista que, en Argentina, y en el mundo, ha sido desde siempre profusa en producir imágenes y seducir por ellas, aún a quienes repudian sus efectos prácticos.</p>
<p style="text-align: justify;">Querrán seguramente los seguidores de Kirchner que él sea recordado por la foto del general Bendini descolgando el retrato de Videla; o por su imagen abrazándose a sus seguidores en un acto en la Matanza, como hay quienes recuerdan como experiencias estéticas sublimes su paso por Paris o por Roma, o haber asistido al concierto de Jaco Pastorius en el Luna Park, o de Prince en River, o haber participado de un happening en el Di Tella, . Lo sublime para los jóvenes y no tan jóvenes kirchneristas está asociado a un acto público, a un discurso, a un sentimiento de comunión con sectores populares. Las preferencias estéticas no pueden cuestionarse. Ni siquiera puede cuestionarse la idea de que una identidad política se construya en torno suyo. Pero puede cuestionarse sí que la democracia o su profundización puedan depender del &#8220;triunfo de la voluntad&#8221; encarnada en esos recuerdos.</p>
<p style="text-align: justify;">* Publicado en <a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1150139">La Nación</a></p>
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		<title>Segunda réplica de Roberto Gargarella [mailing list del Club de Cultura Socialista]</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2003/03/01/replica-de-roberto-gargarella-mailing-list-del-club-de-cultura-socialista/</link>
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		<pubDate>Sat, 01 Mar 2003 22:23:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
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		<guid isPermaLink="false">http://www.politica.com.ar/blog/?p=31</guid>
		<description><![CDATA[La última parte de la polémica sobre el &#8220;nacionalismo sano&#8221;: Roberto Gargarella responde a la réplica publicada aquí y en Clarín por Charosky, Novaro, Mocca y Palermo.  <div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/03/01/replica-de-roberto-gargarella-mailing-list-del-club-de-cultura-socialista/' addthis:title='Segunda réplica de Roberto Gargarella [mailing list del Club de Cultura Socialista] ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 10pt; color: #000000; font-family: Verdana;">La última parte de la polémica sobre el &#8220;nacionalismo sano&#8221;: Roberto Gargarella <a href="http://www.clubsocialista.com.ar/scripts/leer.php?seccion=articulos&amp;archivo=61">responde</a> a la réplica publicada <a href="http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/23/la-politica-normal-la-dramatica-y-la-salvacion-de-los-intelectuales/">aquí</a> y en <a href="http://www.clarin.com/suplementos/zona/2003/02/23/z-521383.htm">Clarín</a> por Charosky, Novaro, Mocca y Palermo.</span></p>
<p> </p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/03/01/replica-de-roberto-gargarella-mailing-list-del-club-de-cultura-socialista/' addthis:title='Segunda réplica de Roberto Gargarella [mailing list del Club de Cultura Socialista] ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La política normal, la dramática y la salvación de los intelectuales</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Feb 2003 22:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacionalismo Sano]]></category>

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		<description><![CDATA[  Nacionalismo sano: la contra-réplica publicada por Hernán Charosky, Edgardo Mocca, Marcos Novaro y Vicente Palermo a la réplica de Roberto Gargarella (acá).  <div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/23/la-politica-normal-la-dramatica-y-la-salvacion-de-los-intelectuales/' addthis:title='La política normal, la dramática y la salvación de los intelectuales ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: 10pt; color: #000000; font-family: Verdana;">Nacionalismo sano: la contra-réplica publicada por Hernán Charosky, Edgardo Mocca, Marcos Novaro y Vicente Palermo a la <a href="http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/16/roberto-gargarella-responde-sobre-el-nacionalismo-sano/">réplica</a> de Roberto Gargarella (</span><span style="font-size: 10pt; color: #0000ff; font-family: Verdana;"><a href="http://www.politica.com.ar/blog/wp-content/uploads/2008/05/la-politica-normal.doc">acá</a></span><span style="font-size: 10pt; color: #000000; font-family: Verdana;">).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"> </p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/23/la-politica-normal-la-dramatica-y-la-salvacion-de-los-intelectuales/' addthis:title='La política normal, la dramática y la salvación de los intelectuales ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Réplica de intelectuales a la crítica del &#8220;nacionalismo sano&#8221;</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/16/replica-de-intelectuales-a-la-critica-del-nacionalismo-sano/</link>
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		<pubDate>Sun, 16 Feb 2003 22:03:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacionalismo Sano]]></category>

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		<description><![CDATA[Roberto Gargarella, Fernando Devoto y Maristella Svampa junto a Denis Merklen responden a la crítica publicada por Charosky, Novaro, Mocca y Palermo en Clarín en relación a la noción del nacionalismo sano avanzada por José Nun en un reportaje publicado en el suplemento Zona.  <div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/16/replica-de-intelectuales-a-la-critica-del-nacionalismo-sano/' addthis:title='Réplica de intelectuales a la crítica del &#8220;nacionalismo sano&#8221; ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<div><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"></span></div>
<p><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: x-small;"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; color: #000000; font-family: Verdana;"><a href="http://www.clarin.com/suplementos/zona/2003/02/16/z-00601.htm">Roberto Gargarella, Fernando Devoto y Maristella Svampa junto a Denis Merklen</a> responden a la crítica publicada por <a href="http://www.politica.com.ar/blog/category/nacionalismo-sano/">Charosky, Novaro, Mocca y Palermo</a> en Clarín en relación a la noción del nacionalismo sano avanzada por <a href="http://www.politica.com.ar/blog/2003/01/26/nacionalismo-sano-reportaje-a-jose-nun/">José Nun</a> en un reportaje publicado en el suplemento Zona.</span></p>
<p> </p>
<p></span></span></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/16/replica-de-intelectuales-a-la-critica-del-nacionalismo-sano/' addthis:title='Réplica de intelectuales a la crítica del &#8220;nacionalismo sano&#8221; ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Roberto Gargarella responde sobre el &#8220;nacionalismo sano&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Feb 2003 21:46:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacionalismo Sano]]></category>

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		<description><![CDATA[Roberto Gargarella responde la nota de Charosky, Novaro, Mocca y Palermo publicada en Clarín sobre el nacionalismo sano (enlace - descargue el texto). Una versión corta de su respuesra fue publicada en Clarín.    <div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/16/roberto-gargarella-responde-sobre-el-nacionalismo-sano/' addthis:title='Roberto Gargarella responde sobre el &#8220;nacionalismo sano&#8221; ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 10pt; color: #000000; font-family: Verdana;"><strong>Roberto Gargarella</strong> responde la <a href="http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/09/nacionalismo-sano/">nota</a> de <strong><span style="font-family: Verdana;">Charosky, Novaro, Mocca y Palermo</span></strong> publicada en Clarín sobre el nacionalismo sano (<a href="http://www.clubsocialista.com.ar/scripts/leer.php?seccion=articulos&amp;archivo=59">enlace </a>- <a href="http://www.politica.com.ar/blog/wp-content/uploads/2008/05/gargarella-nacionalismo-sano.doc">descargue el texto</a>). Una versión corta de su respuesra fue publicada en <a href="http://www.clarin.com/suplementos/zona/2003/02/16/z-00601.htm">Clarín</a>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p> </p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/16/roberto-gargarella-responde-sobre-el-nacionalismo-sano/' addthis:title='Roberto Gargarella responde sobre el &#8220;nacionalismo sano&#8221; ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Nacionalismo sano</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/09/nacionalismo-sano/</link>
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		<pubDate>Sun, 09 Feb 2003 17:41:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacionalismo Sano]]></category>
		<category><![CDATA[Politica Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis 2001/2]]></category>

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		<description><![CDATA[por Hernán Charosky, Marcos Novaro, Edgardo Mocca y Vicente Palermo Celebramos que José Nun tuviera el coraje de poner en palabras aquello que seguramente muchos –dentro y más aún fuera del campo académico– están pensando (Clarín, Suplemento Zona, 26-01-2003). En efecto, con sus afirmaciones sobre el regreso a un nacionalismo sano y la perentoria necesidad [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/09/nacionalismo-sano/' addthis:title='Nacionalismo sano ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong><em>por Hernán Charosky, Marcos Novaro, Edgardo Mocca y Vicente Palermo</em></strong></p>
<p>Celebramos que José Nun tuviera el coraje de poner en palabras aquello que seguramente muchos –dentro y más aún fuera del campo académico– están pensando (<a href="http://www.clarin.com/suplementos/zona/2003/01/26/z-00215.htm">Clarín, Suplemento Zona, 26-01-2003)</a>. En efecto, con sus <a title="Nun en Clarin" href="http://www.clarin.com/suplementos/zona/2003/01/26/z-00215.htm">afirmaciones sobre el regreso a un nacionalismo sano </a>y la perentoria necesidad de una nueva constitución, y su énfasis en que no importa tanto el cómo sino el qué, Nun expresa tesituras que están cobrando fuerza en nuestros días. Nadie puede acusarlo, como él teme, de trasnochado. Todo lo contrario: Nun está a la orden del día y sus posiciones están destinadas sin duda a disfrutar de calor popular. Razón de más para la controversia franca.</p>
<p>Tratemos de ser directos: ¿cuál es la dosis de virtud cívica que se puede extraer, o esperar, de la afirmación de que los argentinos necesitamos un “nacionalismo sano”? A pesar de que, al menos para nosotros, la expresión resulta tan forzada como, por ejemplo, las de autoritarismo bueno, o elitismo sano, si Nun definiera qué contenido él coloca dentro de la etiqueta podríamos acaso estar en muchos aspectos de acuerdo con él. Esto no es seguro, pero ese no es en absoluto el punto. El punto es que el quehacer de los intelectuales públicos no es del orden de la verdad sino del sentido. No tienen grandes posibilidades de describir bien, y menos aún de establecer cómo las cosas son, pero sí pueden –con suerte– contribuir a dar forma, a dar sentido, a las acciones humanas. <span id="more-3"></span>Suponemos que cuando Nun se expresa en un medio periodístico tan importante como Clarín lo hace con la esperanza de que su palabra pública sea políticamente productiva. Nosotros, a pesar de todo, aún confiamos en que como intelectuales podemos aportar a la construcción de una Argentina más libre, más abierta, más pluralista, más democrática, más participativa, más tolerante, más igualitaria, más justa, y creemos que para eso nociones como derechos, gobierno de la ley, fortalecimiento de lo público, solidaridad, y otras, son centrales. Y sinceramente no vemos cómo, realzar el status del nacionalismo, pueda contribuir en ello.</p>
<p>Es muy sugestivo, y nada secundario, el verbo utilizado por Nun en su esfuerzo normativo: volver. “Debemos volver a un nacionalismo sano.”. Tal vez no sea el caso de tomarse al pie de la letra la fortísima implicación de la frase como forma de entender la historia argentina. Pero sí es el caso de señalar que muchos otros indudablemente lo harán (ya ha sucedido; véase por ejemplo la página web de NAC&amp;POP del mismo día del reportaje). Así, todos y cada uno de los muchos nacionalismos de carne y hueso estarán diligentemente dispuestos a otorgar un beneplácito, magnánimamente autocomplaciente, a la afirmación de Nun. “Claro, claro, un nacionalismo sano -dirán-. Como el nuestro”. Hay quienes piensan en cerrar la economía, quienes en recuperar las Malvinas, quienes en que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino, quienes en velar por la homogeneidad cultural, quienes en el fervor simbólico; la lista podría ser interminable. Personalmente podemos sentir amor, respeto o simpatía por todos pero estamos fuertemente en desacuerdo con ellos y estas son parte de las cosas que precisamos discutir.</p>
<p>Por eso, no creemos necesitar, como argentinos, un nacionalismo sano; por el contrario, en la Argentina tenemos nacionalismo de sobra y los elementos más importantes que la palabra nacionalismo evoca, la carga semántica de la que es portadora, pueden y deben ser criticados. En términos prácticos, y públicos, esto es exactamente lo contrario de hacer guiñadas de ojo a los muchos y variados nacionalismos y/o nacionalistas. En nuestra opinión, hay que debatir, respetuosamente, con todos ellos y criticar sus núcleos comunes, en lugar de proporcionarles una palanca evocando la necesidad de un nacionalismo sano. Si nuestro hermano es borracho no se trata ni de prohibir el alcohol ni de matar a nuestro hermano, ni siquiera de darle una paliza para que pare de beber. Pero tampoco es el caso de arrimarle artículos periodísticos de esos que dicen que un vaso de tinto todos los días es bueno para la salud.</p>
<p>Quizás debamos hacer explícito que no nos oponemos al nacionalismo desde algún internacionalismo sino desde una noción de patriotismo republicano, que entiende la patria como la casa común en la que somos libres porque tenemos y compartimos derechos. Sin entrar en una discusión aquí innecesaria, agregamos que una visión de patriotismo republicano (que no se coloca en un registro abstracto sino que se afinca, o procura hacerlo, en la cultura de una nación determinada entendida como heterogéneo conjunto de tradiciones, concepciones, memorias, que discuten entre sí, y no como un todo homogéneo), permite defender intereses comunes a los compatriotas-conciudadanos, pero en un registro enteramente diferente al nacionalista.</p>
<p>Nuevamente, carece de sentido, y pertinencia aquí, discutir en el aire si la Constitución en vigencia es perfectible y podría ser reformada (y más aún discutir si sería prudente &#8220;liquidar&#8221;, como Nun propone, el Senado). Pero, otra vez, ese no es el punto. El punto en cuestión es la enfática postulación que realiza Nun de un nexo analítico-normativo entre crisis, suplantación perentoria de la constitución vigente por una nueva (bajo una presión de masas movilizadas), y recomposición política, que lo lleva hasta el extremo, creemos, de entender que el camino del cambio institucional pasa hoy por la liquidación de las instituciones existentes. Comparar es siempre interesante, pero el ejercicio comparativo con la Alemania de posguerra confunde, ya que, derrotado el régimen nazi, no había una constitución en vigencia que reformar . En cambio, en nuestra patria hay una constitución en vigencia, como institución es una de las pocas cosas que, maltrecha o no, quedan en pié, y no parece que pueda tener ninguna productividad política progresista empezar por tirarla abajo. Vale la pena aclarar que en qué sentido la constitución está vigente y en qué sentido está maltrecha. Hay una constitución vigente, y el común de los ciudadanos puede intentar con cierta probabilidad de éxito hacer valer en los tribunales los derechos en ella protegidos. Un buen ejemplo de esto fueron los amparos del corralito -gusten o no. Pero está maltrecha porque en ciertas decisiones judiciales, ejecutivas y legislativas, que no son ordinarias pero sí de crucial importancia, jueces, legisladores y presidentes (y no siempre, desde luego, sin acompañamiento social) la desconocen. Hoy por hoy, conseguir salvar esta brecha, es decir, dar consistencia legal a las decisiones, así como universalizar efectivamente el alcance eficaz de la igualdad ante la ley, es a nuestro entender mucho más importante que hacer una reforma constitucional.</p>
<p>Alguien podría decir que, más allá de las buenas intenciones, es extremadamente ingenuo creer que un proceso constituyente perentorio y con el aliento de las masas en la nuca de los representantes, como el que Nun parece proponer, desemboque en una reconstrucción institucional, revoque todos los mandatos de los que &#8220;se tienen que ir&#8221;, acierte en reformar la constitución adecuadamente -basta examinar a primera vista quiénes tienen, en la Argentina de hoy, poder de fuego organizativo, para disipar cualquier preocupación sobre eventuales excesos populares y dar paso a temores más terrenales sobre la probabilidad de que la apertura de un proceso constituyente acabe proporcionando una renovada legitimidad precisamente a aquellos que Nun identifica con el atraso. En todo caso, su propuesta de reforma constitucional perentoria, de &#8220;catarsis de la conflictividad social&#8221;, es perfectamente incoherente con su defensa de un &#8220;proceso de acumulación lento&#8221;, defensa en la que dice inspirarse en líderes (muy pacientemente democráticos, agreguemos nosotros) y organizaciones, como Lula y el PT, Mitterrand y el PS francés, y hasta Salvador Allende y el PS chileno.</p>
<p>Pero, si nos atenemos al espíritu así como a la letra del reportaje, a esta objeción Nun podría responder que no es eso lo que le preocupa. No es la viabilidad de una propuesta de acción política, nos dice, lo que hay que atender, sino las metas, los objetivos: &#8220;Mucho más importante que&#8230; andar preguntando cómo se hace para salir adelante es saber por qué y para qué queremos salir adelante (&#8230;) No hablemos tanto del cómo se hacen las cosas sino de por qué y para qué hay que hacerlas&#8221;. Estamos seguros de que esta es una bonita forma de salvar el alma, pero es extremadamente dudoso el valor, para una acción política responsable (sea por parte de la gente común, de activistas sociales o políticos, o de políticos de profesión), de una propuesta que desprecia la atención a la viabilidad de las estrategias. Es universalmente conocido que todos, a la hora de la acción, tenemos una fuerte propensión a preocuparnos mucho menos por cómo se hacen las cosas que por actuar una vez que creemos haber identificado qué queremos hacer &#8211; precisamente por eso uno de los roles del intelectual público debería ser estimular un proceso auto-reflexivo, no convertirse en vocero del sentido común.</p>
<p>Pero, más todavía, en el nivel de generalidad en que coloca Nun sus deseos de porqué y para qué -&#8221;para que la gente pueda vivir en paz y tenga recursos para educarse, comer, curarse y, sobre todo, para que tenga trabajo&#8221;-, todos y muy sinceramente podríamos salvar el alma con él. La verdad es que cuesta creer que, trátese del hombre de la calle, del militante, del político de partido o del que fuera, puedan encontrar provecho en tan edificante expresión de deseos. Hay un papel creativo del intelectual público que no se limita a la consideración de la viabilidad de las políticas y al examen de los medios, sino a proponer nuevos fines, nuevos valores, nuevos temas, pero no ha sido esta vez el caso. Sólo que sería injusto no advertir que Nun sí tiene formas de acción que prefiere sobre otras: ridiculizando las elecciones -&#8221;Si a la gente le doy la válvula de escape de que cada dos años o cada cuatro años, saque afuera su bronca depositando un voto y después sigue en la posición en que estaba, maravilloso&#8221;-, interpretando los años ochenta argentinos bajo el signo de la ilusión democrática &#8211; &#8220;con el retorno a la vigencia de la Constitución, se dio por supuesto que reingresábamos a un marco de institucionalización, entre comillas, democrática&#8221;-, profundizando las contradicciones -&#8221;evitar que las elecciones acoten la conflictividad, e ir a las elecciones para que se profundice esa conflictividad social&#8221;-, y &#8220;reemplazando la denuncia por la construcción de un proyecto nacional&#8221;. Nada que no tenga todo el derecho del mundo a decir, desde luego; tanto derecho como el señor que dice &#8220;no por mucho madrugar se amanece más temprano&#8221; y, media hora después, &#8220;al que madruga, Dios lo ayuda&#8221;.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/02/09/nacionalismo-sano/' addthis:title='Nacionalismo sano ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Nacionalismo Sano  &#8211; Reportaje a José Nun &#8211; Primera parte</title>
		<link>http://www.politica.com.ar/blog/2003/01/26/nacionalismo-sano-reportaje-a-jose-nun/</link>
		<comments>http://www.politica.com.ar/blog/2003/01/26/nacionalismo-sano-reportaje-a-jose-nun/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2003 21:36:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Agente de CIPOL</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nacionalismo Sano]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.politica.com.ar/blog/?p=24</guid>
		<description><![CDATA[El domingo 26 de enero de 2003 el suplemento Zona de Clarín publicó un reportaje a José Nun.  Allí, el entrevistado sostiene el necesario regreso de la sociedad argentina a un “nacionalismo sano” (enlace).  <div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/01/26/nacionalismo-sano-reportaje-a-jose-nun/' addthis:title='Nacionalismo Sano  &#8211; Reportaje a José Nun &#8211; Primera parte ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 11pt; color: #000000; font-family: Verdana;"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;">El domingo 26 de enero de 2003 el suplemento Zona de Clarín publicó un reportaje a José Nun.  Allí, el entrevistado sostiene el necesario regreso de la sociedad argentina a un “nacionalismo sano” (<a href="http://www.politica.com.ar/blog/wp-content/uploads/2008/05/domingo-26-de-enero-de-2003-entrevista-a-nun1.doc">enlace</a>).  </span></p>
<p></span></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.politica.com.ar/blog/2003/01/26/nacionalismo-sano-reportaje-a-jose-nun/' addthis:title='Nacionalismo Sano  &#8211; Reportaje a José Nun &#8211; Primera parte ' ><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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