De la guerra de maniobras a la guerra de posiciones

Hasta hace unos días, el opaco desempeño de la selección argentina en Sudáfrica 2010, la ofensiva opositora con el 82%

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Conflicto social e intelectuales*

por Vicente Palermo

Lo cortés no quita lo valiente: es posible que en la crítica que Bonvecchi, Novaro y Palermo (en Página/12 del 11 de abril) hicimos a Etchemendy y Kitzberger (en adelante, E&K) no hayamos sido justos al pegarlos sin más ni más con el discurso del Gobierno in toto; con razón pueden decir que no habían hecho una defensa general de todas las políticas de los gobiernos K y CF. También es cierto que en su respuesta del sábado 19 (también en este diario), la represalia fue una chicana: E&K dicen que somos liberales a secas, cuando nos conocen muy bien y saben que somos más republicanos que liberales, y pertenecemos todo derecho al campo de la izquierda democrática.

Dicho esto despejo la discusión: E&K realmente le esquivan al bulto, cuando dicen que su propósito en su primer artículo no fue sino “recalcar la necesidad de un liberalismo democrático moderno en la Argentina, que respete las reglas de juego de la democracia política”. El propósito indiscutible del primer artículo fue otro: argumentar justificando y explicando no a D’Elía y los suyos (protagonistas muy menores de todo este drama), sino al Gobierno (que no solamente no disuadió a ese sector, sino que también lo respaldó explícitamente y de muchos modos, el más emblemático en Parque Norte). Decir, ahora, que “nuestro artículo previo critica la ocupación intimidante de la plaza por parte de D’Elía y su grup o” es un auténtico quite por faroles. No escribieron el artículo para criticar a D’Elía, sino para decir que el Gobierno había actuado bien y racionalmente y merecía ser apoyado.

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